Isabel Alba nos invita al Hotel Solymar

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Por Iñaki Urdanibia

Hay novelas en las que los protagonistas son edificios u otras construcciones: así cómo no recordar La vida instrucciones de uso de Georges Perec, o los puentes de Ívo Andric o Ísmail Kadaré, por no seguir con la lista. En la novela, la última de Isabel Alba, « La danza del sol » ( Acantilado, 2018), el edificio que nombro en el título de este artículo es el lugar en donde confluyen diferentes personajes, familias y circunstancias varias. No cabe duda de que en éste, como en otros, no está de más tener en cuenta aquello que dijese Ortega y Gasset: yo soy yo y mi circunstancia.

Por medio de cortos capítulos iremos conociendo, además de las instalaciones del establecimiento y sus actividades ( bailes, concursos y otras) a los diferentes personajes y sus relaciones familiares, laborales del mismo modo que las circunstancias que han empujado a algunos de ellos a estar en aquel lugar y comportarse del modo que lo hacen, o que se preve que lo van a hacer [ante el abundante número de personajes en presencia, y la puntillosa presentación que de ellos hace Isabel Alba, evitaré entrar en su enumeración y en su presentación. No obstante, me permito una recomendación: no está de más ir elaborando , sobre la marcha lectora, un árbol genealógico de las familias…para no perderse, aunque tal vez esto sea una cuestión absolutamente personal del que esto escribe]. La novela funciona así como un dosificado puzzle en el que se van completando / complementando los retratos y vamos conociendo a través de ellos las tensiones familiares, las diferencias de trato que se dan en el seno de la familia en lo referente a las esposas de dos hermanos, que distan entre ellos en lo que hace a lo que se suele llamar formalidad, las influencias económicas con respecto a la marcha profesional de alguno de ellos( despido incluido), al igual que vemos a algún padre y esposo que va a su bola, que es lo mismo que decir botella en ristre , mientras que otro, el hermano del anterior se despeja agarrándose a la pesca ( sin muerte , modalidad que subleva a otros de los huéspedes del hotel ya que considera tal modalidad como incomprensible)…como en todas las familias, ciertas diferencias y conflictos surgen entre los adultos y los menos adultos. Así, si por una parte, conocemos desde su misma llegada al establecimiento a la familia Moscardó – Moscardó Jiménez y Moscardó Torres- que acude el fin de semana a la costa, hospedándose en el hotel mentado, a todos sus miembros y las tensiones entre ellos, sin obviar sus querencias ideológicas, también conoceremos las relaciones, o la carencia de ellas, entre algunos miembros del equipo de animación del hotel. En paralelo, y desde el comienzo, entramos en la habitación de una par de hermanos de nombres inequívocamente árabes que manipulan un kalasnikov lo que hace que el sentimiento de que allí se masca la tragedia asome desde las primeras páginas, logrando la escritora que concediéndoles algunos capítulos salteados, conozcamos sus orígenes paternos y sus posturas contrarias a la ortodoxia del piadoso progenitor, al tiempo que vamos siendo atrapados por la sensación antes apuntada; también un alemán que ha ido a parar allá para recuperarse de una etapa de angustia social que había padecido, sin olvidar a una maestra, con su marido e hijos, que había logrado escapar de una zona de conflicto de la ex-Yugoslavia, quedando marcada por el síndrome culpable del superviviente.

La detallada presentación de los distintos protagonistas de la historia, con pelos y señales, se va desplegando hacia el cruce que se va estableciendo entre ellos…y como telón de fondo, la tragedia, que reviste diferentes rostros y que sí que tiene no obstante un denominador común originario : la soledad, el aislamiento y la incomunicación, que en algunos casos va a ser alimentado con el resentimiento de los dolores padecidos, y la violencia que adopta distintas realizaciones que van desde la violencia sexual( se nos introduce en las rumias justificadoras / minimizadoras del violador y en el dolor de la víctima mientras camina a poner la correspondiente denuncia) a la violencia propia del fanatismo…en aquel remanso de supuesta paz y descanso. El cruce de diferentes injusticias latentes, a la que se han de sumar los problemas de trato, confluyen en aquel establecimiento hotelero y en un fin de semana ( viernes, sábado y domingo) , que resultan como una especie de imán que atrae algunos de los males que acucian a los humanos …como la vida misma.

Como ya lo he indicado líneas más arriba no es el menor de los méritos de la novela la dosificación con la que se nos van ofreciendo las distintas informaciones, y el modo en que se nos hace asistir a la puesta en relación de los diferentes elementos en presencia , lo que provoca que el interés y la tensión se mantenga, o aumente, a cada paso de página a la espera de lo que vaya a suceder o a los datos que se nos vayan a suministrar acerca de los personajes y sus relaciones, lo que es narrado por medio de unas contenidas frases cortas, ajenas a cualquier abalorio, que otorgan ligereza y velocidad a la historia, a las historias.

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