Impresiones de una visita a Guangzhou (China): Marzo de 2005

La ciudad

¡Qué ciudad más fea!

Guangzhou (antiguamente Cantón) es gris, siempre cubierta por una capa de contaminación y nubes, por lo menos los días que yo he estado allí.

Los edificios antiguos están cubiertos de hollín, los nuevos no tardarán mucho en estarlo. Apenas se ven árboles ni zonas verdes. Todo es hormigón.

Los edificios típicos son grandes torres de apartamentos de 30 plantas o más. Entre ellos serpentean autopistas en las que la circulación es un auténtico caos.

La ciudad está invadida por los coches. La norma de conducción consiste en echarle valor y frenar o dejar pasar a los otros sólo en el último momento y cuando no haya más remedio.

Todavía se ven algunas heroicas bicicletas, sobre todo para el reparto de pequeñas mercancías.

El transporte público consiste en autobuses y trolebuses bastante anticuados. Sólo hay una línea de metro.

De momento sólo una fracción pequeña de la población tiene coche pero es el sueño, el símbolo del éxito, de toda la clase media-baja china.

No sé dónde piensan meterlos, no hay espacio físico para aparcamientos entre los enjambres de bloques de pisos. La gasolina de momento no tiene impuestos y se vende a 0,35 € el litro.

Hay muchos contrastes entre los barrios ricos, con sus hoteles de lujo, centros comerciales y sedes de empresas, y los barrios populares, con sus pequeños negocios, restaurantes callejeros y gente jugando apaciblemente al dominó.

Al alejarse del centro se empiezan a ver grandes industrias, por ejemplo centrales térmicas, echando humo por todas sus chimeneas. Las casas están sólo a metros de distancia.

Algunos cantoneses me han dicho que les gusta su ciudad porque hay de todo. Enseñan con orgullo los nuevos centros comerciales, mayores y más modernos que los de cualquier ciudad europea, o el nuevo aeropuerto, enorme y hasta bonito. Otros cantoneses, sin embargo, se quejan de la contaminación

La región

En Guangzhou viven unos 20 millones de personas y es la capital de la región de Guangdong, que tiene una población de 110 millones, en continuo aumento debido a la inmigración desde las regiones agrícolas cercanas.

Guangdong es la gran región industrial de China. Nos han dado varios ejemplos alucinantes: aquí se produce el 70% de las cámaras digitales el 30% de los reproductores de DVDs, el 70% de los juguetes y el 80% de los árboles de navidad artificiales DEL MUNDO.

En los alrededores de Guangzhou se ven todavía arrozales y campesinos trabajando con bueyes, pero cada vez menos. La urbanización / industrialización avanza a marchas forzadas.

El corazón de Guangdong es el Río de las Perlas, en cuyo delta se sitúan las principales ciudades: Guangzhou, Hong Kong, Macao, Foshan,…

Comida

Para un occidental, la gastronomía local parece no tener tabúes, se lo comen todo: perros, medusas, gusanos de seda, lombrices, serpientes, ranas, tortugas. Los restaurantes de lujo muestran sus animales vivos a la entrada.

Sin embargo, parece ser que no todo es permitido / conocido. Por ejemplo, dos de mis colegas chinos pusieron una cara rara al preguntarles si estarían dispuestos a comer caballo, que es un plato frecuente en Francia.

Lo normal aquí es compartir la comida, se ponen varios platos en la mesa y todo el mundo pica un poco de todo. También se puede uno pedir un plato grande para sí mismo pero es menos frecuente. En los restaurantes de lujo tienen grandes mesas circulares con plataformas rotatorias que permiten ir rotando los platos entre los comensales.

Los chinos no utilizan el cuchillo ni el tenedor, sólo cucharas y, evidentemente, palitos. Con un poco de práctica nos acostumbramos pero no era raro que, ante un plato particularmente difícil de atrapar con palitos, alguien terminase cogiendo un trozo con la mano, ante la mirada de asco de nuestros anfitriones.
        
Es increíble la variedad de la cocina china. Entre todas las cenas y comidas de estos días he podido probar unos 50 platos diferentes. Como mucho habrán repetido 3 ó 4 platos. Y eso que los restaurantes hacen menús especiales para occidentales limitados en los ingredientes y flojitos de picante.

Tengo que decir que al cabo de cuatro días, a pesar de la variedad la mayoría de los occidentales estábamos hasta la coronilla de comida china

Cultura

Cada vez que le hemos preguntado a un cantonés qué deberíamos ir a ver de su ciudad, nos ha enviado a alguno de sus flamantes centros comerciales ultra-occidentales. Parece ser que es de lo que se sienten más orgullosos.

En Guangzhou pude ver un museo arqueológico, un par de templos budistas y restos de arquitectura colonial en la isla de Shamian, que perteneció a las potencias occidentales hasta la invasión japonesa en 1941.

En algunos parquecitos se ve todavía gente practicando tai-chi pero a los jóvenes no les atrae. Tampoco tienen ni idea de la historia o las religiones chinas. Su única filosofía parece ser el materialismo consumista.
        
Lo  que sí que está todavía en boga es la medicina tradicional, incluso entre los jóvenes. Consiste esencialmente en añadir a la comida algunos «ingredientes mágicos» como estrellas de mar, cuernos de gacela o serpientes secas.

China es una dictadura pero sólo se nota en la prensa y los libros. No hay un solo libro o periódico occidentales en los kioscos. Los medios de comunicación están totalmente controlados por el gobierno.

No se ve mucha propaganda del Partido único ni muchas banderas nacionales. En general, la gente parece pasar de la política, lo único que les importa es el dinero.

Casi todos los chinos que trabajan para multinacionales occidentales eligen un apodo occidental para facilitar las cosas a los extranjeros. Algunos ejemplos: Monica, Smile, Anita, Chris.

Un amigo que ha venido varias veces me hizo darme cuenta de que el trato de los chinos entre sí es tremendamente áspero: no se sonríen nunca, no se dicen «por favor» ni «gracias», se hablan con frases cortas y secas.

Al parecer sólo el personal que tiene que tratar con occidentales ha sido entrenado para sonreír como nosotros lo hacemos, para ser simpáticos. Ellos en realidad sólo ríen cuando se encuentran verdaderamente incómodos, como para reducir la tensión.

De compras

Los grandes centros comerciales de Guanzhou son muy decepcionantes: mismas marcas que en Europa, a los mismos precios.

No merece la pena comprar aquí productos electrónicos, salvo una excepción: los CD vírgenes (0,12 euros / unidad).

Para ver mercancías locales, artesanía por ejemplo, hay que adentrarse en los barrios populares. Ahí sí que se encuentran cosas bonitas y verdaderamente baratas.

Me llamó la atención un centro de venta al por mayor en el que entramos por error. Vendían ropa de imitación, DVDs pirateados, baratijas…

Es aquí donde vienen a aprovisionarse los vendedores senegaleses, turcos, etc. que luego revenden sus productos baratos en los mercadillos y ferias de todo el mundo.

Unos precios

A veces, la mejor forma de hacerse una idea de cómo es un país es ver los precios relativos de cada cosa. Lo ideal sería dar también una idea de los salarios pero es bastante difícil porque varían muchísimo según los empleos.

A ojo diría que un jefe de producción de una fábrica debe ganar unos 2.000-3.000 € / mes, mientras que un obrero no cualificado ganará unos 100-200 € / mes.

Algunos precios

Entrada a un templo  0,10 €
Billete de autobús    0,20 €
Litro de gasolina 95   0,35 €
Entrada de cine  5 €
DVD pirateado  1 €
Cena en buen restaurante  4 €
Cerveza en pub irlandés   5 €
Corte de pelo   4 €
1 m2 de seda  5 €
Par de zapatos  12 €
Noche en hotel 4 estrellas  50 €
Ordenador de gama baja   400 €
Licencia para tener perro  1.000 € / año
Piso de 50 m2 en barrio obrero (compra)  20.000 €
Piso de 100 m2 en barrio rico (alquiler)  5.000 € / mes


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