Judith Shklar o la reivindicación de cierto liberalismo

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Por Iñaki Urdanibia

Decir “liberalismo” hoy en día y asociarlo con el modo de producción capitalista, cuya fachada política será la libertad ( de mercado) – de capitalparlamentarismo hablaría Alain Badiou- es todo uno; otro sentido tenía la etiqueta allá por el siglo XVIII( Locke, Kant…) que suponía una reivindicación de la libertad frente al absolutismo del Antiguo Régimen. Alexis de Tocqueville, Raymond Aron, John Rawls, o más mediáticos y actuales: personajes como Mario Vargas Llosa o Macron, y no paso lista ( ni tonta); sin entrar en toda la cohorte de (neo)liberales de derecha o izquierda que hoy son legión.

Siendo la libertad – qué duda cabe- una exigencia plausible donde las haya , también parece, o debería parecerlo, la exigencia de la ampliación de los derechos a los derechos económicos; derechos que a ves constan en el papel pero que de hecho son letra muerta en papel mojado. Avanzando algo más por la senda de las proclamas vacías, por incumplidas y falaces, las más de las veces la igualdad ( hasta en el caso de los ciudadanos ente la ley) son pura filfa, de modo y manera que también lo son las decisiones de la voluntad popular expresada por medio de las urnas que de hecho son puenteadas por los poderes económicos con sus servidores lacayos vestidos de políticos …no hace falta recurrir al “ última instancia” de Marx con respecto a lo económico ni alistarse con las denuncias leninistas acerca de democracia para quién, para afirmar que lo económico define desde los votos hasta los aspectos de la mera existencia de los ciudadanos, nada digamos de la propia instancia económica y el valor de ésta a la hora de influir en el voto, en los modos de pensar ( consumir y vestir), y hasta de opinar…marcados indudablemente por el enorme y contundente peso de la economía ( libertad de prensa y de otras libertades…para quienes son capaces de mantener-o ser mantenidos- en diferentes medios de comunicación cuyas entradas no caen del cielo sino de los apoyos de ciertos capitales y de lo mismo en forma de anuncio…todo esto es aplicable, sin recurrir a panfleto alguno, a otros terrenos como la educación ( convertida en negocio o cantera para la producción), y otros sectores.

Dicho esto de pasada, lo cual considero que no es baladí, sucede que con respecto al mentado liberalismo , y neo, todo está permitido como que tal sistema correspondiese a la ley de la gravedad, mientras que a otras ideologías se les exige una eficacia y limpieza que en la práctica no han demostrado: así , la socialdemocracia, como gestora de los intereses del capital y dejando de lado tropelías históricas ( ¡ ay Rosa Luxemburgo, ya Argelia…ay, reconversiones industriales y otras medidas anti-sociales que la derecha pura y dura cedía su ejecución a gobiernos dichos socialistas); nada digamos con respecto al denominado comunismo o a cualquier proceso revolucionario a los que se echa en cara sus estrepitosos fracasos que prometiendo el paraíso ha acabado en sucursales del infierno en tierra…parece que las dos varas de medir y de exigir no responden a ningún criterio de justicia y equidad: si se han de establecer- que juzgo que sí se debe hacerlo- entre el ser ( la realidad impuesta reivindicando unos principios políticos e ideológicos) y el deber ser ( lo prometido); dicho de otra manera si al liberalismo se de da la posibilidad de mejora y retoques por medio de un adecuado bricolaje ante la injusticia flagrante de la que da sobradas muestras en su actualidad, lo mismo podría decirse de las otras ideologías: la práctica no funcionó pero evitando ciertas meteduras de pata el futuro en esa dirección parece la más defendible…

Pues bien, tras lo dicho – que a pesar de haber sido dicho en plan saltarín y como tal superficial, parece cabal y necesario- , el preámbulo está servido para acercarse al libro de la letona / estadounidense Judith Shklar( 1928-1992) – nombre de soltera Judith Nisse-, publicado por Herder: « El liberalismo del miedo ». La trayectoria existencial ( huida de la peste totalitaria, instalación en EEUU y destacada carrera académica en el campo de las ciencias políticas ) hace que sin forzar en exceso las cosas se vean ciertos aires de familia entre Hannah Arendt y ella.

En relación con esto último se ha de subrayar la huida de ambos de situaciones asfixiantes y totalitarias, lo que les impulsó a buscar refugio en lugares en donde se podía respirar la libertad de la que habían sido privadas. En el caso de Judith Shklar ( apellido tomado tras la boda con un compañero de estudios), habiendo nacido en Lituania, sus padres consiguieron huir a Letonia, y vía Japón alcanzaron tierra canadiense en donde pasaron una temporada en un campo de emigrantes ilegales …para finalizar en EEUU, en donde la joven Judith inició estudios de ciencias políticas en Harvard, en posteriormente logró la cátedra de Ciencia Política; en 1990, se convirtió en la primera mujer que ejerció el cargo de presidenta de la Asociación Americana de Ciencia Política.

No es baladí conocer, aunque sea a grandes rasgos, la biografía de la mujer para comprender su pensamiento, ya que las maldades padecidas en los diferentes situaciones que hubo de pasar, junto a su familia, marcaron sus posicionamiento político a favor de la libertad, y en contra de cualquier sistema que la eliminase; así su opción fue empujada más por lo existencial que por cualquier forma de labor de estudio de los fundadores y defensores del pensamiento liberal. Esto hace que se muestre independiente y crítica con respecto a ellos ( Kant , Mill…), a la vez que se despoja de cualquier forma de perspectiva utópica que prometa el oro y el moro con respecto al futuro de los ciudadanos o que profetice una marcha ineludible hacia mejor de la humanidad; ha de sumarse a esto que sus ataques a los posicionamientos neoliberales también son de profundidad; su propuesta liberal es conseguir el menor mal protegiendo a los ciudadanos ás desprotegidos ; « el liberalismo del miedo no descansa en realidad sobre una teoría del pluralismo moral. No ofrece, sin duda, un summum bonum por el que todos nosotros conocemos y deberíamos evitar, si pudiéramos. Ese mal es la crueldad y el miedo al miedo mismo…». Dejar ahí la cosa sería poco decir, o al menos no decir todo ( cosa que dicho sea al pasar, es imposible) si no se tiene en cuenta la versión realmente sui generis de entender el llamado liberalismo por parte de la pensadora. Son varios los aspectos a tener en cuenta en lo que respecta a su modo de ver las cosas: por una parte, su empeño se centra única y exclusivamente en el nivel político ( obviando lo económico, aspecto en el que pueden verse coincidencias en otros teóricos de los político como Hannah Arendt o Claude Lefort), esta exclusividad le hace realizar unas propuestas que, a mi modo de ver, son interesantes al tiempo que algo utópicas en su candidez ( y me refiero por de pronto a la supuesta independencia de la esfera política con respecto a la económica) .

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la visión de Shklar pone el acento en proponer un liberalismo que debería guiarse por la evitación del miedo, la crueldad y otras humillaciones, provocado por le necesidad y la precariedad, en los ciudadanos y en que estos sean víctimas de cualquier tipo de agresión, convirtiéndose en garante de tal no-agresión el Estado que del mismo modo que los defensores del llamado Estado del bienestar o social, recurrían la papá-estado, el estado protector …cosa que , sin forzar las cosas, parece moverse en el terreno de cierta abstracción angélica, sin dudar de las buenos, buenísimos , propósitos de la ensayista ( no es necesario alinearse con los postulados leninistas o similares para comprobar el papel de los Estados en la defensa de los intereses de los poseedores de la pela…ya que como decía Mateo por sus hechos los conoceréis). Siguiendo con sus propuestas, su mirada se dirige a los de más abajo, en beneficio de quien debería funcionar el liberalismo, según su concepción. Cierto es que unos ciudadanos poseídos por el miedo son carne de cañón, de modo y manera que lograr que desaparezca dicho baldón de sus espaldas no es pecata minuta.

En treinta y cinco intensas y comprimidas páginas, exceptuando el prólogo de Honneth, la ensayista propone una refundación del liberalismo, que dista mucho del liberalismo que conocemos, en la teoría y en la práctica, diseña un Estado que nada tiene que ver con los estados que conocemos y sus funciones ( ¿ el Estado como guardián contra las desigualdades entre los ciudadanos?)…Propuestas de un posible mundo comparativamente, con el que vivimos, deseable, pero ¿ posible? Desmarcándose para ello de diferentes versiones , consagradas, del liberalismo: el de los derechos humanos, el del desarrollo personal el individualismo y la privacidad como ejes fundamentales, , y respondiendo a las críticas con respecto al reduccionismo de sus propuestas, y aclarando las relaciones que se establecen entre esta corriente del pensamiento político y la razón instrumental, y puntualizando las versiones etnocéntricas y ahistóricas )

Si aceptamos al menos de manera esquemática, , siguiendo cierta lógica binaria, que en la práctica se han presentado dos maneras de enfocar las cosas: primacía de la libertad por encima de la justicia ( sistema liberal / capitalista) o la inversa: primar la justicia por encima de la libertad ( sistemas dichos socialistas) [ dejando de lado lo cual es mucho dejar qué se entiende por libertad y justicia], la ensayista no opta ni por lo uno , ni por lo otro, sino que propone una concepción diferente – que atienda de manera especial a los más débiles, vulnerables, desheredados…- compuesta de un cúmulo de buenos propósitos, plausibles ciertamente si tenemos en cuenta lo que hoy se realiza bajo el estandarte del llamado liberalismo y las diferencias abismales que ella propone, al tiempo que éstas en su carácter avanzado no es extraño que haga decir al último frankfurtiano, Axel Honneth ( sucesor del comunicativo Jürgen Habermas al frente del Instituto de Investigación Social, y estudioso de la sociedad del desprecio y la teoría del reconocimiento), en el prólogo del librito, La historicidad del miedo y la vulneración. Rasgos socialdemócratas en el pensamiento de Judith Shklar, que « en tiempos de crisis económica no es una de las peores doctrinas que se pueden obtener de los fondos de la tradición del liberalismo ». Tampoco se ha de ignorar que sus posturas hayan sido utilizadas, o al menos se ha intentado hacerlo, hacia posturas neo-conservadoras o por el ironista Richard Rorty – filósofo de sobremesa que vacilaba el bueno de Gilles Deleuze- quien se ha aprovechado para la defensa acérrima del liberalismo línea Dewey ( recuerdo las críticas del americano con respecto al infantilismo de algunos filósofos y sus empeño en no ser asimilados…vaya por God.). Su lucha contra empecinados ( neo)liberales como Hayek o Friedman, y otros epígonos ha sido sin cuartel.

Judith Shklar o un cierto liberalismo con rostro humano

¿ Una teórica ignorada ?

Si tenemos en cuenta el mercado del libro hispano, desde luego la pensadora no es tenida en consideración como otros teóricos de lo político como Walzer, Taylor, Nozick, etc. Que yo sepa exceptuando el ahora publicado, únicamente otro libro fue publicado hace y un lustro por la misma editorial Herder: « Los rostros de la injusticia ». En tal obra relacionaba la cuestión de la injusticia ligándola con el de los actos deliberados de crueldad, a lo que se habría de añadir la indiferencias de los ciudadanos ante tales situaciones infames. Para aclarar dichos temas la autora no dudaba en hurgar en disciplinas como la psicología social, en acudir a diferentes recursos filosóficos y literarios, con cortándose tampoco en poner al desnudo las faltas de puntería en los diferentes diagnósticos acerca de la justicia ( Platón, Rawls, …) que dejaban de lado su contrario: la injusticia, al moverse en un mundo de abstracciones; ella trata de avanzar por el suelo de la realidad, y mostrar un muestrario de los males de este mundo, haciendo funcionar su caleidoscopio que toma como objeto la actualidad de los conflictos del mundo actual…al tiempo que interpela a los ciudadanos del mundo para que asuman su responsabilidad y dejen de mirar para otro lado.

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