jornada: desvelando el gasto militar, en Xixón

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Jornada: desvelando el gasto militar.

Sábado 4 de junio, de 11 a 14, en la Manzorga (Cean Bermúdez-Xixón)

A cargo del colectivo antimilitarista Utopía Contagiosa.

(superficie Asturias: 10.604, 7 km2. Superficie militar en Asturias: 527,95 km2..)

Nesti momentu d’aumentu de les situaciones de probitú y precariedad, consecuencia de les midíes d’austericidiu, el gastu militar sigue manteniéndose como daqué inamovible nel Estáu Español. Frente a los recortes nes polítiques del bienestar, el milita-rismu mantién la so aportación prácticamente inva-riable.

Nuevamente, un dineru qu’arreblaga pel control social, que s’escuende en partíes de múltiples mi-nisterios y gastos estraordinarios. Encadenáu a la delda de la carrera armamentística que beneficia a unes poques persones.

Un añu más, dende la Campaña Asturiana pola Oxeción al Gastu Militar preguntámonos ¿Cuáles son les prioridaes de la nuestra sociedá? ¿Cubrir les necesidaes básiques de toles personas? ¿Son los exércitos una necesidá social real?

El Gastu militar presupuestá en 2015 foi de  14.671,36 millones d’euros (4,65% de los PGE). Si añedimos el gastu destináu al control social (cuerpos represivos, cárceles…), ascendería a 20.404,6 millones d’euros (6,47% de los PGE).  Y teniendo en cuenta’l gastu que xenera la delda militar, la estimación del gastu alcanza los 33.366,95 millones d’euros.

Gastu Militar por persona en 2015: 718,76 euros

Los ejércitos, la carrera armamentística o los diferentes cuerpos represivos son reflejo de una cultura basada en la fuerza y en la opresión, en la ley del más fuerte. Existen guerras porque existen ejércitos con armamentos que precisan renovarse cada cierto tiempo.

Las consecuencias de esta realidad se cifran solamente en sufrimiento humano: muerte, pobreza, enfermedad, hambre o desplazamiento forzado…

La llamada crisis de los refugiados en Europa viene a recordar cuáles son las consecuencias reales de las guerras. Por otra parte, supone el desvío de cantidades significativas de los recursos de los Estados que no se invierten en el bienestar de la población. Sin embargo, para unos pocos esto supone un negocio bien lucrativo.

El Estado Español tiene ya el dudoso honor de ser el 7º exportador de armas mundial.

Sin embargo, no hay reparos para que el militarismo ocupe nuestro espacio público (como el festival militar aéreo de Gijón) ni los patios de nuestros centros educativos.

Además, la deriva hacia modelos de control más represi-vos, como indican la aprobación de la llamada Ley que nos a-Mordaza o las diferentes reformas del Código Penal, supone un paso más en este sentido.

Trabajar por un modelo de sociedad sin militarismo se convierte entonces en una prioridad si queremos escapar de esta dinámica suicida. La abolición de los ejércitos y la resolución de los conflictos sin violencia son utopías necesarias. La desobediencia civil es una herramienta útil para construirlas.

Invita: campaña asturiana pola oxeción fiscal al gastu militar. asturiesofgm@gmail.com

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