Iglesia: fuera de las aulas

Por Patrocinio Navarro Valero

La Ley de Educación del PP ( la famosa LOMCE) en España coloca a la asignatura de religión católica como obligatoria y puntuable como cualquier otra. ¿Es esto de recibo? España es – según la Constitución- un país no confesional, con lo cual esta ley es anticonstitucional.

Educar y enseñar

La Ley de Educación del PP ( la famosa LOMCE) en España coloca a la asignatura de religión católica como obligatoria y puntuable como cualquier otra. ¿Es esto de recibo? España es – según la Constitución- un país no confesional, con lo cual esta ley es anticonstitucional. Además estaríamos ante una curiosa casuística laboral de los llamados profesores de religión: sin tener título oficial de maestros, pueden formar parte del claustro de profesores. El obispo les  contrata pero el Estado les paga con nuestros impuestos, con lo que todo el conjunto raya en lo inaudito.

Tal vez haya quien piense que el Obispado será justo a la hora de contratar y despedir a sus catequistas. Pues se equivocan.

Un caso paradigmático y altamente revelador de la catadura de la Iglesia española: Una catequista de Religión Católica fue expulsada  de un colegio público por el Obispado. Pero esperen a los motivos del despido: no dar buen ejemplo por ser mujer separada y haber rehecho su vida de pareja con otra persona, algo que la Constitución defiende, pero que no parece afectar a la Jerarquía católica, siempre gozando de privilegios particulares que les sitúan por  encima del resto de ciudadanos también en esto. Ellos contratan a sus catequistas y usted y yo pagamos a través del Gobierno, designado por la curia  como cajero de la Iglesia. Un negocio tan redondo como sus ostias.
¿Qué pasa aquí con los obispos que los hace de los más prepotentes, más anti demócratas, díscolos y retrógrados de toda Europa? Todavía tenemos en nuestra memoria sus manifestaciones callejeras y pancartas contra el anterior gobierno. ¿Han visto ustedes algo semejante en algún sitio del mundo?

Si se aplicase la misma vara de medir de la  Institución católica contra sus catequistas, ¿qué habría pasado con  tantos curas, obispos y hasta  papas que en el pasado y en el presente actuaron y actúan contra la moral sexual, con sus innumerables pederastas y contra  los sagrados principios del cristianismo que ellos han reinventado a su antojo? La historia de la Iglesia está llena de procesos judiciales contra curas y obispos  denunciados por corruptos de menores o encubridores, pero pocos que a diario escandalizan a la opinión pública por sus crímenes sexuales son expulsados de su trabajo.. ¿Cuántos curas y obispos se quedarían en paro de ser así?

De modo que siempre nos encontramos con esa doble vara de medir de la jerarquía, su ley conocida ley del embudo y su mano pedigüeña que no tiene contrapartida, porque lo suyo siempre es recibir y no dar, lo cual es profundamente anticristiano. Y no vale con que hablen de Caritas, que es su tapadera, porque ahí su aportación es ridícula –menos del 3 por ciento- y  únicamente les sirve, como siempre, para aparentar lo que no son: cristianos.

El que esto escribe no solo está en contra  de que se estudie  religión en las aulas, lo que deber ser algo personal y familiar que no debe tener cabida en los currículos escolares, sino también contra la arbitrariedad, los privilegios económicos y legales que les eximen de impuestos y les permiten adjudicarse bienes comunales como si fuesen notarios.No podemos olvidar el caciquismo de los prelados en sus diócesis,  las riquezas inmensas que nunca se reparten, y la doble moral que se aplica en las relaciones entre la Iglesia y los gobiernos españoles, donde , como en los Reyes Católicos, “tanto monta, monta tanto”. Y eso seguirá así  al menos hasta que venga un Gobierno valiente que termine con el fatídico Concordato con el Vaticano y termine con tantos miramientos y privilegios como goza la jerarquía española, una de las más carcas del mundo, que parece anclada en la España de Felipe II y es alérgica en su práctica diaria a todo lo que suene a libertad, igualdad, democracia, fraternidad  y  justicia.

Atrapados por el Concordato

¿Por qué no se cambia de una vez este fatídico Concordato que va contra nuestra Constitución en cuanto igualdad jurídica y derechos se refiere? ¿Por qué no se revisan de una vez los enormes privilegios sociales, fiscales, políticos y administrativos de esta Iglesia caduca, cada vez con menos fieles pero cada vez más rica y con mayores privilegios en este país? ¿Por qué estamos tan lejos de evitarle a nuestros tan esquilmados bolsillos los más de SEIS MIL MILLONES ANUALES  que reciben los obispos, los ingresos incontrolados por venta de entradas para visitas a sus catedrales y centros religiosos de interés turístico, y las exenciones de impuestos de que goza la jerarquía católica en sus miles de propiedades rústicas y urbanas que son también fuentes de ingresos? Todos estos privilegios se justifican por el Estado español  como una compensación histórica por la desamortización de Mendizábal hace dos siglos. Yo creo que ya se han cobrado con creces lo que al fin y al cabo nunca fue fruto de su trabajo, sino del trabajo de otros. Estas gentes siempre salen ganando en este mundo. En el otro, ya será otra cosa.

Por lo demás, invito públicamente a los obispos a que muestren un solo texto del Evangelio donde Cristo  manifieste que esta Iglesia debe tener privilegios, y sus jerarquías y curas estar exentos de trabajar, o se manifieste contra la unión libre de parejas o hable del matrimonio como norma cristiana, pero sí lo hizo contra la clase sacerdotal. Cristo nunca fue sacerdote ni fundó Iglesia alguna. Esto forma parte del montaje de sus monseñores.

Contra lo que hace secularmente la  clase sacerdotal católica, Él sí dio ejemplo de libertad, respeto, amor y tolerancia. ¿Dónde están esas virtudes en los que dicen ser Sus representantes? No creo que reúnan los requisitos de idoneidad que en cambio exigen a los profesores de su religión. ¿Son idóneos para algo socialmente útil estos obispos de mentalidad medieval? Dar  al pueblo su ración de paganismo, superstición, desinformación sobre el verdadero cristianismo, y acomodación al Sistema del César,   justifica  para el César su utilidad social, pero al pueblo, ¿de qué sirve esta rémora nacional? De  nada, porque ahora ni curas obreros hay. Cuanto menos, obispos, cardenales o papas.

Añadamos a esto las manifestaciones del episcopado contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, con el argumento (increíble) de que se opone a la doctrina de la Iglesia, y veremos nítidamente el claro perfil derechista retrógrado, y con un punto de nostalgia inquisitorial de la Jerarquía católica en España y el eterno servilismo de nuestros gobiernos a los señores de la mitra y el báculo. .
La enseñanza de la religión católica, como las demás, como la islámica o cualquier otra (que no tienen ni por asomo ninguno de esos privilegios), pertenece al ámbito privado. Pues, séase: que el que se bautice, pague. Que pague y sostenga a sus religiones con sus propios medios y deje en paz nuestros bolsillos. Esto parece lo justo.

Está  pendiente en este país, y es urgente, el debate público sobre si el Estado debe considerar derroche social o inversión sostenible mantener esta Iglesia tan cara y con tantas prerrogativas. Pero ni la izquierda parlamentaria lo propone: son buenos chicos.
Andamos a la cola de Europa en gastos sociales, los cuales, de no existir el parasitismo de la Iglesia veríamos aumentar sustancialmente. Entre tanto, en lugar de Religión Católica, ¿por qué no más gimnasia, más educación artística, más idiomas, más enseñanzas prácticas?)…Y por supuesto, Educación para la Ciudadanía. Mucha educación para ser responsables, respetuosos, pacíficos, justos, libres e iguales, cualidades, en fin, tan ajenas a esta Iglesia medieval y que por cierto – no conviene olvidarlo- son cualidades cristianas. ¿Lo es esta Iglesia? Saquen sus conclusiones

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