Huir del Folclore

Pudiera ser que este penúltimo episodio de retratos quemándose e izada de banderas nos sea útil. De forma imprevista. Más allá del corto plazo de la agitación, del autorretrato sonrojante con cetro de tanto demócrata de siempre.

No. Pudiera ser que nos sirva para frenarnos y pensar sobre nuestro discurso y práctica.

Estar en el primer plano de esta "actualidad" desligada de lo real nos ha devuelto una imagen del movimiento republicano, que al menos, nos tendría que hacer reflexionar. Tarea por hacer de las diferentes organizaciones del estado de todo pelaje y tradición. Pensar la República en clave de futuro nos impulsa a interrogarnos sobre los cimientos que la sostendrán.

Primer esbozo, huir del folclore. La caída, huida o abdicación de los borbones tendría que ser una consecuencia más. Son un símbolo, si, grotesco, insoportable, pero un símbolo. A la altura de la desmemoria institucionalizada. Pensamos que erraríamos si lo eleváramos al rango de línea estratégica.

Segundo esbozo, el reflejo de las llamas ilumina parte del camino a recorrer. Republicanismo como posible espacio de unión de la izquierda no parlamentaria del estado. Un movimiento que recoja memoria y horizonte. Una acción radicalmente democrática de diferentes proyectos políticos.

Tercer esbozo, se precisa construcción de un programa anticapitalista, consecuente y directo. Crítica sin concesiones de la corrupción y la explotación laboral.

Pegada a la calle, con nombres y apellidos.

Huir del folclore, perseguir el futuro.

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