Jennifer Teege

La doctora y catedrática alemana, Ingrid Galster, autora de varios  esclarecedores libros sobre Sartre y Simone de Bouvoir y su memorable tesis, convertida en libro, Lope de Aguirre o la posteridad arbitraria, me cuenta que, en su enfermedad grave –de la que se va reponiendo lentamente con constancia y ayuda médica- le ha visitado una amiga, que fue quien acogió en su casa, como a un hija, a Jennifer Teege.

¿Y quién es Jennifer Teege?  Quien haya visto la película de Steven Spielberg «La lista de Schindler» sin duda recordará al comandante del campo de concentración de Plaszow, en Cracovia, Polonia,a Amon Goeth, en la película interpretado por el actor Ralph Fiennes. Aquel sádico que asesinaba a los presos disparándoles desde el balcón.

Amon Goeth, nacido en Viena, comandante del campo de concentración de Plaszow entre 1943 y 1944, fue juzgado por la Corte Suprema polaca y sentenciado a muerte por asesinar a miles de personas. Murió en la horca en Cracovia en 1946. Su mujer, Ruth Irene, se suicidó en 1983. El matrimonio tuvo, al menos, una hija, que tuvo una relación amorosa ocasional con un estudiante nigeriano de la que nació Jennifer Teege en 1970. Jennifer no conoció a su padre y ha tenido muy poco contacto con su madre. A las cuatro semanas ingresó en un hogar para niños y a los siete años fue acogida en adopción por una familia alemana.

Desconocía su pasado. Su madre nunca le comentó. Hace cinco años y por casualidad en una biblioteca de Hamburgo encontró un libro envuelto en un forro rojo y se detuvo. El título era «Tengo que querer a mi padre, ¿verdad?» y la portada estaba ilustrada con una pequeña foto de una mujer que le resultó ligeramente familiar. Y así descubrió que el libro hablaba de su familia y que su abuelo fue aquel comandante asesino del campo de concentración, llamado Amon Leopold Goeth (1908-1946).

Hoy Jennifer Teege, esta chica morena alemano-nigeriana, consciente de su pasado, y consciente también de que su abuelo nazi la hubiera matado, trata de superar un trauma con el que se topó de pronto en su vida en una biblioteca de Hamburgo, al calor de una familia alemana que le dio cobijo, cariño y le regaló un futuro. Hoy en colaboración con la periodista  Nikola Sellmair nos ofrece su visión en un libro titulado: “Amon, mi abuelo me hubiera matado a tiros”.

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