Irlanda despedirá a funcionarios, subirá impuestos y recortará el salario mínimo

El gobierno irlandés ha desvelado el drástico plan de ajuste para dividir por diez su déficit público hasta 2014. Las medidas que ha presentado Dublín prevén recortes de 3.000 millones en las prestaciones sociales, ahorros de 1.200 millones con la eliminación de 24.750 empleos públicos y subidas generalizadas de los impuestos.

Las nuevas medidas de rigor buscan ahorrar 15.000 millones de euros (20.000 millones de dólares), o alrededor de 10% del Producto Interior Bruto (PIB) en cuatro años.

En concreto, explicó el primer ministro irlandés, Brian Cowen, el país necesita ingresar durante los próximos cuatro años 10.000 millones de euros mediante de la reducción del gasto público y otros 5.000 millones con una profunda reforma del régimen fiscal.

¿Qué medidas ha anunciado?

En las 140 páginas del citado plan se establece que el salario mínimo interprofesional se reducirá en un euro, hasta los 7,65 la hora y que se incrementará en el impuesto sobre el valor añadido (IVA), hasta el 22% en 2013 y el 23% en 2014, lo que generará a las arcas públicas unos ingresos de unos 620 millones de euros.

También se encarecerán las tasas en el sector educativo, con un encarecimiento de 500 euros de las universitarias, hasta los 2.000 euros anuales, al tiempo que se instalarán contadores de agua en todos lo hogares para imponer un nuevo impuesto antes de 2014.

Además, se prevé elevar la edad de jubilación progresivamente, deforma que se sitúe en 66 años en 2014, los 67 años en 2021 y 68 años en 2028.

Por último, Cowen advirtió de que los impuestos sobre la renta volverán a los niveles de 2006, mientras que el Estado tratará de revertir su gasto público a los registros de 2007.

Reducción drástica del déficit

El objetivo es reducir el déficit público irlandés hasta el 3% exigido por la Unión Europea (UE), desde el 32% del PIB al que está previsto que cierre el presente ejercicio, debido a los 50.000 millones de euros (66.500 millones de dólares) que Irlanda tuvo que inyectar en sus bancos para salvarles de la quiebra.

El plan de ajuste es una condición previa ineludible a una ayuda de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los 4,3 millones de irlandeses, que ya han sido sometidos a tres planes de ajuste desde el inicio de la severa recesión que sufrió su país en 2008, temen el nuevo plan de ajuste que incluye medidas de ahorro por valor de 10.000 millones de euros y otros 5.000 millones en impuestos.

Más impuestos, menos prestaciones

"La vida va a ser insoportable", estimó Eamon Devoy. Seguramente provocará "desórdenes sociales", aseguró el responsable del TEEU, uno de los principales sindicatos de país que respalda una manifestación convocada para el sábado.

Al descontento por el plan de rigor se suma la "humillación" que siente la población por haber tenido que pedir ayuda exterior. El miércoles, el ministro de Transportes, Noel Dempsey, descubrió un inmenso "Traidores" escrito con grandes letras rojas en la fachada de una de sus oficinas.

El alcance de la austeridad suscita temores sobre la economía irlandesa. "El plan va a matar las escasas posibilidades de recuperación de Irlanda", escribió el economista David McWilliams en el diario Irish Independent.

La crisis financiera ha sido agravada, además, por una crisis política. El primer ministro dispone de una mayoría teórica de tres votos en el parlamento. Pero con la coalición al borde del colapso, tuvo que anunciar el lunes elecciones anticipadas para el año próximo.

Con esta medida espera ganar el tiempo necesario para permitir la adopción del presupuesto que será presentado al parlamento el 7 de diciembre y votado por los diputados a principios de 2011. La oposición sigue no obstante pidiendo su dimisión.

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