Imperio: de filias y fobias

Publicidad

Por Iñaki Urdanibia

Leo en una entrevista, presentada en un suplemento cultural, a un escritor planetario, lo digo por la editorial en la que publica, que dice que « hay sectores, casi siempre de izquierda, que defienden la leyenda negra por ignorancia – para añadir más adelante que – los españoles tenemos una cierta inclinación masoquista a hurgar en los aspectos más negativos de …» -añado- de los aspectos negativos de Inglaterra, de la pérfida Albión, de Francia y de todo cristo en un contienda que se reduce a un : y tú mas, siendo habitual el señalar que las leyendas negras en toro al comportamiento de los hispanos son inventos de los extranjeros que les tienen envidia, críticas que, como no podía ser de otro modo, son hechos suyos por la anti-España; no es patrimonio hispano lo de marginar a quienes se oponen a los comportamientos agresivos de los gobiernos de sus países: Gandhi y sus seguidores eran enemigos de GB, y elaboraron una leyenda negra al respecto,así quienes se oponían a la guerra de Vietnam eran enemigos de los USA, quienes se enfrentaban a la guerra de Argelia se les tachaba de anti-patriotas, los israelís que se niegan a aceptar las políticas brutales y expansionistas del estado sionista…son anti-semitas y demás lindezas.

Si al otro, al de Bilbao, le dolía España hay algunos a los que no les duele, sino que les duele que se hable mal de ella, vamos que se diga la verdad acerca de algunas de sus conductas; a lo más hay algunos a los que les causa tremendo dolor el que España haya perdido su prestigio en la arena internacional, dejando de ser un destino en lo universal, y se ha desvanecido las esencias patrias que hacían que uno pudiese sentirse orgulloso de ser español…doler, doler, lo que dice doler, a mí hay momentos en que me duele la rodilla derecha, pero eso nada tiene que ver con nacionalidad alguna, sino que se debe a otros motivos, ligados con el paso del tiempo.

Vienen todas estas salpicaduras al asombro que puede causar, a mí desde luego me lo causa, que un libro venda en sus tres escasos años de publicación más de cien mil ejemplares , éxito que ha ido acompañado por gentes de tanto relieve intelectual, y visión histórica, como Arcadi Espada, Mario Vargas Llosa, Josep Borrell o Isabel Coixet…don Fernando Savater no sé si lo ha leído. No se ha de obviar tampoco los altavoces que el gobierno de Sanchez presto a tal señora junto al señorito de Vox, Herman Tresch, para que disertasen en la embajada de España en Austria sobre las falacias de la leyenda negra; Gustavo Bueno se agita de gozo en su tumba su hijo y su colega Abascal vienen a clamar: ¡ ya era hora que alguien dijese lo que hay que decir!. El libro al que me refiero es obra de la profesora malagueña Elvira Roca Barea : Imperiofobia y la leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español ( Siruela, 2016).

A fuer de sincero diré un par de cosas: por una parte, el que esto escribe tiene ya ciertos años lo que hace que le tocó vivir las loas al puesto de España en el centro del mapa del mundo mundial, colocado allá por la mano sagrada del Sagrado Corazón (¡ en vos confío!): de ahí se deducía la importancia del país ( ¿ del conjunto de países que son aglutinados bajo tal denominación?) de cara a civilizar a otros países del mundo , entregándoles la lengua y la religión cristiana, claro; por otra parte, y a fuer de sincero , comencé a leer el libro de la señora Roca Barea y antes de llegar a la página cien se me atragantó con sus supuestas pesquisas y delimitaciones acerca del concepto de Imperiofobia…como si tal se basase de un invento y en unos prejuicios que darían origen a una serie de inventos como si de la realidad, pura amén se tratara, …¿ Los relatos de fray Bartolomé de Las Casas son pura alucinación de un fraile? ¿ La magistral continuación de la labor por parte de Rafael Sánchez Ferlosio un mero sueño? ¿ Existió la Controversia de Valladolid? ¿ La Inquisición puesta en pie por el Santo Oficio fue un delirio? ( siempre se han oído justificaciones de que al menos en el caso hispano hubo un Bartolomé de Las Casas y no como en otros lugares; o que fue más lo que allá se llevó que lo que de allá se trajo; también se ha hablado del trato amable hacia los indios y hasta del mestizaje…).

Pues bien, así las cosas, acaba de salir otro libro demoledor de réplica del catedrático de filosofía de la Complutense, José Luis Villacañas que sí que leído y disfrutado: « Imperiofilia y el populismo nacional-católico. Otra historia del imperio español» ( Lengua de Trapo, 2019) que ya desde el título señala, como una flecha, hacia donde dirige el ensayo, más si se lee lo que la faja promocional enuncia: « Desmontando Imperiofobia, el ensayo español más vendido de los últimos tiempos». Ya se han alzado algunas airadas voces exigiendo al autor del libro eso de zapatero a tus zapatos, obviando que amén de que su dedicación principal haya sido la filosofía , el catedrático es director de la Biblioteca Saavedra Fajardo de Pensamiento Político Hispánico, siendo autor, por otra parte, de tres obras históricas que amenazan continuación: La inteligencia hispana. Vol. I. El cosmos fallido de los godos, Imperio, Reforma y Modernidad I. Vol I. La revolución intelectual de Lutero y Eremitas, andalusíes, mozárabes ( todos ellos publicados por el editor Guillermo Escolar) o Teología política imperial y comunidad de salvación cristiana. Sobre una genealogía de la división de poderes, editado por Trotta; en fin, no es cosa de elucidar el currículum para ver si alguien puede escribir sobre un tema o sobre el de más allá, lo que se ha de valorar es la fuerza de las argumentaciones y, en el caso de la historia, el rigor de las fuentes utilizadas…eso sí, sin obviar que tanto en el terreno de la historia como en todos los demás la interpretación juega un papel esencial a la hora de ver la dirección que adopta cada historiador / investigador. De todos modos que nadie se alarme que , salvo escasas voces que parten ya de una concepción dada lo que les conducirá a ponerse en una lado u otro ya que lo que leen- si es que realmente lo leen- está en líneas generales acorde con lo que piensan previamente al respecto ( cosa que obviamente puede aplicárseme a mí mismo); en eso la fidelidad hacia Unamuno es total : ¡ qué investiguen ellos!.

La obra criticada es una obra de rearme, de una llamada a prietas las filas ante la ola que invade la vida pública del estado español, y de tal modo la toma con ella Villacañas, enfurecido y , en este orden de cosas , no se anda con chiquitas, cosa que no es de extrañar si en cuenta se tiene que Villacañas considera el libro dañino y peligroso, que encaja dentro de la ofensiva reaccionaria que nos invade. Para desenmascarar tal artefacto ideológico el autor va a proceder en diferentes pasos y con una estructura discursiva bien trabada. En primer lugar, desvela cuál es la tesis fundamental que guía los pasos de Elvira Roca Barea ( ERB): ésta divide los pueblos en poderosos y débiles, eminentes y subalternos, imperiales y provincianos; los primeros son los que ofrecen algo al desarrollo, y en consecuencia, a los demás pueblos con los que entran en contacto. Así las cosas, los primeros aportan mientras que los segundos reciben y en vez de aceptar su inferioridad y agradecer los dones recibidos, se mosquean y en una explosión de resentimiento y envidia adoptan una postura de resistencia, de donde surge el racismo. La culpa de ello la tienen en especial los intelectuales que son quienes conducen la protesta, la crítica y arrastran a los débiles de los pueblos débiles en su protesta y en la creación de leyendas negras en contra de los países fuertes que no han hecho sino favorecerles, al sacarles de su atraso; en la extensión de tales leyendas y resistencias colaboran de manera decisiva los intelectuales de los países fuertes que sintiendo culpabilidad se asocian a las críticas hacia la labor imperial; así pues la defensa del imperio y sus extensiones , debería leerse imperialismo, queda clara desde el principio …el mundo al revés que cantaba la buena de Violeta Parra . Si esta es la matriz que conduce los pasos de ERB, José Luis Villacañas( JLV) lo detalla recurriendo a numerosas citas de la obra criticada al tiempo que subraya el descaro de la autora de la obra criticada, al mostrar un arrojo y un descaro que nada tienen que ver con la argumentación sino que trata de alcanzar los sentimientos, y, si se me permite, las pasiones bajas. Actúa ERB con destacado reduccionismo y tosquedad haciendo que su recurso a afirmaciones taxativas, y casi-esotéricas , por no fundadas, supongan supuestos silogismos en los que lo único que cuenta es la conclusión, aun no habiendo premisas de las que deducir o ser éstas absolutamente endebles. Otra cuestión de gran calado, es que el enemigo -una vez de que su estrambótica visión haga que las víctimas pasen a ser los victimarios y viceversa, es que la falta venga del norte y sus valores: protestantismo, Ilustración, liberalismo, lo que provoca un sentimiento de choque con quienes mantienen dichas posturas que son, por otra parte, quienes han urdido la dichosa leyenda negra de los hispanos, lo que hace que sus postulados caigan en un neto anti-europeísmo que en vez de abrir pasos para la comprensión , excaven zanjas para la separación y para que los demás acepten los valores y la idiosincracia hispana, que para eso es española ( ¡ y olé!).

Con el rabillo del ojo, o más bien con los dos ojos bien abiertos hasta la mismísima crispación, en la leyenda negra provocada por el anti-españolismo, ERB va a buscar casos y ejemplos ajenos que le sirvan para apoyar su tesis sobre el caso hispano, que en definitiva es lo que le preocupa y lo que ha provocado la escritura del libro; eso sí, deja de lado de manera inexplicable algunos casos imperiales de tomo y lomo como el de Gran Bretaña, el tuco y otomano, ya que no le sirven para el mantiniemtos y fortalecimiento de sus tesis si en cuenta se tiene que el modo de actuar de ERB es la que los franceses catalogan de CQFD( ce qu´il fallait démontrer, es decir lo que hacía falta de mostrar), y así busca piezas que completen su puzzle, que tiene forma definitiva antes de comenzar cualquier tipo de investigación y que solo hace falta hallar las que vengan bien al propósito pre-establecido. Los casos imperiales que visita son los de Roma, Rusia y EEUU, y las conclusiones son claras : los imperios son guays y su labor más guay todavía; se empeña en defender la inocencia de los romanos, de los norteamericanos y los rusos, poniendo especial énfasis en señalar un par de cosas ( a todas no se puede atender ): que las leyendas negras son previas a los hechos y comportamientos, como si fuesen prejuicios que están al principio del mismo modo que el principio fue el verbo ( o la acción , según la versión faustiana), y que los paseos imperiales fueron espontáneos y que si se dio alguna actuación violencia fue para defenderse de los ataques…JLV destaca algunos casos flagrantes de afirmaciones gratuitas e inexactas, y la ignorancia de algunas otras: así aquellas que dentro del propio imperio romano alzaban la voz contra los desmanes imperiales, o en el caso de EEUU, los Chomsky y compañía que, al fin y a la postre, no son más que intelectuales culpabilizados, confirmando la tesis ya mantenida por ERB. Saca a relucir el crítico algunos casos en los que los posicionamientos de la señora coincidan con el argumentario más peregrino de los peregrinos investigadores en los que tomaba pie ( y patada) el franquismo, dándose en la obra criticada una recuperación de las versiones nacionalcatólicas que alababan los valores patrios de la una, grande y libre. Tampoco faltan el descaro, las falacias, los delirios, las desfachateces, la desvergüenza ( y no hago sino tomar calificaciones usadas por JLV a la hora de hablar de los victimarios ( Italia, los protestantes alemanes, Inglaterra y Holanda) que son quienes, protestantes ellos, han creado y difundido la leyenda negra ( claro ellos estaban más desarrollados y tenían más medios: así, por ejemplo, la imprenta). En su afán de vender su moto, la autora no se cansa de decir que España desde tiempo inmemorial se convirtió en un país filosemita…que se lo pregunten a los sefarditas expulsados.

Si ya en lo dicho queda patente que ERB no se corta un pelo a la hora de aportar supuestos datos históricos, y si no concuerdan se les aplica un poco de vaselina histórica, la cosa llega al éxtasis – que suenen los clarines cuando se entrega con más afán que éxito ( digo desde una óptica racional y argumentada) a blanquear las tropelías, o negarlas lisa y llanamente, que se han solido cargar en el haber de los españoles: la Inquisición ( ERB llega a reiterar la expresión el mito de la Inquisición), la conquista de América ( las matanzas son pasadas en silencio, mientras que se ponen de relieve algunos hechos positivos del comportamiento de los conquistadores)… que, al final, parece que son puros inventos de los enemigos seculares de la grandeza hispana ( los ilustrados , los liberales, humanistas…), que han cargado las tintas en España para embellecerse ellos .

Se cansa , o tal vez no se canse, JLV de repetir que la obra de ERB es un síntoma del amor al imperialismo, y en el caso concreto de España ( ¿ dónde queda el imperio en el que no se ponía el sol?) coincide con una ola de reivindicación de la debida auto-estima que se ha de recuperar por parte de los españoles que han de estar orgullosos de su condición y de su historia ( con un ojo furioso puesto en Catalunya)…si bien, curioso amor aquel que se basa en lo más rancio y negro del pasado. Si alguien es español, o por imperativo legal lo es, DNI mediante, no parece que su amor deba basarse en un pasado de sangre, brutalidad y vergüenza sino en un proyecto que se sitúe en las antípodas de esta historia ( que no leyenda ) negra.

Estamos así ante un libro , el de Villacañas, necesario, una verdadera arma para desvelar las falacias y mentiras que afloran en estos tiempos de ascenso de los fervores y furores patrióticos hispanos en los que parece que la cosa consiste en ver quien la luce más grande…la bandera monárquica, cuidadito. Libro que no estaría de más que fuese leído, con sosiego, por algunos ilustres que se han deshecho en alabanzas ante la historia-ficción de ERB ( ampliamente promocionada en papel, en las ondas, pantallas, con premios…), pero que seguramente no leerán ya que en tal caso se les acabaría la justificación ideológica de la obra civilizadora de su país, y la panoplia de dardos contra los pérfidos enemigos de la patria que les tienen envidia ( catalanes incluidos, que son unos desagradecidos sea dicho al pasar)…y además, ellos se limitan a cantar aquello de soy español, español, español… y seguir la copla, basada en la pura doxa de la autora, férreamente anti-constitucional, de ERB en su impenitente tarea por justificar lo injustificable: el nacionalismo hispano más rancio y su sacrosanta religión.

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More