Jesús no fue Cristo. Del hombre histórico al dios-hijo de la fe. Amores que matan

¿Quién fue responsable de la condena y ejecución en la cruz de Jesús?. Según los textos evangélicos (oficiales o no) se alejan de la fecha de su muerte, hay una doble tendencia: culpabilizar de forma creciente a las autoridades judías y, al mismo tiempo, ir descargando de responsabilidad a Pilato, al prefecto romano de Judea. Hoy, los historiadores más serios, incluso de orientación cristiana, reconocen que la responsabilidad principal fue de la autoridad romana.

Esto no podían ignorarlo sus seguidores ni los primeros cristianos y menos el Espíritu Santo (Tercera Persona de la Santísima Trinidad del Único Dios representada por la paloma) que supuestamente inspiró a quienes escribieron los evangelios. Y sin embargo ¡hay una flagrante falsificación de los hechos!.

No se trata de una minucia. No vale escaparse diciendo que los relatos evangélicos no persiguen ser una crónica fiel, sino revelar una verdad teológica pues: a) Los evangelistas pretenden la existencia histórica de Jesús, su mensaje, milagros, naturaleza, muerte y resurrección, y cumplimiento de profecías con constancia histórica; de ahí que se interesen por precisar la genealogía de Jesús, lugar de nacimiento, y en general sitúen los hechos en un tiempo y espacio, con personajes que existieron. Por ello tienen obligación de ser veraces, pero hay demasiada ignorancia, ocultamiento y falsificación. b) De no ser rigurosos cronistas a ser mentirosos falsificadores existe un abismo injustificable ¿o acaso hay alguna verdad y finalidad teológica cuya expresión y medio sea la mentira y el incumplimiento del mandamiento de Dios? ¿a la inspiración divina le está permitido saltarse sus propias normas, no predicar con el ejemplo?.

Si se admite que el relato de una cuestión capital, central e históricamente comprobable -a diferencia de la resurrección- como es el juicio, condena y ejecución de Jesús merece tan poco crédito ¿qué pensar del conjunto de los evangelios?. El hecho de que todos coincidan en la tendencia a exculpar al verdadero culpable, Pilato, los romanos, y cargar la culpa sobre quien no lo fue, los judíos, no le añade ni una pizca de verdad a los relatos. El hecho de que todos o parte de los evangelios coincidan más o menos sobre otros puntos de la historia ¿prueba que dicen la verdad?. La unanimidad no es prueba de verdad, pues todos pueden equivocarse o mentir.

Los evangelistas, en esta cuestión, mienten por propia iniciativa o son instrumento de una tradición mentirosa, que para el caso es lo mismo. Si hubiesen dicho la verdad se habrían presentado como seguidores de alguien considerado por Roma su enemigo ejecutado con pleno conocimiento de causa por su aspiración a la realeza judía por sedición, con las consiguientes complicaciones para los cristianos. Serían incluso más sospechosos por la fama de los judíos cuya rebelión aplastó Roma en el año 70 de nuestra era. Así que falsificaron un hecho tan crucial, para evitarse problemas, a pesar de las consecuencias. Y esto por puro interés oportunista, servilismo político, exculpando al responsable y culpando al que no lo es (al menos en la misma medida). Si se acusaba al pueblo judío de pedir la muerte de Jesús, habría menos motivos para simpatizar con ellos y solidarizarse por su suerte en el año 70, reprobar la destrucción de Jerusalén, su templo y la diáspora del Pueblo Elegido, evitándose así la confrontación con el Imperio por tomar partido por los judíos. De este modo mostraron su ingratitud al pueblo cuna de su Salvador y religión, dando pie a una larga tradición de antijudaísmo cristiano.

¡Qué gran altura la de un mensaje ético que para su propagación cae en complicidad política con los opresores y asesinos imperialistas!. ¿No cabría esperar de quien se supone transformado por el Amor de Dios -la redacción del evangelio no se encargaría a cualquiera- un grado mucho mayor de integridad moral en vez de esa vileza?. ¿O es que el Amor de Dios es tan frío, tan poco atractivo, que Jesús fue incapaz de persuadir a Judas y el Espíritu Santo de lograr el respeto a la verdad en los redactores de sus evangelios?.

Jesús, por unas pocas monedas, fue vendido por un discípulo que le conocía bien. Los discípulos huyen y abandonan a Jesús cuando es detenido. Los cristianos compran su tranquilidad a costa de los judíos. La lealtad no parece abundar en el entorno de Jesús y sus seguidores. Creyéndonos por un momento el relato bíblico, como cuando nos entregamos al argumento y protagonistas de una novela o película, observamos que por parte de Dios tampoco parece que prime el juego limpio. Según la teología ¿no estaban previstos esos sucesos para que se desarrollase el drama según el Plan de Salvación de Dios y para mayor gloria suya, como cuando premeditadamente endureció el corazón del faraón -así lo dice la Biblia- a fin de dar más juego a Moisés, la agresividad genocida judía -conquista de Canaán- y mostrar su poder como Dios?. Ateniéndonos a la lógica del relato y sus personajes, Dios Padre lograría que Jesús fuese muerto, supuestamente en reparación por nuestros pecados, pero no limitándose a sacrificarse, sino mediante un proceso judicial en el que Jesús no hizo nada por salvarse (sobre todo ante Pilato), lo cual permitiría echar a los humanos (sobre todo judíos) las culpas por su muerte, cuando se debió al plan sacrificial trazado por Dios. También, traicionando su alianza con los judíos como Pueblo Elegido, gracias al cristianismo se haría un hueco entre las religiones toleradas hasta convertirse en el Dios del Imperio que oprimía a su pueblo tras abandonarlo a su suerte en el año 70.

Ya hemos visto que la explicación de esta falsificación con sus consecuencias mitológicas y psicológicas. Es el interés de los evangelistas por ocultar que los romanos crucificaron a Jesús por su pretensión de ser alguna versión del Mesías, es decir, el esperado líder político-espiritual bendecido por Dios que prepararía las condiciones para una intervención divina sobrenatural que salvaría a los judíos de todos sus opresores, empezando por Roma y sus aliados judíos, dándole a Israel el dominio sobre todos los pueblos. Pero ¿por qué se dedicaron a dar otra versión en lugar de dejar correr el asunto una vez condenado su líder?.

Su muerte era la prueba definitiva de su fracaso como Mesías judío, pero sus seguidores se resistían a reconocerlo. No querían darse por vencidos, pero muerto Jesús tampoco podían seguir luchando igual y con el mismo programa mesiánico. Así que se lanzaron en una huida hacia delante. Esto les conduciría a alterar la figura de Jesús, su final, adaptarse a su derrota y la correlación de fuerzas en el imperio romano.

Empezaron por lo que psicológicamente es más comprensible en personas tan ligadas a su líder, en particular las mujeres. Empujados por su fuertes deseos, eludieron la muerte de Jesús con su resurrección, pero como no podía seguir entre los vivos, debieron justificar su ausencia elevándolo a los cielos junto al Padre. Aquí empiezan los problemas de todo orden. En el caso de que no hubiese llegado a morir en la cruz y sobreviviese, o muriese y resucitase, poco dice a favor de la talla del Mesías o de su naturaleza divina que no se presentase en sociedad dejando en evidencia a quienes le persiguieron y ajusticiaron, así como su verdadera naturaleza de Mesías o Dios. Cualquiera que quisiese dejar las cosas bien claras para sus contemporáneos y las generaciones futuras, terminar bien su misión, habría hecho eso. Si hizo milagros ante multitudes ¿cómo es que no se pudo registrar históricamente esto ni su resurrección y elevación a los cielos más allá de las contradictorias y más que sospechosas versiones evangélicas?. De modo que si era meramente humano y sobrevivió a la cruz, se ocultó para siempre; y si era Dios, después de tomarse tantas molestias siguió jugando al escondite, poniendo obstáculos a nuestra fe y al supuesto regalo de su Salvación. Típico de las chapuzas y motivaciones ocultas de todo Salvador.

Como en cuanto Mesías judío y terrenal era ya inviable su figura, modificaron la naturaleza de su mesianismo a fin de que su muerte adquiriese un sentido muy diferente. Si en el Mesías judío implicada su derrota y el mentís de su condición, con el nuevo Jesús se convertía en la fuente de Salvación definitiva, el triunfo de la muerte como promesa de resurrección para todos. Si como hombre su fracaso no tenía arreglo, entonces habrían de repararlo atribuyéndole una naturaleza divina con una misión muy superior. Como en lo terrenal el Mesías había demostrado su impotencia, su nuevo terreno de lucha sería el alma combatiendo el mal. Contaría con otra oportunidad, la segunda venida triunfal con el Juicio Final que estaba próximo. Como reacción a la derrota sufrida, ya no seguirían luchando en el campo político-nacional en el que tenían las de perder ante Roma, sino en otro en el que podrían ganar una influencia espiritual sobre el Imperio. Si no podían vencer a los gentiles y romanos, irían a su búsqueda por el Imperio para conquistarlos a su fe.

Como los judíos y en general la población del Imperio se sentían impotentes frente a Roma, los cristianos se dedicaron a disfrazar y ocultar al Jesús histórico, el derrotado enemigo del poder romano, a la vez que lo convertían en una figura triunfante gracias a un mensaje bastante diferente al que difundió. Se pasó de la insubordinación al poder a la coexistencia con él. Así, podían ser tolerados y expandir sus creencias entre la población oprimida y resignada del Imperio. Del Mesías judío muerto, cual Ave Fénix, surgió el Cristo helenizado para los gentiles. De la derrota de una secta judía se pasaría a la victoria de una iglesia universal.

En este asombroso proceso de adaptación a la derrota y al Imperio, se transformó el movimiento. Ya no representaba a una población judía pobre y oprimida con sueños de liberación nacional y social, sino a una población del Imperio buscando consuelo con sueños de liberación sobre todo espiritual y tras la muerte, social y políticamente cada vez más pasiva y conservadora. ¿Qué quedó, tras ese viaje al corazón de Roma, del Jesús real?. Seguramente el judío pobre y crucificado por sus pretensiones mesiánicas no se habría reconocido en Jesucristo, el Dios Hijo hecho hombre, muerto en reparación de nuestros pecados y resucitado para salvar nuestras almas; ni a sus plebeyos seguidores judíos, en la iglesia cristiana, gentil y conservadora que aborrecía de sus compatriotas. Es más, la pretensión de divinidad le habría horrorizado como sacrilegio por blasfema, como supuestamente al Sumo Sacerdote Caifás que lo entregó a Pilato.

El precio pagado por pasar del fracaso al éxito fue falsificar la figura y el movimiento originales. No ganaron ellos al final, sino otros con quienes tenían muy poco que ver aunque se proclamasen sus fieles continuadores. En este sentido se les traicionó aunque el original ya no tenía arreglo ni era exportable fuera del mundo judío.

Para esta metamorfosis debieron echar mano de diversas tradiciones e influencias que en su lucha y confluencia, sobre todo gracias a la obra de (San) Pablo, crearon las bases para lo que conocemos como cristianismo. Pablo empezó como perseguidor judío de los cristianos y terminó revisando y liderando el cristianismo, alejándose de los judíos. Todo esto les llevó a entrar en conflicto con las autoridades judías de la Sinagoga por lo que disminuyeron los escrúpulos a la hora de adjudicar la responsabilidad de la muerte de Jesús a los judíos, para quienes una acusación más llovería sobre mojado tras el aplastamiento del año 70, resultando de buen tono, para lo religioso y políticamente correcto en el Imperio, utilizar a los judíos como cabeza de turco.

Sin embargo, la verdad no podía ocultarse del todo pues durante un tiempo hubo testigos de Jesús y querían preservar parte de su mensaje y su identidad humana para arrogarse la legitimidad de la tradición mesiánica judía con su promesa divina de Salvación, por su valor como continuación de la alianza con Dios, estableciendo una nueva, y por el potencial identificador de un hombre real divinizado, muy superior a un mito divino ordinario. Por eso en los evangelios hay incongruencias y suficientes pistas, si no para reconstruir al Jesús real, histórico, sí para saber que tenía afinidades con el equivalente en la época a los movimientos de liberación nacional, como los zelotas, si no totalmente en sus métodos (violentos) sí en sus metas, y que no era la figura que elaboró el cristianismo. Este revisionismo que se ha convertido en ortodoxia es muy complejo, difícil de reconstruir en todos sus pasos y nos lleva hasta las raíces más antiguas y los procesos menos conscientes manifestados en las tradiciones del culto judío, en particular los sacrificios a Dios y el Rescate a pagarle por liberarlos de sus opresores egipcios.

Las consecuencias para la Humanidad han sido y son enormes y variadas, no sólo en cuanto a la cultura, las ideologías, lo social y político. Pero no como pretende el cristianismo por nuestro mejoramiento substancial gracias a la fe y los sacramentos. Así, la Pasión de Jesús, cuando prestamos atención al detalle, nos dice mucho acerca de la verdadera naturaleza del supuesto amor de Dios a los hombres, empezando por la relación de Dios Padre con Dios Hijo. Se muestra como el reflejo en las creencias religiosas de las relaciones patriarcales, de poder del padre sobre la familia y los hijos, disponiendo incluso de su vida, imperante en la cultura judía de la época. El cristianismo también ha influido enormemente en nuestra psique al contribuir a difundir los comportamientos propios del Salvador (ir de rescatador sin que te lo pidan, un tanto incompetente) con sus acompañantes inevitables, la Víctima (impotencia, resignación y masoquismo cristiano) y el Perseguidor (desde la culpabilización por los curas hasta la Inquisición), como nos demuestra el análisis transaccional. Así que podemos valorar muy críticamente esta mitología en cuanto a su capacidad para inspirarnos como ideal y modelo de amor o relaciones fraternarles entre los humanos.

Del estudio del caso podemos sacar tres grandes conclusiones: a) Jesucristo, el Cristo de la fe, es una falsificación del Jesús histórico; b) la mitología de Cristo está infectada por una dinámica de amor perversa que podríamos considerar sadomasoquista por lo cual no debe servirnos de inspiración; c) el mensaje ético del Jesús histórico, en la medida que podemos distinguirlo de a) y b), no aporta nada que no lo haya hecho tan bien o mejor otras corrientes como el estoicismo, taoísmo, budismo, por no acercarnos más a nuestra época.

Dada la extensión de la materia, este artículo sólo busca apuntar aspectos de la misma e invitaros a que leáis mi libro Historia Sagrada, historia sangrada. Una contribución a la crítica de la economía amorosa del cristianismo. La verdadera naturaleza del «amor» de Dios a la luz de la antropología antipatriarcal, del materialismo y del análisis transaccional. (93 pág.), colocado en kaosenlared el 4-XII-07. En él encontraréis un análisis e interpretación detallado de cuestiones que a muchos os harán descubrir dimensiones insospechadas de la religión cristiana, sus raíces e implicaciones, tanto psicológicas como sociales y políticas. Hallaréis desde una original interpretación psicológico-antropológica, del mito del pecado original en el Paraíso, hasta un rastreo de las raíces históricas del culto del sacrificio a Dios entre los judíos y su sentido de Rescate, que os harán pensar. El libro está escrito con más argumentación pero con tanta sencillez como este artículo.

Quienes deseéis profundizar, sin miedo a las complejidades de la crítica histórica, podéis dirigiros a los libros de Gonzalo Puente Ojea, editados en Siglo XXI editores. El último de ellos titulado Vivir en la realidad. Sobre mitos, dogmas e ideologías 2008; incluye un magistral análisis del evangelio de (San) Marcos. Este gran autor español de prestigio mundial os servirá además para completar la lectura de mi libro, más centrado en lo mitológico y psicológico aunque no descuide el plano histórico y crítico.

Para localizar mi libro y conocer otro y textos sobre materias varias (existenciales, políticas, psicológicas, históricas) que voy publicando en kaosenlared, acceso fácil con el buscador de kaosenlared. Hacedlo por Aurora Despierta luego seleccionad por Autor y Procedencia y Ordenado por Fecha, Buscar.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS