Ivan Klíma, un escritor checo

Por Iñaki Urdanibia

Tras la marcha de dos de los grandes de las letras checas; Kundera a París y Skorecky a Toronto, y el fallecimiento de Bohumil Hrabal, Ivan Klíma se convirtió en más brillante escritor de la República checa, siendo traducidas sus obras a una treintena de idiomas; dicho sea al pasar que en lo que hace al castellano- de la quincena de obras por él escritas- solo un par de libros han sido publicados: Amor y basura y El espíritu de Praga ( ambos por la editorial Acantlado ), de los que luego hablaremos.

Su vida 

« Cuando se ha pasado por un campo de concentración en la infancia, cuando se ha estado en manos de un poder exterior capaz en todo momento de machacaros a golpes, de mataros, así como a todos los que os rodeaban, es probable que se atraviese la vida de una manera un tanto diferente a la de la gente que esta educación le ha sido evitada»

Nacido en Praga en 1931, este año , en setiembre cumpliría ochenta y cinco, no tardó mucho en sufrir las maldades del racismo, al comprobar en carne propia y en la de sus seres cercanos las medidas represoras y discriminatorias de los ocupantes nacionalsocialistas de su país en 1939. Si primero llegaron las prohibiciones de ir al cine o al teatro,de montar en los medios de transporte público y la obligación de llevar la estrella de David con el nombre de judío, a continuación llegó el traslado y encierro en el campo de concentración de Terezin, fortaleza construida en el siglo XVIII reconvertida en cnetro de encierro de los judíos. Hasta entonces el muchacho Ivan no tenía conciencia de la pertenencia de su familia a la comunidad judía. Sus abuelos eran fervientes seguiores del judaísmo, no así sus padres quienes aun habiendo heredado tal religión, no la practicaban educando, al contrario, a su vástago en el respeto a la ciencia y a la humanidad.

Tal encierro le sirvió para conocer de cerca la maldad a que son capaces de llegar algunos humanos, y ver la muerte campando por sus respetos…Separado de sus padres, convivía con otros muchachos y muchachas a muchos de los cuales vio desaparecer en traslados a otros campos de extermino. Fue en aquel universo concentracionario en donde hizo sus primeros pinitos en el campo de la escritura, al seguir los encargos de una profesora que se encargaba de iniciar en el básico conocimiento a los allá ingresados: el resultado fueron algunos cuentos, un par de ellos de corte amoroso, y algún otro – llamativo en cuanto a la edad de su redactor – centrado en el suicidio. Tres años y medio duró el siniestro encierro.

A la liberación del campo, con la llegada del ejército rojo, el joven decidió que su vida iba a estar entregada a la escritura; la finalidad que se mracba era la decidida apuesta por la libertad, por situarse junto a los de abajo, contra los perseguidos, los oprimidos, los exiliados, etc., y denunciar lo vivido erigiéndose en testigo de lo padecido. La escritura como lucha contra la muerte y en pro de la esperanza. Se volcó en la lectura y cursó sus estudios en la universidad Charles; ya por entonces las prohibiciones de otro signo habían comenzado a proliferar: así en el campo literario en el que cursaba sus estudios, autores como Sartre, Steinbeck o Faulkner eran oconsiderados como escritores decadentes, y como tal de lectura imposible, parecio a lo que pasaba con el checo Kafka, ya que su escritura podía hacer cundir el desánimo al no respoder sus tonos pesimistas con la grandiosidad requerida por el ideario del realismo socialista. Su tesis al finalizar los estudios versó sobre Karel Capek, el de La guerra de las salamandras, que a la sazón estaba también incluido en el índice de lecturas prohibidas. La sombra de Zhanov era alargadísima. Junto a estas limitaciones, otra serie de restricciones iban tomando fuerza, lo que supuso que su padre, que se había afiliado al partido comunista en el campo de Terezin, fuese detenido el mismo años en que falleció Stalin; las malas compañías y la posesión papeles comprometidos le supusieron dieciocho meses de prisión. Si la familia se había mantenido habitualmente en posturas de izquierda esta detención supuso un duro golpe que hizo variar los posiconamientos políticos; Ivan perteneció el partido hasta 1967 , año en el que fue expulsado por firmar un manifiesto en el que se exigía el fin de la censura.

Acabados los estudios trabajó en diferentes revistas con algunas luminarias de las letras checas como Milan Kundera o el porta Miroslav Hobub ; ocupando igualmente el puesto de director adjunto del órgano de la Unión de Escritores Checos, Literarni Noviny, entre 1963 y 10¡967; tal presencia le convirtió en una figura destacada en la llamada primavera de Praga en 1968, cuyo espíritu se reflejaba en los intentos de reformar las leyes del país abriendo las puertas a la libertad en sus diferentes vertientes, además de mostrar una línea propia con respecto a los dictados moscovitas. Aquella « historia de amor» como la calificase Slavoj Zizek, acabó con prontitud debido a la entrada de los tanques rusos, bajo la nadera del Pacto de Varsovia en agosto del mismo año. Tal invasión pilló a Klíma, acompañado de su esposa y sus dos hijos, en Londres, vía Estados Unidos en donde acudía el escritor con motivo de la representación de una de sus obras, además de para hacerse cargo del puesto de profesor visitante en la universaidad Saint Louis de Michigan. Allí impartió sus lecciones durante el curso de 1969 volviendo posteriormente a su país a pesar de las recomendaciones de sus colegas y amigos para que se quedara allá evitando así los problemas que seguro que el surgirían en su problemático país, que respiraba los aires represivos impuestos por los ocupantes soviéticos y su gobierno títere local; él hizo caso omiso a los consejos ya que allá estaban sus amigos, sus recuerdos de infancia y su lengua. No tardó mucho en aer sobre el recién llegado, y su familia, el peso de la represión: ssu obras fueron prohibidas, no pudiendo así publicar y viendo cómo sus obras, anteriormente publicadas, desaparecían de las librerías y las bibliotecas. No quedó ahí la cosa ya que le fue retirado el pasaporte, el carné de conducir , la línea telefónica le fue cortada y los micrófonos solapados inundaron su casa. .

Armado de coraje, empezó a organizar reuniones clandestinas en su domicilio, con otros escritores con el subversivo propósito de leer sus obras. Entre los reunidos se hallaba Václav Havel ( que había publicado algunas obras de teatro y que luego sería presidente de Checoslovaquia), Ludvik Vaculik ( el escritor y editor clandestino de los disidentes checos) y Alexandr Kiliment; otros, como Bohumil Hrabal o Jaroslav Seifert, aun no acudiendo personalmente a las reuniones prestaban sus obras para que allá fueran leídas. No duraron mucho aquellos encuentros ya que, al cabo de un año, la televisión checa introdujo una cámara oculta en su casa; a partir de entonces comienza la publicación de los samizdat, copias clandestinas que ellos mismos mecanografiaban y distribuían entre sus conocidos y amigos. Muchas de tales publicaciones fueron pasadas de contrabando a editores checos en el extranjero, y posteriormente eran introducidas de extranjis en territorio checo. Ivan Klíma pasó a ser uno de los primeros escritores checos en ver publicados sus libros fuera de su país.

En el periodo conocido como de normalización , bajo el mandato de Gustav Husak, Ivan Klíma fue convertido en anfitrión tanto de escritores disidentes de otros países como de escritores occidentales tan renombrados como John Updike, Kurt Vonnegut, William Stytron o Kingsley Amis. Tras el final del régimen dominado por el partido llamado comunista, en noviembre de 1989, año de la conocida como Revolución de Terciopelo, sus obras fueron publicadas obteniendo el reconocimiento inmediato tanto de la crítica como de los lectores; tres meses después de la abolición de la censura ya tenía publicados un par de libros y una obra de teatro en representación. El éxito mencionado puede observarse en que algunos de sus libros llegaron a vender más de ciento cincuenta mil ejemplares.

En 2002 recibió una medalla por los servicios prestados al país de manos del presidente, y colega, Václav Havel, y días después fue galardonado con el Premio Kafka.

Su obra

Con respecto a sus obras, algunos críticos literarios de Europa occidental han mostrado su sorpresa ante la poca presencia que tiene la política en su obra, aunque en opinión de Klíma « incluso la literatura en que no se trata de política puede responder a preguntas que se hace la gente ». El autor checo escribe a menudo sobre « el amor, la infidelidad y reconciliación en parte porque me pasó a mí y a mi mujer, aunque descubrí que era un problema que tenía todo el mundo en mi país ».

A partir de la Revolución de Terciopelo de 1989, Klíma se ha convertido en un observador escéptico de su ciudad, Praga, cuyo emblema, el puente de Carlos, ha sido tomado por los turistas, y en onde han proliferado los clubes de alterne y las discotecas compitiendo con los monumentos góticos, barrocos y al Art Nouveau. Esta mirada resulta extensible a lo que él constata en los métodos que también se imponen más allá de sus fronteras en lo que hace a la contaminación , tanto física como mental.

En su país la prensa está dividida en lo que hace a la valoración de su obra: algunos, han solido mantener que su obra está escrita pensando en el extranjero, ante lo que el escritor dice que « no les gusta cuando alguien tiene éxito fuera» ( pone como ejemplo de tal desprecio el caso de Milan Kundera, a cuyos problemas relacionados con la temática de sus obras ha de añadirse el que se fuera del país).

Una fuente ineludible de cara a acercarse al personaje y a su obra es la que presta su colega, en escrituras, Philip Roth, quien en su « Parlons travail » ( Gallimard, 2004 / tal vez exista traducción al castellano) presenta las sabrosas entrevistas que mantuvo con el escritor checo en Praga, fechadas en 1990 ( anteriormente ya había estado, en Praga, con Klíma a mediados de los setenta). El norteamericano se había convertido en un acérrimo defensor del escritor cuando este estaba prohibido en su país, encontrando una afinidad entre Klíma y Kundera en «la simpatía que sentían por lo eróticamente vulnerable, su lucha contra la desesperación de la política, su meditación acerca de la sociedad, y su obsesión por el destino de los parias ». Pero, según Roth, Klíma es la antítesis de Kundera. Su tranquila, poco exuberante y divertida prosa, además de su ficción en parte autobiográfica, destaca por su clara honestidad. Como escritor, siempre ha considerado la literatura como un camino hacia la libertad, como una forma de esperanza. En opinión de Philip Roth, que encontró el corte a lo Beatle indicativo de « un intelectualmente evolucionado Ringo Starr», Klíma constituía « una atractiva mezcla de energía e imperturbabilidad, el más vital de los disidentes ».

De Pirineos abajo, son dos las obras que del autor se han traducido, la que hemos leído y « El espíritu de Praga » ( Acantilado, 2010). En esta última se reúnen veinticinco textos que van desde los autobiográfico -con especial atención a su infancia en un campo de concentración de Terezin-, a los referidos a los avatares históricos de su país, pasando por su concepción del oficio de escribir y sus ideas con respecto a la política, muy en concreto a la guiada por el autoritarismo, al consumismo y sus anti-ecológicas consecuencias( con espoecial énfasis en la creciente polución intelectual), sin olvidar los sarpullidos que le provocan muchos periodistas, del llamado Occidente, que tratan de tirar de la lengua del escritor para que se pronuncie sobre cuestiones ajenas a la literatura.

« Amor y basura » ( 1989)        

         La novela cuenta la historia de un renombrado escritor checo que sin embargo ve su obra prohibida; trabaja como barrendero con el fin de conocer la vida de los de abajo, al tiempo que tal actividad le sirve para escapar del ambiente asfixiante, por lo rutinario, de su casa. En sus compañeros de trabajo halla aire frente a la compañía de su esposa que se dedica a hacer más fácil la vida de los demás -es psiquiatra – y la observación de sus hijos que crecen y llevan camino de independizarse , pero más satisfacción todavía halla en la relación amorosa con una escultora exigente, ciclotímica e inquietante , casada y madre de familia, que no es que trate con mayores afectos a su esposo. Esta mujer va a ser para el escritor-barrendero erótico objeto de deseo hasta el punto de la adicción.

El hombre , a pesar de su profundo sentido de la responsabilidad, trata, con amplias dosis de culpabilidad, de escapar de las injusticias que campan en la sociedad hallando una vía de escape en la felicidad privada, lo que le conduce a mantener una serie de fugas constantes; en su caso plenamente centrado en el amor..

Aun no pretendiendo contradecir al novelista, no se puede pasar por alto la nota inicial del libro que resulta sino una falsedad total, una afirmación, más bien pura formalidad, harto discutible: « los personajes que aparecen en este texto , incluido el narrador, no se pueden identificar con ninguna persona viva », ya que los aires de familia entre la vida de Klíma y las andanzas del protagonista de la novela casan como la mano en un guante de su ajustada medida.

Varios son los temas y hechos que dejan ver de manera trasparente la persona del escritor en la historia novelada: su estancia , de niño, en el campo de concentración de Terezin, su experiencia con los periodistas que partían de que iban a entrevistar a un prototípico disidente y cuando el entrevistado entraba en temas propiamente literarios le cortaban ya que lo que ellos esperaban, y deseaban, es que el escritor expusiese sus críticas políticas al gobierno de su país, su trabajo relacionado con la basura, los amores extramatrimoniales, la estancia del protagonista en alguna universidad norteamericana , los problemas con su pasaporte, que le fue retirado , y otra serie de aspectos que hubo de padecer como el resto de sus conciudadanos ( el lenguaje propio de la nomenklatura, el yerk -lenguaje de los chimpancés- versión paralela a la newspeak-neolengua, nuevahabla orwelliana-, la condena a trabajar manualmente a que fueron sometidos cantidad de intelectuales del país,… con la sombra alargada de las salvajadas que se vivieron, de anos de los khmeres rojos, en Camboya planeando).

Junto a estos rasgos que pueden rastrearse en su propia existencia, en paralelo al protagonista de la novela, otra serie de cuestiones destacan en la lectura: la figura de Kafka, y su escritura, es visitada una y otra vez, las continuas modificaciones en el nombre de las calles que se daban en el país o los nuevos monumentos que en ellas se levantan, así como los desastres padecidos por su patria, ninguneada cuando no invadida con las consiguientes imposiciones ajenas, ante las cuales el pueblo checo mostró una capacidad de resistencia pasiva que le supuso evitar derramamientos de sangre y enfrentamientos armados; las cuestiones relacionadas con la escritura, tanto suya como de otros, con precisa atención a los escritores judíos. Y ciertos resabios apocalípticos que planean por la prosa klimaniana, que espantan cualquier esperanza paradisíaca, con su originaria inocencia adámica; del mismo modo que se da una presencia continua de la palabra, un tanto chocante, de alma y ciertas ideas mantenidas por algunos de los personajes cercanos a la astrología y otras yerbas misteriosas.

Todo lo narrado se desarrolla entre el escritor, su esposa Lida, cuyo trabajo coincide con la profesión de la esposa del escritor, la escultora y amante Dania, y sus compañeros de trabajo y de cafés: el jefe, el capitán, aficionado a las máquinas e inventos varios como el padre del escritor, y una par de jóvenes, uno enfermo y débil, el otro palurdo y chungo desde todos los puntos de vista.

No está de más tener en cuenta una serie de fechas cruciales en la historia del país que son el telón de fondo de la historia presentada: 1948, los comunistas se hacen con el poder excluvo a través de un golpe de mano; ( los defensores de la acaparamiento del poder lo calificarían de “febrero glorioso” , en 1968 se da la primavera de Praga, sofocada por la invasión de los tanques rusos; el año 1977 da nombre a la Carta de los opositores entre los que se contaban el escritor Havel, que luego sería presidente de la república, el filósofo Patocka, muerto en comisaría y setenta y cinco más . En 1989 se dio la llamada Revolución de Terciopelo que sin derramamiento de sangre, ni violentos enfrentamientos, supuso el fin del régimen monocorde y dictatorial. En 1993, se dio la separación de Eslovaquia de la unidad checoslovaca que había durado unos setenta años.

Sin afán de establecer un rígido hit-parade entre los temas más potentes y destacables ( podrían calificarse como mensajes) de la novela, sí que un par de ellos parecen vertebrar la historia, desde el propio, y acertado, título:

Basura : la tarea de recoger las basuras esparcidas por la calle sirve, además de para recorrer las calles de la ciudad y conocer a sus compañeros de faena, como ejemplo de lo que sucede al por mayor en la sociedad de consumo, en esa desenfrenada carrera por tener más y más objetos, lo que conduce a la humanidad a los pagos de la extinción, o poco menos; el par que se establece entre el creador / inventor Prometeo y el desobediente Frankenstein que una vez creado se independiza adoptando un rumbo fuera del control de su creador…Ideas que resultan cercanas a las mantenidas por el primer marido de Hannah Arendt, Günther Anders y sus tesis sobre la obsolescencia ( dos tomos publicados en 2011 por la valenciana Pre-Textos, bajo el título de La obsolescencia del hombre), o con el repaso que el antropólogo Marvin Harris daba a la sociedad USA y la continua producción de objetos que estaban llamados a dejar de ser útiles al cabo de poco tiempo ( . La cultura norteamericana contemporánea: una visión antropológica ; publicada por Alianza en 1984). Sin dejar de lado el énfasis que Klíma pone en la polución intelectual que es expandida por los medios de (in)comunicación.

Amor : éste aparece en una duplicidad que hace que el protagonista ame a su esposa, pero manteniendo una relación más estrecha y satisfactoria con su exigente amante. Este aspecto parece ser una constante en la concepción que Klíma expresa en su narrativa: así, en « Amants d´un jour, amants d´une nuit » ( Éditions du Rocher, 2002), pueden verse una serie de relatos , una docena, en los que se nos presenta una galería de personajes que buscan una escapatoria de la cargada atmósfera que se vive en la sociedad a través del amor, en la mayor parte de estos la escapatoria viene unida a relaciones extramatrimoniales. Relaciones dispares: en unas, se intenta recuperar amores de tiempos pasados, en otras , sale a relucir el perfil donjuanesco, y en las de más allá , algunas atracciones, y las consiguientes relaciones, con seres que desentonan con las espectativas que se pudieran esperar.

Se puede añadir en este orden de cosas, las afirmaciones del propio escritor que dice que en tales relaciones él refleja lo vivido en su vida de pareja, junto a su esposa, pero que al final llegó al convencimiento de que tal reflejo no se había de relacionar únicamente con su caso ya que al conocer otros casos llegó al convencimiento de que era un comportamiento generalizado…

Sea como sea, se me ocurre señalar que su visión podría coincidir con el espíritu de la canción del bardo de Sète: il n´y a pas d´amour hereux, y con aquel dicho inglés de que el matrimonio es una carga tan pesada que son necesarios tres para llevarla adelante. No está de más señalar, po otra parte, que su amigo Philip Roth, publcó una novela, Decepción, en la que se afronta este mismo tema, siendo la “querida” preciamente una muchacha checa. 

Algunos textos 

+ El libro como amigo y enemigo      

       Recuerdo los primeros libros, pocos, que compré cuando era estudiante. Los coloqué en una pequeña repisa y todos los días me acercaba a mirarlos con ilusión. Me sentía orgulloso de poseer mis propios libros. Paulatinamente la repisa se fue llenando de volúmenes y tuve que comprar un pequeño mueble librería. Pronto fueron dos, después tres, finalmente diez. A pesar de ello, ideé un sistema que me permitía encontrar cualquier libro con los ojos cerrados. Más tarde me vi obligado a deshacerme de los muebles librería y a instalar un montón de estanterías que ocupaban tres de las cuatro paredes de mi estudio. Tuve que cambiar el sistema, y desde entonces pierdo a menudo horas enteras buscando un libro que sé con certeza que poseo. O está mal colocado, o ( y esto es lo más frecuente )alguien me lo ha robado.

Durante mucho tiempo fue para mí motivo de orgullo poseer una biblioteca bien sistematizada, y, salvo contadas excepciones, no tener que recurrir a una biblioteca pública, ni siquiera cuando me aventuraba en campos tan ajenos a mí como la astrología o cuando tenía que resolver un crucigrama. Últimamente la situación ha cambiado y me horroriza pensar que voy a recibir todavía más libros. Sé que no encontraré espacio para ellos. En los rincones de mi estudio y sobre mi mesa de trabajo se amontonan en un caos total. He llevado a cabo varias operaciones de limpieza, regalando o vendiendo los libros que sabía no iba a volver a abrir. Pero entonces se produce un curioso fenómeno: a los pocos días necesito precisamente estos libros de los que me deshecho. A estas alturas soy consciente de que no hay escapatoria. No tengo otro remedio que contemplar pasivamente como mis queridos libros me van expulsando de mi casa.

De los libros se puede afirmar lo mismo que de todos aquellos objetos cuya cantidad sobrepasa la medida de lo soportable: ya sean los coches en la calle, los vestidos en el ropero o las estrellas en el cielo. Estos amigos, que hemos acariciado alegremente con la mirada, se transforman en enemigos que intentan enterrarnos bajo su peso.

( Quint Buchholz, « El Libro de los Libros . Historias sobre imágenes ». Lumen, 1998; pp. 101-103 )

+ Praga      

       Quizá solo en una ciudad tan llena de paradojas podían haber nacido en el lapso de unas pocas semanas dos escritores tan diferentes y tan brillantes. Uno era un judío que escribía en alemán , vegetariando, abstemio y ascético ensimismado…El otro era un borracho , anarquista, un bon vivant que ridiculizaba su profesión y sus responsabilidades…Ambos se inspiraron en el mismo período para crear obras de genio, pero éstas parecen pertenecer a siglos y continentes distintos. Desde entonces, el pueblo de Praga ha utilizado la palabra Kafkárna para describir las absurdidades de la vida , y ha puesto a su propia capacidad de restar importancia a estas absurdidades , de enfrentarse a la violencia con humor y una resistencia profundamente pasiva, el nombre de Svejkovina. ( El espíritu de Praga ). 

+ Breve reflexión sobre la basura      

       …La basura, o mejor dicho los desperdicios, me interesan como problema de nuestra época. Como problema y como metáfora. Y no sólo eso: cuando decidí utilizarlo en una novela, trabajé por un tiempo de barrendero. Praga, la ciudad en la que vivo, libra una lucha con los desperdicios. El vertedero donde se descarga la mayoría de los desperdicios se está llenando y nadie quiere hacer sitio para uno nuevo. Es verdad que se está construyendo una incineradora, pero la están haciendo en medio de un barrio habitado, cuyos vecinos protestan ( si estuviese en su lugar yo me comportaría igual), alegando que su barrio , ya contaminado, se verá más contaminado todavía por los gases procedentes de los desperdicios de toda la ciudad. La incineradora sólo resuelve las consecuencias derivadas de algo mal hecho, pero el problema en sí sigue sin ser resuelto.

Vivimos en la era de la superproducción. Todo lo que producimos, ya en el momento mismo en que se fabrica, es un desperdicio en potencia…Hemos perdido toda mesura de manera desesperada, sucumbiendo a la casi religiosa veneración de lo nuevo. Nos aburrimos de las cosas…Ahora observo cómo muchos miran con esperanza hacia un futuro que promete inundarlos de abundancia. Habrá más productos, habrá más desperdicios, pero ¿habrá más gente feliz?…

…Lo que es cierto sobre los objetos – donde todo es obvio y visible – también lo es en el ámbito del espíritu, en el cual todo es menos tangible. La superproducción en el ámbito de la información y las ideas apenas se diferencia de la superproducción en el ámbito de las cosas. La cantidad ha reemplazado a la calidad…Todos vivimos en una avalancha de información y de ideas, que en su mayoría se transforma en desperdicios ya en el momento mismo de su creación…La gente compra y desecha sin ningún tipo de mesura y, sobre todo, de forma indiscriminada…la gente atraviesa el jardín que tanto anhelaron sin darse cuenta de que, en vez de pasear por entre las flores, caminan entre la basura.

+ ¡ Peligro ! ¡ No toquen los cables !         

…La mejor manera de la que se podría caracterizar al siglo XX…es la profundidad y la velocidad del cambio; el carácter precipitado y revolucionario del desarrollo técnico, de los cambios de estilo de vida y de los cambios de valores , así como de las pretensiones de todos aquellos que se identifican con nuestra siempre apresurada civilización….

Se cree que Arquímedes dijo “ Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”. Estamos intentando mover el mundo, pero todavía no hemos encontrado el punto de apoyo. Nuestra civilización se precipita cada vez más rápido hacia un objetivo que no es capaz de definir…

Lo más peligroso de este salvaje ritmo es que sólo afecta a parte de nuestro planeta, a parte de sus habitantes. Los economistas utilizan la metáfora de unas tijeras que se están abriendo. Una imagen mejor serían dos continentes en movimiento.

¿ Qué aspecto tiene el continente en el que vivimos nosotros, los que nos identificamos con los valores de la civilización euroamericana? Ya hace tiempo que su personificación , su símbolo, no son de ninguna manera las iglesias, sino las ciudades gigantescas, los coches, los centros comerciales. Los habitantes de este continente se sepultan bajo las montañas de lo servible y lo inservible, dejando tras ellos montañas de desperdicios cada vez más altas, tanto en el ámbito material como en el espiritual e intelectual.

Hace más o menos veinticinco años intenté caracterizar este autodestructivo modo de vida en mi novela Amor y basura [ cita p. 151-152: El Apocalipsis puede presentar apariencias distintas…no la sucede sino un silencio mortal de vacío y olvido. ]

La gente en este continente cree que es libre y no se da cuenta de que está manipulada de manera cada vez más siblina por las grandes multinacionales y los gigantes mediáticos…Y después está el otro continente , donde en las calles duerme la gente que no tiene otro hogar, que no tiene nada que perder aparte de sus vidas – que nadie les quiere quitar- nada aparte de una miseria sin límites. Lo que más llena sus vidas es una pregunta: cómo llegar al día siguiente.

…Tengo la sensación de que más bien lo que se está acercando es la colisión. El posterior tsunami nos puede barrer e todos sin hacer ninguna diferencia.

En un momento dado, esta civilización edificada sobre una técnica cada vez más compleja comenzará a desmoronarse…

La existencia de una criatura racional que ha sido capaz de inventar la poesía y el motor a propulsión, y que también intenta comprender la composición de la materia y el curso del universo, parece ser un milagro absoluto…al mismo tiempo, es desconcertante lo poco inteligente que puede llegar a ser la manera de comportarse de tantos seres humanos con su entorno…La gente no acaba de ver que si quiere seguir viviendo al menos mil años como especie que se autodenomina sabia, tiene que cambiar de forma sustancial su comportamiento, limitar sus pretensiones, establecer un sistema de valores que no ponga en primer lugar el bienestar material, el éxito y la riqueza, sino el respeto a la vida, la mesura y la humildad, un sistema de valores que no sólo piense en el presente, sino también en el futuro del género humano. Si la humanidad no lo consigue acabará sucumbiendo a la ruina de su existencia, una existencia que no conduce a ninguna parte.

Desde la infancia me han fascinado los carteles -en el fondo filosóficos – de los postes de alta tensión: “ ¡ Peligro! ¡ No toquen los cables, ni siquiera los que han caído al suelo!”

Necesitaríamos, por lo menos , un poste visible desde todas partes con un cartel que rezase: “ ¡ Peligro! ¡ No muevan el mundo si no conocen el punto de apoyo!”. ( Escrito en 2005)

( « El espíritu de Praga ». Acantilado, 2010; pp. 77-80 / 192-197 )

+ Charlando con Philip Roth

« A la pregunta de ¿porqué Kafka ha sido prohibido en los países comunistas? , el héroe de la novela Amor y basura responde en una frase: “ el rasgo más sobresaliente de la personalidad de Kafka es la honestidad. “ Un régimen fundado sobre el engaño, que pide a la gente que disimule sus opiniones guardando las apariencias, que exige su aval de pura forma sin preocuparse de su convicción íntima, un régimen que tiene miedo de todos los que se preguntan sobre el sentido de su acción, no puede permitir a un autor cuya veracidad alcanza un absoluto tan fascinante, véase terrorífico, dirigirse al pueblo…

Sus obras prueban solamente una cosa: el creador que sabe reflejar su experiencia más íntima con profundidad y sinceridad supera por ello mismo esta esfera para alcanzar lo social…La literatura no necesita poner en danza las realidades políticas, ni incluso preocuparse de los sistemas que se suceden; puede trascenderlos respondiendo a las cuestiones que hacen nacer entre los hombres. Tal es la lección que he extraído de Kafka para mi uso personal.

Con respecto a Kundera solo hay una minoría de checos que tienen una opinión fundada sobre él por la sencilla razón de que hace veinte años que no se publican sus libros. El reproche que se le hace de que escribe para los extranjeros antes que para sus compatriotas no es más que una de las críticas que se inscribe en la cuestión más fundamental de que habría perdido todo lazo con su país natal. …la alergia que suscita nada tiene que ver, no obstante, con la calidad de lo que escribe…

Hablo de alergia y ella responde a varios factores: una reside en su representación simplificada y espectacular de su experiencia checa a lo que añaden sus detractores que él fue un niño mimado del régimen comunista hasta 1968.

El sistema totalitario hace la vida muy dura para la gente, Kundera lo reconoce, pero la dureza de la vida reviste aspectos mucho más complejos de los que él ofrece.

…Otros de los probables factores corresponde a la pudibundia de algunos lectores de por aquí…gente que vive puritanamente , moviéndose en cánones morales que nada tienen que ver con los de los autores a los que leen.

Otro factor extraliterario: el que no haya permanecido en el país…

…Existe una diferencia fundamental entre los autores que han sostenido el régimen en los años cincuenta y quienes lo han sostenido después de la invasión de 1968. Antes de la guerra la que se llamaba literatura “ de izquierda” había jugado un papel relativamente importante . El hecho de que el ejército rojo hubiese liberado la mayor parte de la república…hizo que la joven generación pensase que los comunistas iban a construir una sociedad nueva, más justa. Fue precisamente esta generación la que ha comenzado a criticar al régimen contribyendo a impulsar el movimiento de la primavera de Praga, en 1968, desmitificando la dictadura stalinista.

Después de 1968, aparte de algunos fanáticos delirantes, nadie podía tener motivos para mantener en pie las ilusiones de la posguerra. El ejército soviético había pasado de ser un ejército liberador a convertirse en un ejército de ocupación. Un escritor que no observara tal cambio era el propicio para convertirse en un colaborador…Estos intentaron unirse al coro de los grandes escritores, alguno de los cuales había publicado ( Bohumil Hrabal o Jaroslav Seifert…); el primero de los nombrados , tras una autocrítica, pudo publicar pasando sus escritos por la censura previa ; a mi modo de ver quien era uno de los prosistas más gandes europeos, publicaba en samizdat, también en el extranjero veían la luz sus obras, e igualmente se editaban oficialmente en Checoslovaquia…

       Hubo que esperar a los años ochenta…

…Existe aquí un rechazo con respecto al culto a las élites y los escritores checos se interesan siempre por los problemas cotidianos de la gente corriente. Esto se aplica a los grandes escritores de ayer como a los de hoy: Kafka o ha abandonado nunca su empleo en la compañía de seguros, ni Capek el de periodista; Hasek y Hrabal han pasado un tiempo considerable en la atmósfera cargada de humo de las cervecerías en compañía de bebedores de cerveza…En mi caso, yo estoy obsesionado por la justicia, por lo sentimientos de los condenados, de los proscritos, de los solitarios, de los indefensos…

En Checoslovaquia la literatura ha gozado siempre de gran popularidad y también de una gran estima. Basta para confirmarlo el hecho de que en un país de apenas doce millones de habitantes, de los libros de los escritores buenos , tanto checos como extranjeros, se publican centenas de millares de ejemplares…Se ha de dar importancia al pensamiento ecológico [ se refiere al   momento de cambio de régimen] también en este terreno, así sería absurdo luchar para sanear todo polucionando la cultura . Se ha de presionar sobre los mass media para que matenga un cierto nivel de calidad, que eduquen a la nación, no es un objetivo utópico…pero el lograrlo sí sería un acontecimiento único en la historia de la comunicación de masas ».

Philip Roth tercia al respecto, señalándole el horizonte que se perfila para su país en imitación del suyo…: « …en una cultura como la mía, en la ue nada es censurado, pero en la que los medias nos inundan con falsificaciones imbéciles sobre distintos asuntos humanos, la literatura seria no es una ayuda vital, e incluso la sociedad casi la ha olvidadoi…os hablo de este instrumento de banalización todoterreno que es la televisión comercial- no se trata de un puñado de cadenas que nadie mira ya que están controladas por una censura de Estado imbécil; se tratará de una o dos docenas de cadenas propagando clichés lamentables que casi todo el mundo ve todo el tiempo porque es diversión. Con el tiempo usted y los otros escritores habéis logrado escapar de la cárcel intelectual del totalitarismo comunista. ¡ Bienvenidos al club de Todo-Diversión ! »

( Philip Roth, Parlons travail, Gallimard, 2004; pp. 55-94)

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Un par de reseñas que aparecieron en prensa en su momento

Una vida de propina

+ Ivan Klíma

<<Amor y basura>>

Acantilado, 2007.

El escritor praguense entrega una novela-que hace tiempo estaba descatalogada de su originaria edición en Debate en 1991-, novela que está hecha de retazos de su propia existencia. Nacido en 1931, estuvo durante la guerra internado en un campo de Terezín debido a su condición de judío, indudablemente el escritor es un enamorado, y estudioso, de su paisano Franz Kafka, habiendo sido invitado por la universidad de Vancouver a dar alguna conferencia sobre el tema lo que le fue prohibido por las autoridades de su país, lo cual no evitó que él hiciese llegar los materiales escritos sobre el autor de <<La metamorfosis>> a algunos amigos de Estados Unidos. Igualmente tuvo, como muchos otros intelectuales, limitaciones sin cuento para poder vivir de su escritura que se veía censurada cuando no prohibida directamente, lo que hizo que hubiese de dedicarse a mil oficios, sus salidas a impartir cursos y conferencias al extranjero eran limitadas hasta lo inconcebible como ya ha quedado nombrado, en los tiempos de la llamada primavera de Praga dirigió la Unión de Escritores checos, posteriormente sería consejero de su amigo, el también escritor y presidente de la   Checoslovaquia, Havel.

Cargado de sobradas dosis de humor corrosivo, de una destacada sorna y de una habilidad indiscutible por halllar el lado absurdo de las cosas, Ivan Klíma afronta en esta novela autobiográfica todos los aspectos arriba reseñados y algunos más. Es decir, habla de la fortaleza donde el chiquillo protagonista vive enclaustrado en los duros tiempos de la segunda guerra mundial, carente de familia y afectos, coloca al protagonista-escritor, de vuelta de alguna universidad norteamericana, trabajando sobre Kafka; hombre casado como el escritor con una psiquiatra, padre de dos hijos, y con absolutos problemas para ver publicadas sus obras lo cual le lleva después de haber sido invadido su país por los tanques del este, a trabajar de barrendero. De ahí el inequívoco título de la novela que es completado con la primera palabra, amor; y es que el protagonista se mueve entre la basura de la ciudad, y hasta rozando otros trabajos-dignos ellos, pero desde luego relacionados con los desperdicios- pues no logra encontrar otro trabajo más acorde con su formación. Su esposa es una variopinta psiquiatra, mujer que el barrendero alterna con otra mujer cuya dedicación está centrada en esoterismos varios…precisamente cuando le echa las cartas a su querido barrendero, y le augura ciertas maravillas la respuesta de éste es que no espera nada pues su vida toda es un regalo, pues podia haber dejado de existir antes de dejar de ser niño. Desde luego lo relacionado con la doble relación que mantiene el hombre tiene su cosa, y lo digo pues su sincera locuacidad hace que su esposa esté al corriente de la relación adultera de su marido, quien se justifica con argumentos apasionados al tiempo que pide reiteradamente un hueco perdón pues la ciega pasión le arrastra una y otra vez hacia la consumación del acto placentero.

El desenfado de este sarcástico escritor peinado a lo Ringo Starr-otras semejanzas con el batería son destacadas por su amigo el escritor norteamericano Philipp Roth- hace que mantenga a lo largo de todas las historias que se van cruzando, el tono gesticulante y airado, las marchas atrás y los zigzagueos por el espacio, de su ciudad natal, y por el tiempo, siempre en lucha contra la suciedad, en medio de la basura que va desde la acumulada en las calles, al lenguaje yerk consagrado en su país, tomando la metáfora del limitado que se usa para hablar con los chimpancés, y frente al engreimiento despectivo de la policía o ante otros anquilosamientos propios de las gentes de la nomenklatura.

Escenas de una vida

+ Ivan Klíma

<< El espíritu de Praga>>

272 págs. / 19,50 €.

En la prosa del escritor checo se transparenta su vida, y por extensión la vida de sus contemporáneos durante casi medio siglo. Si lo que digo quedaba confirmado en su novela <<Amor y basura>> en la que le seguíamos en sus idas y venidas, en sus viajes al extranjero, en su profesión de profesor, y la posterior vuelta a su país natal en donde sería castigado a recoger la basura de la ciudad-trabajo que por lo que se ve era el colmo de la penitencia y humillación al que eran destinados quienes no obedecían las consignas del poder como queda también subrayado en el caso del atleta Zatopek, como relata en un reciente libro Jean Echenoz- tarea impuesta por el hermano mayor del este, qué no decir del presente libro en que se recopilan artículos desconocidos u otros publicados en samizdat, relatos y opiniones variadas, expuestas en conferencias, sobre su país, textos escritos en la clandestinidad y ahora rescatados de la oscuridad de lo no publicado.

Veinticinco artículos nos plantan ante episodios fundamentales en la existencia del escritor, nos dan cuenta de sus posicionamientos ante sucesos importantes de su país, hoy dividido; nos desvela sus ideas literarias y artísticas en la lucha contra el poder autoritario e incontrolado, y nos habla de sus colegas escritores en su tiempo y en anteriores, deteniéndose en la huella que han dejado al igual que aclarando sus fuentes de inspiración. Surge en medio de estas entregas el tono implicado del autor que sin embargo muestra cierta distancia proporcionada por el humor acerca de los hechos vividos, y denuncia la complicidad con las decisiones aberrantes del régimen dictatorial por parte de intelectuales que o bien guardaban un sepulcral silencio, o bien disculpaban cualquier tropelía en aras de un futuro mejor. Se convierte así el libro en una fuente de información sobre el escritor mismo, sobre los avatares de su patria y sobre la responsabilidad de los intelectuales que han de apostar por la libertad y la verdad en vez de creer en improbables promesas que cuanto más grandes se anuncian más sufrimiento conllevan.

Teniendo en cuenta la intensidad de los años en que Klíma centra su mirada y que dicha intensidad han sido vivida intensamente por éste, el libro resulta intenso por necesidad. Ha de añadirse que la sagacidad del escritor hace que nos sean aproximadas su infancia, marcada por un judaísmo al que sus antepasados se habían convertido, y el paso del tiempo pisoteado por distintas botas: la alemana y luego la soviética que camparon a sus anchas por Checoslovaquia; luego asistimos a la primavera de Praga de 1968 y su represión, o años más tarde a la revolución del terciopelo (1989), y después a la división de su país en la República checa y en Eslovaquia (1993). Ivan Klíma pivota en su escritura sobre dos ejes: uno, la toma en cuenta de la importancia de luchar contra la basura, tanto física como espiritual, para evitar la ruina del mundo, y dos, recuperar el espíritu de Praga, ciudad que ha mostrado su capacidad de resurgir de sus cenizas, una y otra vez, cual ave fénix…<<Praga ha sobrevivido y, finalmente, ha vuelto a gozar de libertad…aunque el tono de sus eslóganes era suave e irónico. Los ciudadanos de Praga no dieron el golpe de gracia a sus despreciados gobernantes con una espada, sino con un chiste>>. Klíma o el espíritu de la ciudad que conserva el espíritu de Franz Kafka, Rainer Maria Rilke, Jaroslav Seifert, Jaroslav Hasek, Jan Neruda, Leo Perutz, Milan Kundera, Jan Patocka, Bohumil Hrabal, Jan Hus…con su centro en el puente de Carlos.

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