Huelga de frugalidad

Por Carlo Frabetti

No es tan difícil: basta con pensar en los presos políticos brutalmente privados de sus derechos y abocados al hambre para que se nos encoja

Quienes el 1 de octubre de 2017 hicimos frente a la brutalidad policial para defender el derecho de autodeterminación del pueblo catalán, no podemos atiborrarnos de turrón y champán, como todas las navidades, mientras nuestros presos políticos dan al mundo una lección de dignidad y valentía con su huelga de hambre indefinida. Es de esperar que los millones de personas que se identifican con su lucha los acompañen en esta nueva y difícil batalla, y si bien no sería realista llamar a una huelga de hambre general, si lo es un llamamiento a la frugalidad solidaria.

Si en las próximas semanas, dentro y fuera de Catalunya, ponemos freno a la tradicional orgía consumista navideña, los resultados serán visibles y tendrán un fuerte impacto internacional. Evitemos el despilfarro, sobre todo el alimentario; extrememos el boicot a empresas como Nestlé, Coca Cola o McDonald’s; planifiquemos una jornada de ayuno solidario en la familia o en el trabajo… No es tan difícil: basta con pensar en los presos políticos brutalmente privados de sus derechos y abocados al hambre para que se nos encoja el estómago.

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