Jabobo Muñoz maestro e introductor de filósofos

Por Iñaki Urdanibia

Ha fallecido el filósofo valenciano

Por Iñaki Urdanibia

Tuve la ocasión de conocer fugazmente al filósofo en mis años valencianos, a finales de los sesenta. Estudiaba con mi hermano en la facultad de Filosofía y todavía recuerdo la presentación que hizo, creo recordar, en la facultad de Económicas de una conferencia de Manolo Sacristán sobre el Anti-Dühring de Engels. Luego seguí su pista a través de diferentes lecturas tanto en revistas de las que fue promotor como Materiales y más tarde en su continuadora Mientras Tanto, amén de sus libros: muy en concreto en aquel variado muestrario de diferentes filósofos ( Lecturas de filosofía contemporánea. Materiales, 1978 ) – en las que se acercaba a Witgenstein, Lukács, Adam Schaff, a la Escuela de Franfurt y a algunas cuestiones relacionadas con el marxismo- y más tarde en un muy interesante libro Figuras del desasosiego moderno. Encrucijadas filosóficas de nuestro tiempo ( Machado Libros, 2002), por no nombrar su Diccionario de filosofía. Autores, Conceptos, Movimientos históricos y conceptuales, editado por Espasa- Calpe ( 2003)[ La obra resulta apabullante y clarificadora donde las haya. En ella además de los cinco colaboradores, el propio Muñoz se encargaba de unas cuarenta entradas conceptuales y de parecido número de las dedicadas a autores – desde Althusser o Celia Amorós hasta Zubiri y Zambrano-. De observar algún pero a la obra sería, aun sabiendo que de todo y de todos no se puede hablar, el de las ausencias de pensadores de relieve como Jean-Franços Lyotard y en lo referentes al panorama hispano: Javier Sádaba, Felipe Martínez.Marzoa, Félix Duque o Patricio Peñalver…sin pasar lista y sin entrar en comparaciones con respecto a algunos de los presentes] . Igualmente asomaba con fuerza su labor en la editorial Grijalbo en la edición, entre otras, de las obras completas de Lukács; fue también en el campo editorial en donde como extensión de su labor en la primera de las revistas nombradas, Materiales, y utilizando ese mismo nombre editó algunos libros sobre Michel Foucault, Antonio Gramsci, Herbert Marcuse, Antonio Negri, etc.

De su Valencia natal ( 1942) a Barcelona, reclamado por Emilio Lledó, y después a la Complutense madrileña, en donde consiguió la cátedra, de Teoría del Conocimiento y pensamiento actual, en 1983. Una trayectoria por los pagos de la filosofía germana, que le condujeron de una estricta filiación marxista a una apertura posterior a posturas más eclécticas, sin abandonar en ningún momento sus tendencias críticas. He de señalar, y el no hacerlo supondría flagrante injusticia, que su marxismo no le impedía sumergirse en otras lecturas bien distantes de tales horizontes ideológicos, como quedaba mostrado tanto en las lecturas filosóficas antes nombradas como en su posterior tesis doctoral que versó sobre Wittgenstein y la filosofía analítica. El plural abanico se fue abriendo al dar cabida, además de su especial atención a los pensadores de la Escuela de Francfort y a cierto Lukács, a Nietzsche o Heidegger, sin huir del estudio de algunos filósofos franceses postestructuralistas, denostados , como Jean-François Lyotard acerca de quien escribió en una luminosa introducción ( ¿ Por qué filosofar? Paidós, 1989 ) que ocupaba prácticamente la mitad del volumen de las conferencias de Lyotard. Todavía recuerdo una asistencia furtiva a una de sus lecciones en un aula madrileña en la que presentaba a un Nietzsche realmente radical y rebelde que descolocó a no pocos asistentes entre los que me incluyo.

Una labor infatigable en busca de los límites del pensamiento y de las carencias de los pensamientos asentados en Occidente, como dogmas, siempre con el horizonte de una sociedad más justa que no se tradujese en una democracia y unas libertades para los privilegiados ( hombres, blancos y situados en lo económico). Una tarea en la que se mantuvo firme: cartografiar el pensamiento moderno , elaborando amplios mapas del pensamiento que sirvieron, qué duda cabe, para encaminar cantidad de carreras, influidas por su poliédrico magisterio, tenaz tarea que compaginó con rigurosas traducciones de Wiitgenstein, Lukckács, Marx, Adorno & Horkheimer, Husserl, Heidegger, Thomas Mann o Goethe, y…muchos más. Un maestro que ha dejado honda huella y que deja sus lecciones para orientación de quienes se interesen por la historia del pensamiento actual…empeño que le hizo- todo hay que decirlo- descuidar su propia producción, que por las escasas muestra publicadas – y anteriormente nombradas- eran las verdaderas obras de un amplio conocedor de muy variados ( ¿ todos?) pensamientos filosóficos, que encerraban no pocas enseñanzas originales y propias. Se nos ha ido un passeur de saberes…Sit tibi terra levis.

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