Iñaki Gabilondo, los desleales y los sucios

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Termino mi desayuno confinado del 30 de abril y renuncio a escuchar al ministro Ábalos en la SER porque él mismo sabe que lo que pueda decir se lo llevará el viento cinco minutos más tarde. De hecho, Ángels Barceló ha anunciado que le preguntará por la desescalada desde un Covid que se ha subido a la parra y que, según su gobierno, “no conoce de territorios” en el Estado de las Autonomías, pero será derrotado desde las provincias.

Minutos antes Gabilondo comenzaba su micro editorial sobre si autonomías o provincias con estas palabras:

“En una fase clave en la lucha contra el coronavirus no estamos sabiendo aprovechar la extraordinaria utilidad de una estructura como nuestro estado de las autonomías, por torpeza de Pedro Sánchez, por deslealtad de Pablo Casado y por juego sucio de Santiago Abascal y Quim Torra. El plan de desescalada ha demostrado una vez más que Sánchez ha entendido mal lo del mando único, el esquema por provincias lo demuestra”.

Al final, y sobre las imprescindibles “complicidades”, afirma Iñaki que “Torra y Abascal quieren reventar cualquier posibilidad de que se creen”.

Si me lo permites, Iñaki, te pediré que revises la coherencia de los textos que nos lees cada mañana, pues criticar al gobierno por no “aprovechar la estructura autonómica” no concilia con acusar a Torra de “juego sucio”, cuando lo que el catalán está haciendo es reclamar las competencias autonómicas desde el principio del Estado de Alarma.

Salvo que yo no me haya enterado, la Generalitat no ha convocado ningún referéndum de autodeterminación a través de Internet y sin romper ningún confinamiento desde el 15 de marzo. Con decir que ni siquiera ha ordenado abrir las puertas de las prisiones para que Junqueras y los demás se confinen con sus familias (ante el susto de los funcionarios por un mensaje del Supremo que ahora nadie de ese Tribunal se atreve a firmar), queda demostrado que la lealtad de Torra al autonomismo durante el Covid ha sido indiscutible. Pero no te discutiré yo, Iñaki, que puedas juzgar cuando quieras las intenciones que aprecies en cualquiera. Tan teñidas como están siempre todas las apreciaciones.

Por lo demás, utilizar el aburrido binomio Abascal/Torra es un clásico del PSOE para consumo interno. Es parte del argumentario “populista” destinado a sustituir por eslóganes la reflexión inteligente basada en evidencias, y es una pena escucharlo de ti, pues en esta ocasión creo que no has sido leal con aquello a lo que te debes cuando nos hablas: un sentido común suficiente como para que no se deje envenenar por la demagogia fácil.

Siguiendo con los desleales, a Pablo Casado lo retrata el catedrático Javier Pérez Royo en “Viene de lejos”. En ese artículo nos ha recordado, uno tras otro, todos los momentos que han jalonado la falta de lealtad del PP con las urnas en todas las ocasiones en las que salió ganador el PSOE. Sin excepción desde el año 1989, las primeras con Aznar de candidato.

Pero, al margen de que Casado siga tan “leal” contra la democracia como Aznar o Rajoy cuando no ganan elecciones, sí es el único responsable de sus propias palabras, y ahora acaba de proponer que el PP presida la comisión parlamentaria en la que ha conseguido reconvertir el pacto de “Moncloa” primero y “reconstrucción” después, porque Sánchez está haciendo una política tan “inteligente” que les está llevando a perder los apoyos de su investidura, quedando en manos de los azules, aunque algunos se disfracen de naranjas o verdes. Muchos de todos esos escogerían franquismo si pudieran.

Ahora carcomen al gobierno por dentro promocionando a Margarita Robles desde un sitio de YouTube que, oportuno, se llama “Estado de Alarma. La ministra de Defensa, ahora que el gobierno ha tenido que retirar de las pantallas a los uniformados tras arañar Casado en esa llaga, acaba de declarar que todo lo que han hecho los militares está bien y los errores que hayan podido cometer son todos de ella.

Un monumento a la lealtad indecente y embustera, afirmo que son esas palabras, delatadas más aún por ser innecesarias. ¿O acaso está la ciudadanía apedreando militares por las calles? El resto, ministra, es libertad de expresión.

Sigo con Casado. El del PP ha dicho que «creo que sería un buen síntoma que la oposición presidiera estos trabajos, en los que queremos recibir propuestas de la sociedad civil y los sectores afectados que luego se puedan plasmar en iniciativas legislativas urgentes para que todos rememos hacia la salida de la crisis». Sin duda, pretende convertirse en paladín de la participación ciudadana en la política, aunque sabe que irá al purgatorio por embustero.

Resulta que a él, como a todos los demás diputados, Meritxell Batet, presidenta del Congreso, le informó el 22 de abril que había recibido una “propuesta” desde la “sociedad civil” pidiendo que en el pleno que se tenía que celebrar ese día para prorrogar el Estado de Alarma los diputados hablaran desde sus escaños, para evitar que el personal de limpieza tuviera que subir cada vez a desinfectar la tribuna (más de veinte veces lo hicieron) con el evidente riesgo para su salud. Solo el diputado Joan Baldoví “hizo caso a la presidenta”.

Sin salir ni del PP, ni del Covid, ni de los gobiernos, antes de ayer escuché a la presidenta de Madrid, Díaz Ayuso, decir unas palabras que, incrédulo, busqué después y encontré reproducidas en “La Razón”:

“Me arrepiento de haber seguido las indicaciones del Gobierno (…) Reconozco mi error, fiarme de la izquierda, les aseguro que no volverá a ocurrir”.

Pero vamos a ver, doña Isabel, ¿por qué usted, además de ser tan embustera es tan insuficiente?

No se fió usted en absoluto de la izquierda nunca. No mienta. Reproduzco sus propias palabras del 12 de abril en respuesta a los periodistas Negre y Cuesta:

“En la Conferencia de Presidentes (del 15 de marzo) le mostré mi apoyo (a Pedro Sánchez) a favor del mando único, porque yo no quería que los independentistas comenzaran a remar hacia su lado”.

A esto, doña Isabel, no se le llama fiarse, sino pactar con alguien en contra de un tercero. Y, como en todo pacto, ambas partes ceden algo. Usted renunció a defender Madrid, que era su obligación. Es usted una desleal, señora.

E Iñaki, la otra parte de ese pacto, solo desvelado por Ayuso en un ambiente de su confianza, fue Pedro Sánchez, que no solo es “torpe” sino también desleal con todas las instituciones, pues a todas se debe por igual. En cambio, pactó, de hecho, con una Comunidad en manos de la derecha españolista contra otra que sufría la misma desgracia colectiva.

Y sí, también fue torpe Sánchez, muy torpe. El grado personal de torpeza lo determinan los resultados objetivos de las pruebas que deben superar.

He buscado la comparación más fiable para medir los resultados de ese pacto de desleales entre Ayuso y Sánchez, sin duda bendecido por Casado, en los exámenes a los que libremente decidieron presentarse. Especialmente Pedro al hacerlo desde el “mando único”.

La Comunidad/provincia de Madrid tiene fronteras con las provincias de Ávila, Segovia, Guadalajara, Cuenca y Toledo. Este bloque territorial, en el que los desplazamientos se cuentan por millones, tiene una población total de 8.120.000 habitantes, habiendo fallecido por Covid 9.424 personas.

A su vez, la provincia de Barcelona está rodeada por las de Lleida, Girona y Tarragona, con una población total de 7.700.000 habitantes. En este otro bloque territorial han fallecido 4.905 personas.

Esto significa que en Madrid y su área de influencia, gobernada en parte por el PP y en parte por el PSOE, la mortalidad ocasionada por la pandemia es un 82% más alta que en Barcelona y su área.

Por cierto, y sobre el invento del Gobierno de provincias contra autonomías, ¿se ha dado usted cuenta que la de Madrid es uniprovincial?

Son tantas las casualidades que dejan de parecerlo, que crece sin descanso el número de personas que se apuntan a la sospecha de que no existen. Entre otras cosas porque la lealtad, que tanto se disparan unos contra otros, no es un valor que prolifere en mundos cainitas como el de España.

Y, para terminar, una información relevante.

Iñaki, por si te ocurre lo mismo que a muchos que solo ven España desde Madrid, te informaré que la campaña por la autodeterminación de Catalunya la está protagonizando el Consell per la República, una entidad con decenas de miles de inscritos que está dirigida por Puigdemont y otros exiliados, algunos de ellos eurodiputados españoles.

Su portavoz acaba de anunciar hoy que desde que el pasado 16 de abril, cuando pusieron en marcha la campaña “Prou Monarquía” (Basta de Monarquía), han recibido 38.640 ataques informáticos que han sabido bloquear. Según el Google Maps que han adjuntado a su comunicado de prensa, la mayoría de ataques nacen cerca de la sede de la Agencia Tributaria española ubicada en Badalona.

Porque Iñaki, sea políticamente oportuno o no, permite que te pregunte dos cosas.

¿Acaso el Estado de Alarma ha suspendido el derecho de exigir al rey que abandone La Zarzuela?

¿Podemos seguir disfrutando de la libertad de teletrabajar para convencer a más personas cada día a favor de la República?

Gracias, Iñaki, por el tiempo que dedicas a hacernos pensar, y así llegar, en muchas ocasiones, a conclusiones tan distintas a las que defiendes.

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