Iglesia Católica: Secta Homófoba

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Iglesia Católica: Secta Homófoba

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Lorena Yomané Aguilar Aguilar

El pasado 17 mayo se conmemoró el Día Internacional Contra la Homofobía. En el marco de dicha conmemoración se pudo percibir el doble discurso que impera en la sociedad yucateca y el terrible daño que este puede llegar a causar.

Por una parte se realizan marchas y actos en apoyo a la comunidadhomosexual y en contra de la homofobía “avaladas” por el gobierno – ensalzando el permiso que este otorga como si la libertad de expresión fuese un favor de las autoridades a los ciudadanos – y por otra, las mismas autoridades permiten y consienten expresiones y actos de odio en contra de los mismos homosexuales.

El día 15 de mayo, se hizo pública la denuncia del director del albergue “Oasis San Juan de Dios A.C.” en el cual se encuentran personas infectadas con VIH/SIDA, en dicha denuncia se expresa que el Presbítero Jesús Alberto Ceballos Solís expresó, durante una misa por el fallecimiento de un miembro de dicho albergue, que “…los homosexuales son un problema en nuestra sociedad, que atacan, ofenden y destruyen a la familia, que son peligrosos para la sociedad, y que es un problema social que hay que atacar…” (Por Esto! 15 de mayo 2008), además de otra sarta de barbaridades en contra de la homosexualidad y los homosexuales.

En vista de estas declaraciones no se hicieron esperar las reacciones de indignación, de algunos miembros de la sociedad,ante tales muestras de odio e intolerancia por parte del mencionado sacerdote, sin embargo, hasta el momento las autoridades yucatecas no han expresado ningún tipo de condena al respecto, por lo que su silencio podría interpretarse como una gran falta de interés enacabar con actos de odio y discriminación en contra de los homosexuales.

El director del albergue, Carlos Méndez Benavides, presento un documento a la Arquidiócesis de Yucatán donde solicitauna disculpa pública por las expresiones del sacerdote, ya que estas ofendieron a los miembros del albergue, muchos de ellos homosexuales y a las familias de estos. Sin embargo, señala el propio Méndez Benavides, que en la Arquidiócesis se negaron a recibirle el documento, expresando que se encontraban de acuerdo y apoyaban lo expresado por el Pbro. Ceballos y además fue insultado por uno de los sacerdotes que ahí se encontraban, Monseñor Carlos Heredia Cervera. Méndez Benavides expresó que de no recibir la disculpa que solicita podría proceder de manera penal, ya que en el Código Penal este tipo de expresiones se consideran como una incitación a la violencia. (Por Esto! 19 de mayo 2008).

Este tipo de actos ponen en evidencia el gran atraso que como sociedad se vive hoy en día en Yucatán, con una jerarquía católica que se siente con el derecho de lanzar mensajes de odio, escudándose en la libertad de expresión contra lo que ellos consideran “torcido o fuera del camino”, pero si un miembro de la sociedad se atreve a cuestionar la pederastia o los vínculos con el narcotráfico que existen dentro de la Iglesia inmediatamente es señalado y condenado, aquí se acaba la libertad de expresión. Pero más indignante resulta la actitud del gobierno yucateco que se ha mantenido al margen de esta situación, dando pie a que se sigan presentando este tipo de situaciones.

La Iglesia Católica se encuentra en todo su derecho de expresar su postura ante diversos temas sociales, sin embargo, lo que no se puede permitir es que los sacerdotes utilicen su investidura clerical con el objetivo de emitir mensajes de odio e intolerancia contra todo aquello en lo que se encuentren en desacuerdo, es necesario diferenciar muy bien la libertad de expresión y las manifestaciones que puedan dañar a los miembros de una comunidad.

De nada sirve que en Yucatán las autoridades hablen de respeto a la diversidad, “permitan” que se realicen marchas a favor de la comunidad homosexual y demás actos de puro proselitismo, cuando en los hechos no hacen más que permitir que la homofobía y la discriminación continúen avanzando sin hacer nada al respecto. Ante esto sólo se deja ver la hipocresía e incongruencia que impera hoy en día en nuestra sociedad.