Jose Martí y el socialismo del siglo XXI

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A todos los martianos revolucionarios que estudian, investigan, profundizan, desarrollan, luchan&nbsp y actúan con la obra y el pensamiento &nbsp de nuestro José Marti en el corazón y a la memoria del historiador cubano martiano- marxista-leninista José Cantón Navarro.

INTRODUCCION:

Hoy&nbsp cuando el mundo se debate entre crisis y guerras y se palpa con mayor claridad que nunca el fracaso del capitalismo mundial, hoy cuando América Latina se encamina a la unidad por su segunda independencia y varios países toman la vía de un nuevo socialismo que se abre paso como alternativa por un mundo mejor; hoy cuando Cuba cumple sus 50 años de revolución y es ejemplo de resistencia de un pueblo, a pesar de bloqueos, chantajes, presiones, agresiones y terrorismo del Imperio mas potente y agresivo de la historia humana, la Cuba que sobrevive al fracaso del intento socialista &nbsp del siglo XX; hoy mas que nunca debemos ahondar y apoyarnos en las ideas de José Marti nuestro precursor y héroe nacional, para construir un socialismo mas justo y participativo, el del siglo XXI en Cuba.

En una carta respuesta a su amigo Fermín Valdés Domínguez, quien había asumido las ideas socialistas como las había asumido “en silencio” también el propio Marti, este le señalaba: “Por lo noble se ha de juzgar una aspiración y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana”. Y&nbsp continua: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas; y el de la soberbia y rabia disimulada de ambiciosos que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en las sociedades mas iracundas y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tu lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tu y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa. Muy bueno, pues lo del 1ro de Mayo”. (T.3, p. 168)

Como se ve la idea socialista que el mismo Marti defiende tiene dos peligros: las lecturas extranjeras mal traducidas, por confusas e incompletas y el de que pueda ser utilizada demagógicamente por falsos lideres; tener en cuenta que en aquella época en EEUU había una gran confusión ideológica y prevalecían ideas anarquistas como socialistas cuestión criticada en su momento por Engels y Lenin.

Marti asumió las ideas y participo activamente en la organización de trabajadores de Nueva York, “Orden de los Caballeros del Trabajo” donde se luchaba por reformas sociales de forma pacifica y donde milita también el cubano Carlos Baliño; Marti también apoya en 1886 al Partido Obrero Unido que llevo al socialista revolucionario norteamericano Henry George como candidato a alcalde en la ciudad de Nueva York participando activamente en su campaña electoral. Henry George promulgaba una reforma agraria dando la tierra a quien la trabaja como propiedad nacional que coincide con la política agraria que Marti previera para la nueva republica, o sea la nacionalización de la tierra.

La afinidad que en muchos aspectos ofrece el pensamiento martiano con las ideas socialistas, hizo que el historiador ingles G. D. H. Cole, en su obra “Historia del pensamiento socialista” (t. IV p.287, México 1960) le dedicaría espacio y explica de forma convincente el derecho de José Marti a ser incluido en esa historia. Veamos en parte el comentario:

Los revolucionarios cubanos no eran socialistas. Tampoco su principal teórico José Marti, expreso una doctrina específicamente socialista. Era un “nacionalista revolucionario”, mas que un socialista. Pero su nacionalismo era muy radical, y descansaba en una concepción de igualdad racial que lo asocia a posteriores desarrollos del socialismo y el comunismo en América Latina. Reconoció la necesidad de fundar su movimiento revolucionario en las clases trabajadoras…fue un fuerte opositor del colonialismo y durante su estancia en Nueva York, escribió vigorosamente condenando al capitalismo norteamericano, especialmente en sus aspectos imperialistas. Su política sin embargo fue de colaboración entre la clase trabajadora en la que confiaba principalmente y la clase media nacionalista que podía ser inducida a aliarse a aquella contra la aristocracia terrateniente…abogaba también por una legislación social avanzada y por todo esto, merece un lugar en esta historia”. &nbsp

Solo difiero del señor Cole de ver a Marti como un “nacionalista” ya que sus ideas eran más abarcadoras; su plan era la independencia de Cuba y Puerto Rico, crear una republica de nuevo tipo en las Antillas, para abortar el plan imperialista yanqui de tragarse a nuestra América y evitar así el nuevo expansionismo imperialista capitalista en el mundo. Quien así piensa no puede ser un nacionalista y si un socialista revolucionario con ideas renovadoras y propias del momento histórico que vivió, aunque difieran del modelo socialista absoluto fijado después por Stalin en el siglo XX en la URSS y que &nbsp como bien sabemos fracaso, que sin dejar de reconocerle aportes no fue ni seria la única variante de construcción socialista que debe adaptarse a las condiciones concretas de cada país con decisión plena de sus pueblos.

O sea José Marti es&nbsp el primer pensador de los llamados en su época, países de la “barbarie” y en el siglo XX como “países subdesarrollados”, en “desarrollo” o del “3er mundo”, que aborda con profundidad los conflictos sociales y el inevitable choque de clases y denuncia el proceso de transformación imperialista de EEUU, trazando un plan estratégico donde se involucra nuestra independencia y de las Antillas para &nbsp evitar la conquista imperialista de nuestra América y lograr así el equilibrio del mundo.

Las raíces ideológicas de José Marti:

José Julián Marti Pérez nació en La Habana el 28 de enero de 1853 en el seno de una familia de españoles muy humildes donde las ideas humanistas del cristianismo eran evangelio vivo.

El encuentro de Marti con el maestro cubano Rafael Maria de Mendive fue decisivo,&nbsp Mendive, que además de maestro era un delicado poeta y un patriota irreductible, discípulo de José de la Luz y Caballero y seguidor de las ideas y doctrina de Félix Varela, descubrió pronto las cualidades excepcionales del muchacho. Fue en el que Marti vio deslumbrado, todavía en su niñez, la conjunción del hombre de letras, el maestro y el patriota; del intelectual que se opone virilmente a la tiranía y sufre cárcel y destierro. Imposible no reconocer esa fijación en las primeras actividades publicas de Marti, que reproducirán por esos años y magnificaran más tarde las del maestro.

Con 15 años el 10 de octubre de 1968 estalla en el poblado de Yara, Oriente, la primera guerra cubana contra España que habría de extenderse por 10 años. Marti desde el primer momento se adhiere a la causa de Yara. Publica clandestinamente su soneto “El diez de Octubre”; en 1969 “El Diablo Cojuelo”, el semanario democrático cosmopolita “La patria libre” que no pasan del primer numero. En este último escribe su poema dramático “Abdala” donde expresa:

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp “El amor, madre a la patria,

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp No es el amor ridículo a la tierra,

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Ni a la yerba que pisan nuestras plantas;

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Es el odio invencible a quien la oprime,

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Es el rencor eterno a quien la ataca;

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Y tal amor despierta en nuestro pecho

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp El mundo de recuerdos que nos llama

&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp A la vida otra vez…”.

Con apenas 16 años los sucesos van a precipitarse. El colegio de Mendive será clausurado; el maestro, encarcelado primero y deportado después. Por un incidente menor, los “Voluntarios” españoles organizados para combatir a los independentistas cubanos, penetran en casa de su amigo fraternal Fermín Valdés Domínguez y encuentran allí una carta en que se acusaba a un condiscípulo de apostasía por haber ingresado en el cuerpo de voluntarios. La carta estaba firmada por Marti y Valdés Domínguez y el 21 de octubre de 1869 son encarcelados. Marti reclama la autoría de la carta y el derecho de independencia de Cuba. Es condenado a seis años de prisión. Un mes después se le lleva a realizar trabajos forzados en las canteras y seis meses después por las gestiones del padre con el arrendatario de las canteras es enviado a la Isla de Pinos y finalmente se le conmuta la pena por destierro a España. Cuanta savia de la realidad objetiva y trágica recibió Marti en su adolescencia. En España pronto se reúne con su amigo Fermín que fue también deportado después de los trágicos sucesos y el proceso inicuo que costara la muerte a ocho estudiantes de medicina. Con muchas dificultades e irregularidad trabaja para costearse los estudios venciendo el bachillerato y la licenciatura en derecho, filosofía y letras en las universidades de Madrid y Zaragoza. Polemiza en los diarios sobre la cuestión cubana y el 1873 publica el articulo “La Republica Española ante la Revolución Cubana”, en el que emplaza a la naciente y pronto fallida republica española. En España Marti se familiariza con los clásicos españoles, abandona España a finales del 74, conoce de pasada Francia y marcha a México donde se reúne con su familia y adquiere amistades profundas como la de Manuel Mercado. A partir de México inicia un periplo latinoamericano por Guatemala y Venezuela nutriéndose del&nbsp empuje y la pasión de los libertadores y las ideas Bolivarianas rechazando el caudillismo traidor,&nbsp sepulturero de las libertades y de la independencia latinoamericana. En 1881 su existencia andariega encontrara cierto reposo al fijarse en Nueva York donde permanecerá hasta 1895.

En EEUU, el país extranjero donde permanece más tiempo, se familiariza con la que llamara “La América Europea” y sin dejar de reconocer sus virtudes, ve espantado como reaparecen allí vicios que creía haber dejado atrás en Europa y ratifica la diferencia de estructura y espíritu entre las dos Américas. Es el momento en que EEUU esta pasando de su capitalismo premonopolista al capitalismo monopolista e imperialista que la llevara inexorablemente a arrojarse sobre el mundo en primer lugar sobre las Antillas y América Latina y en particular sobre Cuba. Marti descubre muy pronto esa coyuntura y decide poner todo su esfuerzo a la independencia de Cuba y Puerto Rico para evitar con una republica de nuevo tipo los malévolos planes Imperialistas.

La tarea concreta de la vida de Marti fue rechazar, en la teoría y en la practica, “el pretexto de que la “civilización”, que es el nombre vulgar con que corre el estado actual del hombre europeo, tiene derecho natural de apoderarse de la tierra ajena perteneciente a la “barbarie”, que es el nombre que los que desean la tierra ajena dan al estado actual de todo hombre que no es de Europa o de la América europea: como si cabeza por cabeza y corazón por corazón valiera mas un estrujador de irlandeses o un cañoneador de cipayos, que uno de esos prudentes, amorosos y desinteresados árabes, que sin escarmentar por la derrota o amilanarse ante el numero, defienden la tierra patria, con la esperanza en Allah, en cada mano una lanza y una pistola entre los dientes”.

Las clases cubanas revolucionarias ya no son en 1895 equivalentes a las que desataron la guerra en 1868 sin lograr la independencia. La burguesía agrícola cubana se retrae y sueña incluso con una avenencia con España, o llegado el caso con EEUU, el fantasma de la anexión y los autonomistas se oponen a la independencia. Son la pequeña burguesía, los pequeños propietarios, los profesionales, los tabaqueros, la incipiente clase obrera en general, los campesinos pobres y los recién liberados esclavos, quienes llevaran el peso de esta guerra &nbsp popular preparada por Marti, precursora de las revoluciones que se realizarían en México y China en el siglo XX.

Para potenciar sus ideas escribe en el periódico “Patria” el 17 de abril de 1894:

Cuba y Puerto Rico entraran&nbsp a la libertad con composición muy diferente y en época muy distinta y con responsabilidades mucho mayores que los demás pueblos hispanoamericanos. En el fiel de América están las Antillas, que serian si esclavas, mero portón de la guerra de una republica imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, mero fortín de la Roma americana; y si libres y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora, serian en el continente la garantía del equilibrio, la independencia para la América española aun amenazada y la del honor de la gran republica del Norte, que en el desarrollo de su territorio, por desdicha feudal ya y repartido por secciones hostiles, hallara mas segura la grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo… Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son solo dos islas la que vamos a libertar”.

Y en su carta póstuma e inconclusa a Manuel Mercado precisa:

“ Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas, los Estados Unidos y caigan con esa fuerza mas sobre nuestros tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin…Las mismas obligaciones menores y publicas de los pueblos como ese de usted y mió, mas vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino a la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que nos desprecia, les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a ese sacrificio que se hace en bien inmediato y de ellos. Viví en el monstruo y le conozco las entrañas y mi honda es la de David”.

José Marti fue un revolucionario que vivió al límite extremo de posibilidades de su tiempo y previo incluso no pocas de aquellas que según comprendió con claridad, no le correspondía realizar entonces.

Fue el aguerrido militante ideólogo de las clases populares cubanas mientras la burguesía criolla se veía representada por los autonomistas. Marti no fue un filosofo en el sentido estricto de la palabra, pero si, sin la menor duda un “pensador”, uno de los mas grandes y profundos del 3er mundo y hay en su obra constantes&nbsp ideas plenamente filosóficas, las cuales dejo esbozadas y abiertas con una base materialista y dialéctica muy cercana al marxismo.

La Republica “popular” de José Marti.

Una preocupación perenne de Marti, mas honda quizás que la de conquistar la independencia de Cuba, es la de edificar en la patria libre una republica popular sin miseria ni tiranías. Esa preocupación le salta a los labios cuando dice en la proclamación del Partido Revolucionario Cubano, que: “este no se crea para realizar la tarea relativamente mezquina de continuar en una republica nominal las injusticias y desdenes feudales de una factoría…que el partido organiza la revolución de modo que en la conquista de la independencia de hoy vayan los gérmenes de la independencia definitiva del mañana”. (t.1, p.389).

Esta preocupación esta presente en las Bases del Partido Revolucionario Cubano, cuando establece:

Articulo 3ro: “El Partido Revolucionario Cubano reunirá los elementos de la revolución hoy existente y allegara, sin compromisos inmorales con pueblo u hombre alguno, cuantos elementos nuevos pueda, a fin de fundar en Cuba por una guerra de espíritu y métodos republicanos, una nación capaz de asegurar la dicha durable de sus hijos y cumplir en la vida histórica del continente, los deberes difíciles que la situación geográfica le señala”.

Articulo 4to: “El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la Republica Cubana, con formas nuevas o con alteraciones mas aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legitimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden de trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, &nbsp los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud”.

El Apóstol teniendo en cuenta las dificultades después de la victoria de las armas afirma: “En un día no se hacen republicas; ni ha de lograr Cuba, con las simples batallas de la independencia, la victoria a que, en sus continuas renovaciones y lucha perpetua… no ha llegado aun en la&nbsp paz toda del mundo, el genero humano”. (T.3, p.p. 304-305)

Tampoco es ilusión de los socialistas utópicos esta republica de Marti, pues el mismo ha dicho, refiriéndose con simpatía pero críticamente de Tomas Moro, que: “quien quiere triunfar en la tierra…no ha de vivir cerca del cielo” (T.5, p.106).

Luego, que republica quiere Marti?

Aspira a una republica donde se eliminen, por medio del trabajo, todo los odios de clase. Las bases de la nación nueva serian: “Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa: he ahí las dos raíces” (T.12, p.379); en otro momento expresa: “no tiene la&nbsp libertad de todos mas que una raíz, y es el trabajo de todos”. (T.12, p. 433).

Marti aspira a plasmar sus ideas avanzadas en una republica popular de nuevo tipo, que ha de tener por fundamento las resoluciones redactadas por el y acordadas por los emigrados de Tampa en 1891, en una de las cuales expresa:

“ La organización revolucionaria no ha de desconocer las necesidades practicas derivadas de la constitución e historia del país, ni ha de trabajar directamente por el predominio actual o venidero de clase alguna; sino por la agrupación conforme a métodos democráticos, de todas las fuerzas vivas de la patria; por la hermandad y acción común de los cubanos residentes en el extranjero; por el respeto y auxilio de las republicas del mundo y por la creación de una republica justa y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la cordialidad levantada con todos y para bien de todos”. (T.1, p.272)

Y puntualizando para quien trabaja y servirá en la fundación de la nueva republica afirma:

“para los que llevan en su corazón desamparado el agua del desierto y la sal de la vida: para los que le sacan con sus manos a la tierra el sustento del país y le estancan el paso con su sangre al invasor que se lo viola: para los desvalidos que cargan en su espalda de americanos el señorío y pernada de las sociedades europeas: para los creadores fuertes y sencillos que levantaran en el continente nuevo los pueblos de la abundancia común y de la libertad real: para desatar a la América y desuncir al hombre. (T.4, p.450).

Y su gran aspiración de que en la patria nueva todos vivan del trabajo honrado y anuncia:

“el primer afán de la libertad en Cuba seria, al día siguiente del triunfo, salir a sembrar trabajadores” (T.1, p.357); “el que llevo las estrellas de general de la guerra no es general de veras hasta que con sus propias manos no se ponga en el hombro las estrellas del trabajo”. (T.13, p.373).

Sobre el problema de la propiedad de los medios de producción expresa:

“este orden inhumano de castas soberbias, este feudalismo nuevo de terratenientes, se cambie sin métodos rudos, en otro orden menos vano y mas sereno, donde las industrias y los bienes perennes y comunes de la naturaleza, no estén concentrados en manos de los&nbsp monopolios sino en manos de la nación para beneficio nacional”.

Dejando claro sus diferencias de métodos con la republica del Norte expresa:

“Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al mas alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo prospero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!; y si el estado general de ilustración en los Estados Unidos os seduce, a pesar de la corrupción, de la metalificacion helada, ¿no podremos nosotros aspirar a ilustrar sin corromper?… yo quiero educar a un pueblo que salve al que vaya a ahogarse y que no vaya nunca a misa”. (T.21, p.16)

Marti sabe que el éxito de su lucha y de la nueva republica a fundar esta en la unidad&nbsp por eso expresa:

“La unidad de pensamiento que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político…Si nuestro poder nuevo y fuerte esta en nuestra inesperada unión, nos quitaríamos voluntariamente el poder si le quitásemos a nuestro pensamiento su unidad”. (T.1; p.424)

Esa unidad que es avalada por un partido único dedicado a fundar la republica y no a dirigir el país que se podría interpretar hoy como un partido para construir el socialismo y no para ejercer el poder, que puede afectar la democracia participativa del poder popular.

Y dejando claro su legado Marti le expresa a su amigo Fermín Valdés Domínguez: “Moriremos en el combate necesario para la conquista de la libertad, o en la pelea que con los justos y desdichados del mundo se ha de mantener contra los soberbios para asegurarla”. (T.4, p. 325).

Recuerdo ahora las palabras de Fidel en La Habana a su llegada hace 50 años, cuando dijo: “La tiranía ha sido derrocada, la alegría es inmensa. Y sin embargo queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea mas difícil”.

Podemos resumir que la “republica popular” de nuevo tipo que quería fundar&nbsp Marti salvando el tiempo y el momento histórico, tiene bases muy similares al Socialismo de nuevo tipo que queremos y podemos desarrollar en Cuba en este siglo XXI, o sea el Socialismo del siglo XXI que partiendo de nuestras condiciones actuales tenemos las mejores posibilidades de nuestra región.

El Socialismo del siglo XXI:

Esta teoría científica ha sido formada a partir de las ideas y experiencias prácticas de más de 2000 años de intentos exitosos o no de construir una sociedad mejor para la humanidad. Desde Jesús (El Cristo y 1er socialista), hasta Fidel y Hugo Chávez, pasando por los Socialistas Utópicos, Bolívar, Marx, Engels, Marti, Lenin, Trotski, Rosa Luxemburgo, Gramci, Mariategui, Mella, Villena, Guiteras, Ho Chi Min, el Che y muchos más, que con su sacrificio, experiencias e ideas aportaron la base y fuerza de este socialismo en el nuevo milenio.

No puede pensarse en algo rígido o como un manual, sino algo que se crea a base de amar la justicia, la solidaridad y que se ajusta a las condiciones y cultura de cada lugar, partiendo de las experiencias propias.

José Marti para los cubanos es nuestra fuente de inspiración, como lo es Bolívar para los venezolanos. Si Marti viviera fuera el principal impulsor del Socialismo del Siglo XXI.

La nueva republica que quería construir Marti después de la independencia, para evitar que se expandieran los EEUU por las Antillas, y cayera sobre nuestros pueblos de América, tenía como base los siguientes enunciados martianos: … “la republica tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el habito de trabajar con sus manos y pensar por si propio…” (T.4, p.240.) “Cuba debe ser libre de España y de Estados Unidos…” (T.21, p.380.);&nbsp “Las bases de la nación nueva serán: el trabajo y la libertad de expresión. Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa: he ahí las dos raíces.” (T.12 p. 379.).

La organización revolucionaria no ha de desconocer las necesidades practicas derivadas de la constitución e historia del país, ni ha de trabajar directamente por el predominio actual o venidero de clase alguna; sino por la agrupación conforme a métodos democráticos, de todas las fuerzas vivas de la patria; por la hermandad y acción común con los cubanos residentes en&nbsp el extranjero; por el respeto y auxilio de las republicas del mundo y por la creación de una republica justa y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la cordialidad, levantada con todos y para el bien de todos.” (T.1, p.272.)

Ese legado martiano ha sido fuente de lucha de los revolucionarios cubanos&nbsp que junto a Fidel hemos resistido y recorrido paginas gloriosas, llenas de honor y justicia para nuestra patria; por eso Fidel planteara que: “Era necesario conquistar toda la justicia, como había dicho Marti a Juan Gualberto Gómez. Solo el socialismo como régimen político, económico y social podría aportar la justicia.”&nbsp (Fidel Castro, Discurso, acto central 42 aniversario “Asalto al cuartel Moncada” 26 de Julio 1995.)

Con la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la URSS y del “socialismo histórico” en Europa, grupos de teóricos y científicos marxistas, profundizando en&nbsp las causas de ese fracaso, se dieron a la tarea de buscar un nuevo camino, partiendo de Marx y Engels y de las mejores experiencias de la humanidad.

Dos escuelas de pensamiento han avanzado independientemente una teoría científica del “Socialismo del Siglo XXI”: la llamada “Escuela de Escocia” con el experto en computación, Paul Cockshott y el economista Allin Cottrell; y la así denominada “Escuela de Bremen” (RFA), en torno al genio universal Arno Peters, el matemático Carsten Stahmer, entre otros.

Sus principales aportes pueden encontrarse en una bibliografía ya amplia donde exponen fundamentos marxistas llevados a las condiciones objetivas e históricas actuales de la humanidad.

&nbsp Los pilares del Socialismo del siglo XXI son el desarrollo de la teoría político-económica del valor y la equivalencia, combinada al desarrollo científico-tecnológico, fundamentalmente a la informática; y que permite el desmontaje paulatino del mercado como sistema económico, punto clave para desmarcarse del capitalismo, manteniendo el desarrollo de las fuerzas productivas. El Valor de las producciones y servicios&nbsp se da en el tiempo de trabajo resultante y que una matriz resuelta por estas escuelas pueden convertir en valor y la equivalencia como el intercambio justo de productos y servicios de igual valor. La comparación entre el valor real de un producto o servicio y el precio especulativo del mercado ayuda de inmediato al desmontaje de este último.

&nbsp Para ello la socialización de la economía es el mecanismo básico para la implantación de dichas teorías.

El otro pilar de estos aportes es la plena democracia o democracia participativa que con el estado de bienestar y la democracia económica permite la participación amplia del pueblo en las decisiones estratégicas y fundamentales del estado y la economía a todos los niveles, creándose los mecanismos necesarios para dicha participación.

Pero sin duda no hay teoría sin práctica y como dice una canción de Silvio Rodríguezse hace camino al andar”, por eso ya se busca soluciones prácticas siguiendo ese camino en Venezuela y Ecuador y con la posible integración latinoamericana que promueve las ideas Bolivarianas, Martianas y Socialistas, hoy mas que nunca.

Los 50 años &nbsp recorridos por Cuba en la construcción socialista junto a la base martiana de nuestra Revolución nos evito un derrumbe como el del famoso muro de Berlín el pasado siglo y sin duda nuestra experiencia revolucionaria, la defensa de principios, la resistencia ante las dificultades y la preparación alcanzada por todo el pueblo, nos tendrán en mejores condiciones para tomar el camino correcto hacia el socialismo del siglo XXI, teniendo siempre con nosotros muy cerca el legado martiano. Nuestro camino es el de Marti y su republica “con todos y para el bien de todos”.

CONCLUSIONES:

Vivimos en un mundo en que cada vez la pérdida de un minuto puede ser fatal, el imperio en decadencia se hace más peligroso y nos enfrentamos a una crisis económica capitalista global, ecológica y social que de no controlarse y enrumbarse por caminos seguros puede destruir nuestra especie. Nuestra batalla es demostrar que solo el socialismo y sus caminos en desarrollo en el nuevo siglo que apenas iniciamos, podrán afrontar y revertir la situación actual conduciendo a la humanidad hacia un mundo mejor y posible.

La inmensa mayoría de nuestro pueblo apoya y desea un cambio junto a la Revolución&nbsp y el Socialismo, partiendo de como dijera el propio Fidel: “…en Cuba, Revolución, Socialismo e Independencia Nacional están indisolublemente unidos”. (Discurso, XVI Congreso de la CTC, 28 de enero de 1990.).

José Marti es un referente imprescindible para continuar la construcción socialista en Cuba por nuevos caminos, cambiando lo que deba ser cambiado, comenzando por el propio partido que para que sea único debe democratizarse mas y dejar de administrar, dándole todo el poder de participación al pueblo y sus instituciones electivas; así pues como el Partido Revolucionario Cubano de Marti fue creado para hacer la guerra necesaria, la independencia, garantizar la unidad, fundar la republica y no para dirigir la republica, así también nuestro Partido Comunista de Cuba deberá concentrarse en la construcción socialista en Cuba, trazando políticas y movilizando al pueblo basándose en su ejemplo democrático y disciplina y en esa dirección con plena conciencia del momento histórico en el nuevo siglo construir una sociedad mejor, “con todos y para el bien de todos”.

Junto al Partido, a Fidel, Raúl y con Marti en el corazón, hagamos revolución y cambiemos lo que deba ser cambiado; partamos de nuestras experiencias, de logros y errores, divulguemos la teoría y demos posibilidad amplia de participación y pensamiento a las masas, con la máxima martiana de “Las bases de la nación nueva serán: el trabajo y la libertad de opinión. Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa: he ahí las dos raíces.” (T.12 p. 379.).

BIBLIOGRAFIA:

Para profundizar en la teoría del nuevo Socialismo (Socialismo del Siglo XXI), le recomendamos el estudio de las siguientes obras:

  • “Obras Completas” de José Marti
  • Discursos, intervenciones, documentos y entrevistas del líder de la Revolución Cdte. en jefe Fidel Castro Ruz y del Gral. de Ejercito Raúl Castro Ruz.
  • “El fin del Capitalismo global”,&nbsp “El Nuevo proyecto histórico” y “Computer Socialismus” de Arno Peters.
  • “Hacia el nuevo Socialismo” de Coskshott/Allin.
  • “El Socialismo del Siglo XXI y la democracia participativa” y “Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI” de Heinz Dieterich.
  • &nbsp “Empresas de Producción Social” de Haiman El Troudi y Juan Carlos Monedero.
  • “El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara” de Carlos Tablada Pérez
  • Ernesto Che Guevara, “Vigencia de su pensamiento II”, editorial Félix Varela 2007.
  • Cuando leemos estas obras sobre todo a&nbsp José Marti, partimos de una lectura antidogmática, llena de ideas, teoría, práctica, experiencias y ciencias unidas, para armarnos en la lucha anticapitalista, antiimperialista por nuestro bienestar, independencia y unidad latinoamericana y por un mundo mejor que pertenece por entero al Socialismo.

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