Hoy toca sanidad

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La población no puede permanecer impasible esperando a que estas corrientes apestadas pasen, esperando a que otras lleguen, sin reflexionar detenidamente sobre la situación de nuestro sistema social.

Lo primero que observo es la gran diferencia de inversión por habitante en sanidad según la comunidad autónoma. Dicho que otra manera, la descentralización de determinadas competencias ha supuesto una desigualdad en cuanto a la asistencia sanitaria. La diferencia entre la inversión privada y pública por habitante se sitúa en un promedio de un tercio de la inversión total, la comunidad de Madrid dobla esta diferencia (1278€ pública, 750€ privada y habitante). La diferencia entre el País Vasco y Catalunya, la que más invierte , País Vasco, nº 1 en el ranquin y la 11ª es de 400€ por habitante.

Puede que se achacarse al envejecimiento de la población, pero no es así. En Catalunya los mayores de 65 años representamos el 19’17% de la población total, mientras que el País Vasco es un 22’72%. Sólo Andalucía tiene un porcentaje ligeramente inferior al catalán (17’29%). La deducción es obvia: no es por el envejecimiento de la población lo que hace incrementar el gasto sanitario.

A lo largo de la crisis del 2011 la sanidad privada incrementó su número de afiliados en unos 400.000 (año 2017) representando un paulatino incremento hasta llegar al 28’8% . Si conceptuamos solamente el gasto representa el 33’% debido a las trasferencias y conciertos entre sanidad pública y privada.

El gasto medio respecto del PIB en la UE se sitúa en un 9’8%, mientras que España en su conjunto invierte 8’9% (recordad que 1 punto de PIB equivale a 12.000m€). Hasta aquí parece no muy desequilibrado, pero el gasto público medio se sitúa en un 79%, mientras que en España es de un 69%. Hay más “espacio” para lo privado en España que en la media europea. La cuarta economía de la UE se sitúa decimocuarta en el ranquin de gasto sanitario.

A veces se tiende a exagerar y a camuflar medidas estrictamente políticas con datos camuflados. Uno de ellos es el gasto farmacéutico. Si acudimos a las estadísticas en la época Zapatero se produjo el mayor gasto por habitante situándolo en 276€ por persona. El decreto del “medicamentazo” del PP de Rajoy descendió hasta 194 en 2013 (la entrada en vigor del Real Decreto 16/2012, la gratuidad total de los medicamentos para pensionistas era otro factor que incidía en el aumento de la cantidad demandada de fármacos en esta región. Una tendencia que se redujo por la introducción de determinados copagos farmacéuticos y la “desfinanciación” de 417 medicamentos para síndromes menores. a día de hoy se sitúa en 218€). Otra vez más España se sitúa en octavo lugar en consumo y gasto farmacéutico dentro de la UE.

No nos ha de extrañar que recientemente se publicara, a causa de la pandemia del Covid19, la relación de camas disponibles en la sanidad pública y la privada. Esta estadística muestra la distribución de camas en los hospitales públicos y privados en España en el año 2017. Por primera vez Catalunya dispone de más camas en hospitales privados que en los públicos, aunque el número de ambos está a la cabeza del ranquin por comunidades.

Referente al personal sanitario hubo una reducción en el sistema debido a los recortes. Si en julio de 2012 había 501.303 contratados, en 2014 había descendido a  387.639 (2013) personas trabajando en la sanidad pública española. A día de hoy y con la pandemia en curso sólo se ha alcanzado la cifra de 513.777. Y a la espera de finalización de contrato y de incertidumbre vital para muchos de estos profesionales que han desarrollado una labor ingente, que no se paga con aplausos, sino con estabilidad laboral y sueldos dignos. Formamos a jóvenes con grandes especialidades y talento para que países de nuestro entorno gocen de ellos sin haber invertido un euro en su formación. La sanidad española está considerablemente desproporcionada en relación a los sanitarios que forma y su capacidad de asimilación en su sistema. Y ante esta penuria, médicos de países de habla hispana se incorporan a la medicina pública y privada  españolas con salarios impropios y, una vez más, sometidos a la explotación para lograr reducciones presupuestarias en la pública y beneficios económicos en la privada.

Ahora los movimientos sociales, que desde hace ya muchos años advertían de la depauperación de “todo lo público” en favor de lo privado, vuelven a acentuar sus demandas y denuncian que esta comunión público-privada no ha seguido un desarrollo armónico, si no todo lo contrario. Nos han disfrazo al lobo con piel de cordero y la sociedad en general tragó las ostias de ruedas de molino que han atragantado, hasta casi ahogarlo, al sistema político-social,  permitiendo el surgimiento de una extrema derecha que ofrece soluciones inmediatas a problemas difíciles de resolver. Destruir la catedral de Burgos con herramientas apropiadas lo puede hacer un inútil, construirla solo se hizo a base de talento, solidaridad y colaboración. Los milagros no existen; la política social debe enderezar el rumbo que las políticas neoliberales europeas y de la derecha española, muy de derechas y mucho de derechas, estropeó con gran esmero, eficacia y rapidez.

A ello debemos esforzarnos en la comunicación, en el análisis y en el compromiso de exigencia. Las libertades y la creación de un sistema social son la prioridad de todos los movimientos sociales. Cuando se pueda, debemos llenar las calles para dar los toques de campana adecuados para que el Gobierno no se duerma en los laureles y azuce el fuego de la igualdad y de la justicia social: derogación de la ley mordaza y de las reformas laborales. Esta sociedad enferma necesita el oxígeno necesario que estos dos “virus” sociales que infectaron  a nuestra sociedad queden extinguidos para siempre.

¡¡SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES DE NISSAN!!

 

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