IU: ¿contra el sistema o en el sistema?

Ignacio Loy, coordinador de IU local, no reconocido por la dirección regional. La nueva dirección de Izquierda Unida (IU) de España, coordinada por Cayo Lara, supone un avance de las posiciones del Partido Comunista (PC) y, consecuentemente, el debilitamiento de las posiciones mantenidas hasta ahora por Gaspar Llamazares y la dirección de Izquierda Xunida de Asturias (IX, en adelante), reprobadas por la reciente asamblea federal.

Sintéticamente, puede decirse que el PC defiende que IU tenga su propia política, en clave anticapitalista republicana y federal, y que no esté, como hizo Llamazares, definiéndose en función del PSOE. Otro objetivo básico de la nueva dirección es la superación democrática de los duros enfrentamientos internos. Asturias puede ser uno de los escenarios en donde resulte más complejo lograr tan importantes objetivos.

Nos encontramos en una situación en la que los ciudadanos más pobres y los trabajadores en general van a sufrir especial e injustamente el desvío de los dineros que aportan como contribuyentes, canalizados por el Gobierno del Estado y el de Asturias (en el que participa IX) en forma de subvenciones públicas hacia la banca y para la compra de pisos excedentes a los constructores. En Asturias, la compra de pisos con dinero público, una medida netamente de derechas y una auténtica estafa institucional, decidida por el PSOE antes del pacto de gobierno, va a ser «gestionada» ahora por una de las consejerías de IU.

Sin duda, la ejecución de medidas de este tipo y la ausencia, en cambio, de otras medidas redistributivas necesarias agravan la situación de los más débiles del sistema, aumentando con ello la contestación social, la cual no podrá ser secundada ni, mucho menos, liderada desde un pacto de gobierno con quien ejecuta dichas políticas beneficiosas para los ricos y los especuladores. En consecuencia, asistiremos a una derechización del PSOE, disfrazada con medidas «progresistas» baratas, que no afecten a lo económico-social y al desconcierto generalizado de IU.

Pieza esencial de dicho desconcierto será la política de IX en Asturias, porque la nueva mayoría de IU, forjada en torno al documento político que auspició el PCE, se ha posicionado claramente contra la estrategia del PSOE, mientras IX de Asturias ha preferido compartir Gobierno autonómico con él. Esta doble faz dañaría la credibilidad del nuevo proyecto político para el que sería más coherente que en Asturias no hubiera pacto alguno.

Así pues, la nueva política acordada en la asamblea federal acrecienta las contradicciones de los gasparistas asturianos, que han construido una línea de defensa clara pero débil; en lo interno: las expulsiones se «justifican» por la supuesta participación de los expulsados en otro proyecto que confrontó contra IX en algún municipio y, de otro lado, en la política a mantener, es preciso respetar la autonomía de las organizaciones. La debilidad defensiva estriba en que lo primero es mentira y lo segundo fue precisamente lo que se saltaron cuando disolvieron de facto a la organización de IU de Oviedo.

IU de Oviedo fue disuelta unilateralmente por la cúpula de IX en revancha por la pérdida del poder en el PCA, para castigar a quienes no cedieron al chantaje para no celebrar su congreso, justo el mismo día que éste efectivamente se celebró (24 de marzo de 2007). Dicha actuación provocó que IU se convirtiera en fuerza extraparlamentaria en el Ayuntamiento de Oviedo al no recibir el apoyo necesario de los ciudadanos que, sin embargo, sí respaldaron a Roberto Sánchez Ramos, que había sido elegido democráticamente por la asamblea de IU de Oviedo el 11 de enero de 2007 como cabeza de lista y que hubo de presentarse a las elecciones municipales bajo otras siglas.

Así pues, se participó electoralmente bajo otras siglas (mayo de 2007) después y no antes de haber sido disuelta de facto IU de Oviedo (marzo de 2007) y mienten cuando dicen lo contrario. Y, además, se saltaron el respeto a la autonomía y a la democracia de la organización local de Oviedo para elegir a nuestros representantes en las listas municipales. ¿Qué pretendía la dirección de IX? ¿Acaso que fuera anulada nuestra lista, la elegida por toda la organización de Oviedo, y que además nos quedáramos calladitos e impasibles mientras sus amigos, impuestos a dedo, ocupaban los sillones de concejales gracias al trabajo de Rivi, Celso Miranda y otros compañeros? Y si hubiéramos hecho eso, si hubiéramos sido obedientes y disciplinados, ¿ahora seríamos readmitidos sin más problemas?

Por otro lado, sólo se dieron candidaturas alternativas en cuatro municipios con la participación de apenas cuatro decenas de afiliados a IU. ¿Cuál es la «culpa» entonces de los centenares de militantes «desaparecidos» de toda IU de Asturias? La argumentación de Iglesias es sencillamente falsa. Fuimos expulsados por llevar adelante la política del PCE y por haber ejercido durante años una línea crítica con su política de conchabeo con Areces lo cual, entonces y ahora, resulta muy molesto al poner en evidencia su sumisión al poder con tal de estar en él.

Ahora, cuando conspicuos representantes de IX reclaman a IU de España respeto a las decisiones adoptadas en Asturias, nosotros, desde la legítima, aunque no reconocida dirección local de IU de Oviedo, preguntamos: ¿la dirección regional no debe respetar la autonomía de las localidades en cuestiones municipales del mismo modo que se reclama respeto a la autonomía de las federaciones regionales?

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS