Indicadores de Democracia

 

«Organismo Indicadores» (fitoplancton), personajes como Arturo Santa María Gomez, piensan que su presencia en la «critica» universitaria determina la existencia de la democracia en las instituciones, la verdad es que estos «indicadores», en su momento, al estar al frente de la universidad, han sido prepotentes, caciques, persecutores de la palabra, promotores de porros, e impulsores de agresiones contra quienes se han opuesto a su despotismo ilustrado, de ahí, la invalidez de sus palabras frente a los universitarios, por lo que la intención de venderle a MALOVA el pleito de salvar a la UAS no les queda, cuando han sido promotores directos de su debacle.

No son pocos los grupos que ha desplazado Hector Melecio Cuen Ojeda en la UAS, simplemente podemos mencionar a los distintos exrectores de la Universidad como: Audomar Aumada, Moreno Lizarraga, Ruben Rocha Moya, Guevara Reynaga, Gomer Monarrez, aunado a los eternos grupos opositores, como Aaron Quintero, entre otros, todos ellos representan años de manejo discrecional en la UAS, años de acumulación de impunidad, en donde los derechos de los trabajadores estaban al capricho de los grupos de caciques que controlaban parcelas de poder dentro de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

La Contrareforma de 1995 a la Ley Orgánica de la UAS, impulsada por Rubén Rocha Moya (grupo al que pertenecia Arturo Santamaria) dio la pauta para establecer un solo grupo hegemonico en la universidad, aspecto que retomaron los rectores que continuaron a Rocha, como Guevara Reynaga y Gomer Monarrez, quienes en su momento atesoraron acotar el poder de decisión de los estudiantes universitarios. Así, la llegada de Hector Melesio Cuen Ojeda (2004-2009), dio la pauta para el retiro del voto a los estudiantes y ahondar en una reforma a la ley orgánica que centralizó el poder en un grupo.

Los «nuevos indicadores de democracia» en la UAS en los hechos son náufragos del proceso de reforma de 2006 que vieron como sus pequeños feudos sucumbieron ante el marasmo, y que ahora, montados desde el chantaje «académico» hacen gala de una critica a modo para negociar con el poder establecido, sin devolverle el voto a los estudiantes, los cotos de poder perdidos, ese es el origen de su clamor, ese es el punto de partida de su reclamo, pero a lo largo de su paso por la historia de la universidad lo que han sido, y ahí están las pruebas para quien desee buscarlas, es un grupo de acólitos del poder, lambiscones del rector en turno, plumiferos de ocasión, que ahora se presentan como indicadores de la «excelencia» académica, cuando en los hechos a lo que se han dedicado es a detener el relevo generacional en la Universidad Autónoma de Sinaloa y llevar a un barranco a la juventud universitaria.

Flaco favor se haría Marío López Valdez (Gobernador de Sinaloa) haciendole caso a quienes desde el chantaje buscan recuperar su poder, sólo para garantizar su despotismo ilustrado, basado más en la simulación que en la aportación real al desarrollo de Sinaloa.

Referencias

http://old.kaosenlared.net/noticia/uas-sin-historia-discrepancia

http://old.kaosenlared.net/noticia/hector-melesio-cuen-ojeda-historia-terrorismo-academico-uas-iii

http://www.uasnet.mx/centro/deptos/arch_hist/cronica.htm

http://www.noroeste.com.mx/opinion.php?tipo=1&id=31675

http://forouniversitariojubilacion.wordpress.com/2007/05/05/analisis-la-pax-porfiriana-en-la-uas/

 

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