Huelgas en Reino Unido: “Esto sólo ha sido el principio”

“Demasiado drásticos para ser aceptables”. Así califican los sindicatos británicos los ajustes propuestos por el Gobierno conservador de David Cameron. Unas medidas que contemplan limitar al 1% futuras subidas de sueldo de los funcionarios, aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años, eliminar ayudas sociales varias y subir las tasas universitarias.

En teoría estas nuevas reformas para salir de la crisis tienen como objetivo mejorar la eficiencia del sector público y van en la línea de lo sugerido por la OCDE, pero los funcionarios las sienten sumamente injustas y, en consecuencia, decidieron salir a la calle para mostrar su oposición.

Según datos del Gobierno, durante la huelga el 62% de los 21.700 colegios ingleses permanecieron cerrados, 6.000 operaciones quirúrgicas de 30.000 no fueron realizadas, 146.000 funcionarios participaron en alguna marcha y 670.000 trabajadores de ayuntamientos en Inglaterra y Gales (un tercio de su personal) no acudieron a sus puestos de trabajo. Los sindicatos mantienen que el seguimiento fue superior.

Con independencia de la cifra final de huelguistas, la del 30 de noviembre ha sido la mayor huelga que ha vivido Reino Unido en los últimos 30 años. Una jornada a la que el primer ministro David Cameron restó importancia en un principio para luego tener que admitir que “evidentemente, ha sido una gran huelga”. No obstante, el Ejecutivo sigue adelante con sus recortes como se presentía tras las declaraciones del ministro de Hacienda, George Osborne: “La huelga no va conseguir nada. Va a debilitar nuestra economía y potencialmente a causar despidos”.

Según recoge&nbsp The Guardian, el líder del sindicato Public and Commercial Services, Mark Serwokta, ha anunciado que los huelguistas han marcado como fecha límite el 15 de diciembre. Si para entonces el Gobierno no rectifica convocarán nuevas acciones: “Si no conseguimos nada las cosas irán a peor. Esto ha sido el principio, no el final”. La jornada de protesta ha movilizado a cientos de miles de personas en todo Reino Unido. A pesar de que no se consiguió sacar a la calle a los más de dos millones de personas convocadas al paro, la primera gran huelga de la era Cameron ha conseguido superar el seguimiento a las movilizaciones del conocido como ‘winter of discontent’ que transcurrió entre 1978 y 1979.

También entonces, las calles se abarrotaron para protestar contra los recortes en materia de pensiones propuestos por el laborista James Callaghan en un intento de controlar la inflación. Sin restar importancia a lo acontecido, el seguimiento de esta huelga ha sido menor al esperado por los sindicatos, quienes esperaban superar las cifras de las movilizaciones de 1926, un año en el que los mineros tuvieron en jaque durante nueve días a un Gobierno del que Winston Churchill era ministro de Hacienda, esta vez ante la negativa de aceptar un brutal recorte de salarios.


LAS MEDIDAS DE LA DISCORDIA

&nbsp LÍMITE DE SALARIOS

Después de dos años de congelación de salarios públicos, el ministro de Hacien- da británico, George Osborne, anunció la imposición del límite del 1% a las subi- das en los presupuestos para 2012.

&nbsp POBREZA PROGRAMADA

El Departamento del Tesoro reconoce que la paralización de ayudas públicas conducirán a 100.000 niños más a la pobreza. Más de un 14% de británicos vive por debajo el umbral de la pobreza.

&nbsp DESTRUCCIÓN DE EMPLEO

El Gobierno calcula que hasta 2017 se destruirán 700.000 empleos en el sector público. La tasa de paro de Reino Unido actualmente está en su nivel más alto de los últimos 15 años.

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