Inter-ExtraTerritorialidad Institucional en Venezuela

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La semana pasada publiqué un artículo titulado “Nueva modalidad de golpe de Estado en Venezuela” donde señalaba que había en desarrollo un golpe de Estado contra la democracia venezolana que en escasos días conoceríamos la magnitud e intensidad del mismo, pero que precisar su modalidad es poco plausible entre otras razones, porque está en movimiento. Sin embargo, podríamos atrevernos a realizar algunas aproximaciones dado que la barbarie comienza a mostrar algunas de sus características. Para ello, revisaremos algunas modalidades de golpes de Estado para llevar a cabo esta tarea

El golpe de Estado clásico o militar pareciera tener pocas probabilidades, el alto mando militar ha manifestado en reiteradas oportunidades su apego a la Constitución y al orden democrático. Ayer el ministro de la defensa G/J Vladimir Padrino López en una marcha de carácter administrativo en Fuerte Tiuna señalaba: Nosotros los estamos esperando, nosotros estamos esperando a los violentos, a los mercenarios y a quien quiera o pretenda meterse en la República Bolivariana de Venezuela”; por tanto, el golpe cívico-militar también tiene pocas probabilidades, no solo por la indisposición del estamento militar sino porque, la civilidad apuesta a salidas políticas apegadas a la Constitución y a la paz. No obstante, hay un conjunto de acciones puestas en escena por los EEUU y sus colaboradores locales enmarcados en lo que denominaron “golpe suave, golpe blando, golpe encubierto o golpe no tradicional”, aplicado en Yugoslavia, donde un grupo de “estudiantes” tensiona las calles y derrocan a Milosevic, en el contexto de una cruenta guerra para destruir el Estado – Nación.

En Venezuela han aplicado todo el manual de golpe “no violento” escrito por Sharp, hasta ahora sin el objetivo principal consumado (echar y extirpar al chavismo del poder institucional), recordemos algunos: golpe petrolero, secuestro al presidente Chávez, guarimbas, magnicidio, paramilitarismo, bloqueo y guerra económica, desabastecimiento, e incluso en marcha la guerra civil molecular. Ahora prueban una nueva modalidad de golpe de Estado: “Inter-ExtraTerritorialidad Institucional”, vale decir, un poder local (Asamblea Nacional) que cohabita con “poderes” prófugos en el exilio (Fiscalía y Tribunal Supremo de Justicia) para “legitimar” al autoproclamado presidente de Venezuela; ellos bajo la tutela del gobierno extranjero guerrerista y sangriento de los EEUU, pretenden crear las condiciones perceptivas y disuasivas en el ámbito internacional para justificar una acción militar contra Venezuela, donde la opinión de la OEA y Consejo de Seguridad de la ONU es baipaseada por considerar que desconocen la realidad política y social de nuestra nación y/o cualquier otro argumento que se le ocurra a los EEUU.

Los que ponen en duda los intereses geoeconómicos de la Corporocracia de los   EEUU, en la última sesión de la OEA y de la ONU, la mayoría coincidían en la no injerencia en los asuntos internos de Venezuela, el dialogo, la negociación y acuerdos; ambas sesiones promovida por Mike Pompeo, secretario de Estado de los EEUU, que  inmediatamente después de derrotado en el plano diplomático no solo reconoce al autoproclamado Juan Guaidó como presidente interino, sino que John Bolton declara que cualquier intimidación contra Guaidó recibirá “una respuesta significativa”,  asumiéndolo casi como  personal diplomático;  y a escasos dos días, al mejor estilo de los forajidos del viejo oeste de Norteamérica asaltaron los bienes materiales y financieros del pueblo venezolano (PDVSA-Citgo), dejando claro el interés que tienen en nuestros recursos.

Es notorio que la situación política es muy delicada, no porque no asista la razón al Estado Venezolano y a la comunidad internacional que apegados a los protocolos diplomáticos abogan por salidas consensuadas, democráticas y no injerencistas, sino porque tenemos un enemigo bien apertrechado, guerrerista y esquizofrénico y una oposición infantil, entreguista e irresponsable. Ante este escenario debemos mantener la sindéresis,  informar al pueblo en su justa dimensión el momento que vive la República, convocar a los movimientos sociales, partidos y patriotas para desarrollar acciones de socialización y concientización del pueblo en general. Y aun con las dificultades financieras y el acoso político, el gobierno debe mostrar que gobierna, ama y se sacrifica por su pueblo y su Patria.

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