Israel, Palestina y Gaza, ¿a quién le importa lo que allí sucede?

ERES UN TONTO GRAVE…la frase aún resuena en mi consciente cual retumbar de tambores. Me la endilgó un&nbsp buen vecino con el que ocasionalmente converso respecto de asuntos varios, la mayoría de ellos banales y sin profundidad. Sin embargo, quizá por qué&nbsp bendita razón, ayer se me ocurrió hablarle de algo menos liviano y obtuve esa inesperada respuesta: “eres un tonto grave”.

Alguien dijo, hace ya&nbsp mucho tiempo, que el ser humano es hijo de sus circunstancias. Pero también es el propio ser humano quien las construye…o permite que se concreten. En el caso de mi vecino, ni dudarlo, pues sus preocupaciones fundamentales son aquellas que le dictan los programas de televisión. Además, según su particular óptica, “si la TV no lo dijo, simplemente no existe”, y eso para él es válido&nbsp no sólo respecto de las informaciones noticiosas, sino también en cuanto a la cultura, la política e incluso el deporte.

Me gané el epíteto de “amargado y aguafiestas” por haber mencionado -a la hora de los tragos- un asunto que, según mi juicio, reviste enorme gravedad. Hablé de los bombardeos israelíes en la franja de Gaza, ataques que han dejado ya más de doscientos palestinos&nbsp muertos y que merecen repudio internacional, especialmente por parte de aquellos políticos que saltan a la palestra con enorme facilidad cuando se trata de criticar a personajes y/o situaciones ‘izquierdistas’ o, para ser aún más directo, antineoliberales.&nbsp &nbsp

El gobierno de Israel, en estos últimos meses, ha realizado contra el pueblo palestino algunas acciones no sólo criticables sino, en estricto rigor, repudiables. Entre ellas, sitiar Gaza y construir un&nbsp muro vergonzoso, tanto o más que el ya desaparecido&nbsp Muro de Berlín, pues el que Tel-Aviv intentó alzar obligó a recordar las paredes de ladrillos y cemento que levantaron los nazis en Varsovia para estructurar el ‘ghetto’. No satisfecho con lo anterior, el gobierno israelí decidió entorpecer seriamente la entrega de suministros básicos a la población palestina asentada en la franja de Gaza…

– ¿Y eso es lo que te preocupa? –preguntó mi vecino con cierta ironía en su rostro. No desaproveché el momento para desarrollar mi punto de vista.

Las principales democracias occidentales nada dijeron ante estos flagrantes atropellos a la vida. &nbsp Por el contrario, hubo algunas, como las de EEUU, Inglaterra, Francia y España, que responsabilizaron a los mismos palestinos por tales ignominias argumentando que desde el interior de una Gaza aherrojada y asfixiada salían, de vez en cuando, misiles lanzados por manos terroristas. Esas naciones&nbsp industrializadas nunca han entregado a la opinión pública mundial su particular definición de ‘terrorismo’, aunque ante los hechos concretos es dable suponer&nbsp que para ellas ‘país terrorista’ es aquel que se resiste a ser invadido y explotado por los dueños del capital y de las armas.&nbsp

Con la anuencia casi explícita de Washington y Londres, dos escuadrillas de aviones F-16 de la Fuerza Aérea israelí dispararon 30 misiles contra objetivos situados en la Franja de Gaza, destrozando varias instalaciones de la policía de Hamas y causando al menos 200 muertos.&nbsp Desgraciadamente, las autoridades palestinas creen que la cifra de fallecidos puede aumentar considerablemente, puesto que hay numerosas personas bajo los escombros provocados por los bombardeos.

A esas alturas, mi vecino me miraba ya como si estuviese frente a un alienígena, mientras de rato en rato echaba una ojeada a su reloj. Barrunté que más pronto que tarde mi contertulio iba a interesarse en un tema que, a mi entender, sigue siendo de alta prioridad política mundial. Así entonces apuré el tranco y ataqué el asunto de fondo que me interesaba dejar establecido para futuras conversaciones.

Tras el bombardeo israelí a Gaza, presuntamente en represalia al lanzamiento de misiles palestinos desde ese territorio, Estados Unidos, Rusia, Francia y la Unión Europea demandaron a las partes un alto el fuego.&nbsp Claro que hubo diferencias sustantivas en tales llamados, pues, por ejemplo, la Casa Blanca pidió a Israel que evitase las pérdidas civiles en sus ataques y cargó la principal responsabilidad de lo sucedido en Hamas, la facción palestina que controla la Franja de Gaza, a la que exigió poner punto final al lanzamiento de misiles y a las «actividades terroristas».

En cambio, tanto Rusia como Francia y la Unión Europea, coincidieron en exhortar a ambas partes por igual a que cesaran las hostilidades. «Moscú considera necesario detener inmediatamente la operación de gran envergadura contra Gaza que ya ha provocado numerosas víctimas y sufrimiento al pueblo palestino. Al mismo tiempo, le pide a la dirección de Hamas que acabe con los disparos de cohetes contra territorio israelí», señala un texto difundido por el Kremlin.

El responsable de política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, reclamó un «alto el fuego inmediato» y un esfuerzo por renovar la tregua que venció antes de los ataques. Por su parte, el presidente francés Nicolas Sarkozy &nbsp pidió «la suspensión inmediata de los disparos de cohetes contra Israel así como los bombardeos israelíes contra Gaza».

– ¿Te das cuenta que eres un amargado, un enfermo del mate? –insistió mi vecino.

– ¿Por qué me dices tamaña locura? –pregunté.

– Deseas enafrascarme en un&nbsp asunto que no me va ni me viene. Es que a nadie le importa lo que ocurra allá lejos, en Palestina, en Afganistán, en Ucrania o en la Cochinchina. En Chile nadie quiere saber nada de eso, ni le interesa. Lo que la gente desea de verdad es tener plata para comprar sus cositas y darse sus gustos. Salir de vacaciones con la familia, disfrutar de la vida, pasarla bien. &nbsp Eso es lo vital. Lo demás, sea lo que sea, le importa un rábano a la gran mayoría de los chilenos. Y te aseguro que tampoco&nbsp le interesa a la gente quién pueda ser el próximo presidente de la república.

Sin esperar a que yo lograse responder su desatinado comentario, mi vecino me dejó hablando solo en la puerta de su domicilio, pues se retiró con rapidez ya que en un canal de televisión había comenzado el programa ‘cultural’ que tanto le agrada…un asunto que dice relación con el nombre de una calle santiaguina y referido a un ‘copete’ argentino..o algo así, ya no recuerdo.

Mientras tanto, en&nbsp Gaza, Israel y Palestina pueden seguir matándose sin ataduras morales porque en muchos países &nbsp –entre ellos el nuestro- a&nbsp casi nadie le importa que la muerte se imponga sobre la vida. Como tampoco interesa a algunos que la muerte y el asesinato y el genocidio se hayan enseñoreado del lugar donde, precisamente, nació Jesús, el más alto y digno exponente del amor al prójimo y defensor de la paz.

Total, si en la TV&nbsp no se hace referencia a ello y si a Jesús no se le puede&nbsp comprar ni arrendar en un Mall, todo lo que se diga en contrario resulta falso, falso de falsedad absoluta. Sólo ‘los tontos graves’ nos ocupamos de eso.

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