Javier Padilla es médico de familia en Madrid y autor de los libros ¿A quién vamos a Dejar morir? Epidemocracia , ambos de la editorial Capitán Swing. Es una de las voces que se ha alzado contra las medidas de sesgo de clase que ha tomado el gobierno de Isabel Díaz Ayuso para controlar los brotes de la Covidien-19 en la región, que amenazan con expandirse hasta nuestro país. Padilla, que formó parte de la candidatura de Más País y que fue asesor en materia de salud de En Común Podemos, alerta de que las malas condiciones laborales hacen que los médicos se vayan de Madrid, y otorga un elevado grado de responsabilidad los gobiernos anteriores del PP por haber desguazado el sistema público de salud. En esta entrevista, advierte que las medidas son insuficientes e ineficaces, además de clasistas, y que la obsesión por no limitar la actividad económica puede llevar a un callejón sin salida.

-No estamos como en marzo, pero no es tan preocupante la situación como la evolución. Si miramos cómo crecen el número de casos, no hay ninguna señal de que la curva se atenúe a corto plazo. Pero, además, sabemos que la presión sobre los servicios sanitarios es muy importante. La atención primaria hace semanas que está colapsada, y en los centros hospitalarios no hay suficiente tiempo para dar todas las altas que serían necesarias para que ingresen nuevos pacientes. Y tampoco podemos olvidar que un aumento de casos significará un mayor riesgo de más gente con secuelas y de más muertes.

– Se ha denunciado que no se ha vía contratado personal sanitario y que, incluso, se dejaban de atender pacientes …
-Sí. Por un lado, la contratación de rastreadores ha sido muy deficiente. No tenemos suficiente gente para que una persona contagiada reciba una llamada en 24 horas o 48 para hacer un estudio amplio de toda la red de contactos. Pero es que los servicios de atención primaria y los centros hospitalarios casi no ha habido ninguna modificación. Hay profesionales que están de baja o con factores de riesgo, y la fuerza de trabajo ha disminuido. Esto, añadido a que el estudio de contactos no se hace a Salud Pública y que se sobrecarga la atención primaria, causa un colapso y hace que la asistencia habitual no sea suficiente. No haber ampliado las líneas telefónicas hace que se cree una barrera de acceso a la atención primaria.

– críticas que no se ha reforzado el sistema sanitario después de la primera ola. Lo atribuís a la dejadez de la administración?
-Hay una decisión. Cuando pasa la primera ola, se decide hacer un hospital de cincuenta millones y ese dinero no se destinan a fortalecer la base, que son los servicios de salud pública y la atención primaria. En Madrid hace muchos años que la manera de hacer política va muy ligada al evento. Madrid tiene muchas unidades de referencia de patologías concretas y de alta tecnificación, pero la base falla y cada año se satura con la gripe. La atención primaria es la que menos dinero recibe del conjunto de España. Se ha dado una respuesta congruente con lo que se había hecho esta última década. Sucede que si normalmente esto es una disonancia con las necesidades del sistema de salud, en esta situación es notable. Es una toma de decisiones. Ni siquiera hay suficiente gente para hacer los trámites de contratación del personal.

– Estos últimos días se ha criticado fuertemente el sesgo de clase de las medidas del gobierno de Díaz Ayuso, porque discriminan a los barrios obreros, que tienen unas condiciones de salubridad más malas . Las imágenes del domingo en el Teatro Real fueron muy elocuentes. ¿Qué opinas?
-Las imágenes del Teatro Real recuerdan el film Snowpiercer, Donde los vagones de última clase van amontonados y, en cambio, los de primera clase se está con todo tipo de lujos. Hay dos cosas que pueden retraerse a las medidas que se han tomado. Por un lado, que tienen un sesgo de clase que no se han esforzado en disimular, y de otra parte, que tienen una total y absoluta falta de fortaleza técnica. Cierran parques, por lo que obligan a la gente a reunirse en ámbitos privados, cerrados, mal ventilados, pero se mantienen abiertas las salas de apuestas. Deberíamos favorecer que la gente pasara más tiempo en los parques y menos en casa, especialmente en barrios donde hay malas condiciones de las viviendas. También anunciaron confinamientos selectivos, cuando tenemos la experiencia de Chile, que nos demuestra que son insuficientes, generan desigualdades y acaban vertiendo a hacer confinamientos más generales, que es lo que acabará pasando en Madrid.

– Son decisiones más basadas en la ideología que no en criterios técnicos y científicos?
-Sin duda, se basan en la ideología, pero además, de una manera bastante tormenta. Desde una perspectiva liberal como la que puede tener el gobierno de la Comunidad de Madrid, se podría poner el énfasis en la individualidad sin caer en medidas inefectivas. Y claro que el golpe repetido en los barrios más humildes es una decisión netamente política. Son barrios donde se reforzará antes la policía que los centros de salud, y eso es difícilmente justificable desde un criterio técnico.

– Hay médicos que se van de Madrid por las condiciones laborales precarias.
-En efecto. Díaz Ayuso decía que en España no había médicos, pero en términos generales, lo que no hay son buenas condiciones de trabajo. Hace años que se registran máximos históricos de médicos para trabajar en el extranjero. Es decir, se forman profesionales, pero se van fuera. Durante el confinamiento, la Comunidad de Madrid ofrecía contratos sin especificar si eran para turnos de mañana o de tarde ni si habría longevidad al mismo centro de salud, mientras que Castilla la Mancha, por ejemplo, ofrecía un año, y dos y tres . Si la gente puede elegir y no tiene vínculos en Madrid, obviamente, elige el lugar que le ofrece mejores condiciones. No es que en Madrid no haya médicos, sino que se van.

– ¿Cómo están los profesionales de su entorno?
-A la atención primaria tenemos casi la costumbre de trabajar en una situación de crisis perpetua. no había vivido una situación como la actual, en la que el sentimiento generalizado es que ya no podemos más. El sentimiento de no saber cuánto tiempo durará esto pero que estamos al límite, el tiene mucha gente y muchos intentan de buscar vías de escape. Esto es un problema para los profesionales y para la salud pública …

– Más allá de la aplicación de estas medidas polémicas, por qué se ha tardado tanto en actuar?
-Creo que, hace unas semanas, la Comunidad de Madrid decidió que retrasar en lo posible las limitaciones de la actividad económica. Han dicho que Madrid es un motor de España, lo que nos convierte, a los madrileños, en una especie de tributo que hay que pagar, a costa de nuestra salud, para mantener la locomotora en marcha. Se ha tomado una decisión que consiste en limitar lo menos posible la actividad económica, siempre que el sistema sanitario absorba la carga de ingresos que esto significa. El problema ahora es que el sistema sanitario empieza a estar saturado y que nos encontramos en un callejón sin salida.

– Se repet salen errores? En marzo se criticó mucho que no se aislara Madrid, como foco principal de contagios, y que ello comportara la expansión del virus por todo el estado español.
-Uno de los factores de la incidencia del virus era la proximidad y la conectividad con Madrid. Por ahora, hay pocas dudas de que la Comunidad de Madrid debería haber limitado la movilidad, y eso no se hace. Es lógico que se repitan errores de la primera ola, porque no se ha hecho ninguna evaluación ni reflexión sobre qué se hizo mal para no repetirlos … Creo que volveremos a caer en los mismos errores.

– Hay que decretar el estado de alarma en Madrid?
-Es un marco legal que se ha convertido en una especie de caballo de batalla entre el gobierno del estado y el de la comunidad. No es mi campo de conocimiento. Creo que la ley de salud pública ofrece un marco suficiente sin tener que aplicar el estado de alarma, pero, sin duda, para las limitaciones de movilidad que tengan como marco el conjunto de la Comunidad de Madrid, es imprescindible.

– El viernes se anunció que P edro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso se reunirían, cosa que no hicieron hasta el lunes. Dejaron pasar todo el fin de semana y sólo decidió crear un comité de coordinación. Se anunció un acuerdo sobre algo que, en teoría, ya se hacía. N’e speràveu más?
-Van reunirse para decir que se habían reunido. Y cuando alguien no sabe qué hacer, crea un comité y lo anuncia. Personalmente, esperaba más. Entiendo la necesidad de coordinarse en diferentes ámbitos institucionales, pero las medidas tomadas pueden considerarse, sin duda, segregadoras, generadoras de desigualdades, inefectivas e injustas. Hay ciertos ámbitos de coordinación en los que la coordinación toca el colaboracionismo. La coordinación es imprescindible, intentando de no utilizar las competencias como un arma arrojadiza en este tipo de lucha constante entre el gobierno central y el autonómico.

– La gestión de Díaz Ayuso ha sido la peor de todo el estado español ?
-Creo que es la más difícil, y eso hay que reconocerlo. Probablemente, la Comunidad de Madrid, por lo que ha pasado esta última década y por cómo se han tratado los recursos públicos, por enclave de comunicaciones, tiene una situación más complicada. Si tuviéramos que reprochar nada, deberíamos hacerlo por las decisiones tomadas durante la pandemia y, sobre todo, por las decisiones que se han tomado esta última década, porque han hecho que estemos en la peor situación para afrontar esta pandemia.

– Esto explica, en parte, que Madrid sea el principal foco de contagios en Europa?
-Sí, y también es verdad que España es el país donde la actividad económica depende más de los meses entre junio y octubre, por lo que hubo un proceso de desconfinament rápido. No habían preparado el sistema para la nueva situación. El sistema sanitario y los servicios de salud pública no han sufrido modificación. Cuando aumentó la movilidad y las interacciones laborales, sociales y familiares, los casos dispararse. Esto se une a aspectos estratégicos que se pueden calificar de errores, como no poner límites claros a la actividad de ocio en ámbitos cerrados. El pasado viernes, se repitió el error, poniendo el mismo aforo en las terrazas exteriores que en el interior de los restaurantes. Hay decisiones concretas, como ésta, y también ocurre que se perdió la oportunidad de prepararnos mejor.

– ¿Cuál otoño nos espera?
-Creo que tenemos que dejar de pensar en la estacionalidad del virus y pensar más en la estacionalidad de nuestros hábitos. La evolución de las olas irá ligada a las actitudes que adoptamos. Si la actividad continúa ligada a espacios interiores con poca ventilación, viviremos olas, y en ciclos de otoño, especialmente, se mezclarán con otros virus que harán más difícil la diferenciación diagnóstica. Pero si conseguimos hacer un cambio de actividades hacia el exterior, y que se limite la actividad social los días de lluvia y frío, tal vez se puede aligerar la ola. Creo que vamos a vivir situaciones de rebrotes y bajadas, probablemente, hasta que se pueda controlar la situación por la vía del vacuna.

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