Imperios mediáticos que fabrican armas y viceversa

Por Fran Pérez Fernández

De entre los vínculos existentes entre la industria armamentística y los medios Lagardère es uno de los ejemplos más claros.

Por Fran Pérez

Lagardère es una de las mayores productoras de armas a nivel mundial mediante su grupo EADS (o Airbus Group), que procede de la fusión de Aérospatiale MATRA, la española CASA y la alemana DASA.

Este grupo está compuesto por: Airbus, Cassidian, EADS Astrium y Eurocopter. Aunque posiblemente te suenen los nombres de Airbus y Eurocopter por los aviones y los helicópteros que respectivamente fabrican, quizás desconozcas que la principal actividad de EADS no es la fabricación de ninguno de ambos medios de transporte: Airbus fabrica también aviones militares, Cassidian misiles y otros sistemas aéreos militares, EADS Astrium fabrica cohetes espaciales y satélites y Eurocopter helicópteros militares.

Airbus Group arma a la mayoría de países de la OTAN. España mismo compra parte de sus misiles a EADS. Además, puesto que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, conocida principalmente por controlar RTVE), presidida por Ramón Aguirre (Partido Popular), tiene una participación del 4,11% en Airbus Group, está financiando con dinero público sus proyectos, como en el caso del programa Eurofighter EF-2000, cuyo gasto fue de 800 millones de euros (finales de 2014).

Aunque no es sencillo encontrar noticias e información sobre la industria armamentística, existen múltiples noticias que evidencian a quién sirve Airbus Group: Airbus arma a Qatar y Corea del Sur, Eurocopter fabrica los helicópteros de la policía de Israel, Cassidian arma también a Corea del Sur, Astrium dota de sistemas de espionaje vía satélite a los Emiratos Árabes Unidos, al igual que ha colaborado con Israel Aircraft Industries fabricando drones para espiar a la población palestina en Gaza, MBDA (grupo incluido en Cassidian) arma a Qatar y además la EADS dispone de programas europeos como el Eurofighter, que arma a Arabia Saudí. En la propia página web de Airbus se indica que su sede en Oriente Medio está situada en los Emiratos Árabes Unidos.

Esta multinacional arma por lo tanto a la OTAN y tiene un particular interés en armar a los países de la Coalición en Oriente Medio. Los mismos países que asesinan y torturan a diario palestinos, los mismos países que bombardean Siria y financian y arman allí a grupos terroristas como Al-Qaeda y Al-Nusra, así como al Estado Islámico que ya controla todos los pozos del petróleo que le compra Europa a ISIS y el gobierno electo de Al-Assad tenía nacionalizado y se negaba a ceder a la OTAN (que ya se ha encargado a través de sus medios de pintar a Al-Assad como a un dictador, como si huyeran de él y no de la Coalición, llenando Europa de ingenieros que trabajan por un sueldo mísero, que ellos llaman solidaridad, mientras sus elecciones a la Asamblea del Pueblo son cada 4 años supervisadas por observadores internacionales y el partido que lo propone para Presidente de la República cada 7 años, para lo que es necesario que 35 escaños lo propongan, tiene una mayoría absoluta no muy amplia), los mismos países que han asesinado a más de 5 mil personas en Yemen en 6 meses y bombardean los camiones que les llevan alimento, hospitales y escuelas en un país en el que 20 millones de personas de los 26 que son viven en pobreza extrema y 96 mil niños sufren desnutrición severa, en donde hasta 9 horas de viaje puede costar conseguir agua potable y en donde han destruido más de 70 mil hogares, siendo su principal objetivo su capital declarada Patrimonio de la Humanidad que tiene una edad de 3 mil años. Pero, claro, ¿cómo no van a ser los terroristas los bombardeados? ¿Cómo no justificar el bombardeo de Arabia Saudí, país que preside el Consejo de la ONU de Derechos Humanos mientras decapita a más de 1 civil cada 2 días y usa bombas de fósforo en sus países vecinos, si es el principal comprador de armas de España, le pagó a Juan Carlos I el viaje a Botsuana y le compró a Felipe González su casa en Tánger?

En la EADS se incluye también MATRA, que tiene su propia industria automovilística, pero el poder de Lagardère no se limita a EADS. El poder de Lagardère no se limita a la venta de armas. Además de la EADS, Lagardère lo forman Lagardère Publishing (publicación de libros), Lagardère Active (imperio mediático), Lagardère Services (servicios de transporte), Lagardère Sports, Team Lagardère (ambos de productos de deporte) y la Fundación Jean-Luc Lagardère (que se encarga de mantener la imagen del imperio).

Lagardère posee radios como Europe 1, RFM o Virgin Radio y cadenas de televisión como MCM, MCM Top, Mezzo, Mezzo Live HD, Canal J, TiJi, June, Gulli, Virgin Radio TV, RFM TV y La Chaine Météo. Lagarère Active Entertainment (producción y distribución audiovisual) posee unas 30 productoras entre las que destacan Atlantique Productions, Carson Prod, Europe Imagen Internacional, Ellipsanime Entertainment Group y Maximal Productions. Además, posee revistas como France Dimanche, Ici Paris, Public, Paris Match, Le Journal du dimanche, Version Femina, Elle, Téle 7, Parents, Gulli e Infobébés, vendiendo 1.000 millones de títulos al año. Posee también las páginas web de Newsweb (boursier.com, sports.fr, football.fr, autonews.fr, parismatch.fr y europe1.fr, entre otras), Doctissimo (doctissimo.fr, fluctuat.net, ados.fr, momes.net, be.com) y Selma (Psychologies.com, mood.fr).

Hasta 2011, año en que lo vendió al Grupo Hearst, Lagardère poseía en España Hachette Filipacchi, cuyo nombre usaba para independizarse un poco del de “Lagardère” que asociamos a armas: Elle, Diez Minutos, ¡Qué me dices!, Quo… 79 millones de ejemplares al año. En Reino Unido también tiene destacada presencia con el grupo Chambers (Harrap’s), Octopus Publishing Group (Bounty, Brimax, Conran, Hamlym, Mitchell Beazley, Miller’s, Philip’s), Watts Publishing Group, Hachette Patworks, Hodder Headline y Orion Publishing Group. En EEUU tiene todavía más presencia: Warner Books; FaithWords; Center Stre; Little, Brown; Hachette Book Group DM. Pero en dónde más beneficios obtiene en publicaciones es en Francia (32,6% de los totales en 2012).

Lagardère, la armamentística que bombardea en Oriente Medio, produce nuestros libros de educación: Salvat, Bruño y Anaya (que incluye Algaida, Alianza, Barcanova, Cátedra, Larousse, Oberon, Pirámide, Tecnos, Vox, Xerais). Pero, atención, la competencia es Santillana, cuya área educativa está controlada por el Grupo PRISA (Ediciones Generales fue vendido en 2014 a Penguin Random House). Es decir, los libros de educación son producidos casi en su totalidad o por una industria armamentística o por el grupo PRISA. Y no es que Lagardère se lleve precisamente mal con PRISA: Lagardère produce para Mediaset (ha comprado recientemente el 82% de la productora española Boomerang TV, proveedor de contenidos de Atresmedia, Mediaset y RTVE). Y aún así el 88% de ingresos de Lagardère en conjunto proceden de Francia, y solo el 12% de fuera.

Lagardère posee también 42% de Marie Claire Group, que posee 88 revistas y unas 50 páginas web. Se trata de otro gran grupo dedicado a la moda, a mantener estereotipos de belleza y a la gente alienada, que se dedica a que tú, mujer, te sientas obligada a depilarte y maquillarte para no ser rechazada. Posee también el 35% de Jai’lu, que cuenta con unas 25 colecciones de libros.

Serge Dassault, acusado de corrupción y una de las mayores 100 fortunas del mundo, es el otro gran gigante mediático francés y otro gran productor armamentístico. Debido posiblemente a los casos de corrupción frecuentes y polémica por censura de entrevistas a Lagardère no le interesó llevar a cabo el plan que estaba en marcha de fusionar el Grupo Dassault con Airbus.

No se trata ya de que los que bombardean países y los que poseen los medios tengan negocios en común, sino que son los mismos. Es evidente y lógico que nos están manipulando para usarnos como ganado, para defender de sus intereses. Ahora voy a examinar quién está detrás del grupo Lagardère.

Urdangarín y la infanta Cristina han sacado tajada de la multinacional: Alzoon, la empresa que comparten, cobró un total de 300.000€ a Lagardère por consultorías ficticias.

El 10,07% de Lagardère está controlado por un emir qatarí.

Entre los 12 dirigentes de Airbus que forman el Consejo de administración nos encontramos a Ralph D. Crosby, antiguo miembro del comité de dirección de Northrop Grumman Corporation; a Hermann-Josef Lamberti, antiguo miembro del Deustsche Bank AG; a Michel Pébereau, presidente honorario del BNP y a Jean-Claude Tricet, del Banque de France.

Ramzi Khiroun, uno de los 10 dirigentes de Lagardère, fue colaborador con el entonces director del FMI Strauss-Khan.

Un consejero de Lagardère (André Rousselet) cofundó Canal+, de Vivendi, compartido ahora con Lagardère, a quien Vivendi vendió su editorial.

Otra perla entre los consejeros de Lagardère Entertainment es Jean-François Roussely, director general de la policía nacional, secretario general de la administración en el ministerio de Defensa, miembro del comité de energía nuclear del CEA, miembro del consejo de administración de la Sociedad Nacional Inmobiliaria, Consejero jefe de Cour des comptes, secretario general y miembro del comité ejecutivo de la SNCF y director de gabinete civil y militar de Alain Richard (ministro de Defensa).

Son los mismos. Son los mismos los que fabrican armas, son los mismos los que controlan la banca, son los mismos los que tienen puestos en el gobierno, son los mismos los que fabrican nuestros libros escolares que nos educan con un determinado enfoque (puedes probar a abrir tu libro de historia de la ESO e ir a la parte de Stalin, o las revoluciones latinoamericanas si las hay, o cómo no asesinar en África es una derrota para España cuando Franco tenía sus tropas allí -y no solo los libros de historia están manipulados-), son los mismos los que controlan nuestras televisiones, son los mismos los que están detrás de esas revistas de moda, son los mismos los que se encuentran detrás del estilo de música dominante, de amoríos románticos que asignan roles a cada sexo y venden en vez de música imagen. Nuestros medios están manchados de sangre.

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