Publicado en: 1 diciembre, 2018

Hoy, en Chile, vestir uniforme es pertenecer a la realeza del totalitarismo

Por Arturo Alejandro Muñoz

El gobierno informa que hará una “profunda, decidida y moderna” reforma en las fuerzas armadas. ¿Lo hará? Veremos… el tiempo es el mejor juez.

<<Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón (…)  no pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao… es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley>>

Así definió el insigne compositor de tangos, Enrique Santos Discépolo, al siglo veinte. Por cierto, nuestro siglo veintiuno exacerba lo anterior, pues a los “chorros, maquiavelos, caraduras y polizones”, se agrega ahora el amplio lote de los “uniformados”.

Marinos, aviadores, militares, policías e incluso guardias de seguridad, creen estar por sobre la ley que se aplica al ’perraje paisa’.  Pareciera que utilizan una Constitución Política diferente a la que sus propias bayonetas impusieron a la civilidad el año 1980. Desde hace un par de años las noticias traen diariamente informaciones respecto de robos, apropiaciones indebidas, abusos de autoridad, corrupción desatada, y otros delitos, cometidos por uniformados variopintos, en los cuales están involucrados oficiales y suboficiales.

Si lee nuevamente el párrafo anterior, deténgase en “otros delitos”, ya que no sólo en cuestiones de dinero existe dolo por parte de las fuerzas armadas y de orden… también hay asesinatos, como los cometidos bestialmente por Carabineros en la región de la Araucanía contra lonkos y weichafes mapuches, como bien consigna el medio electrónico  “La Izquierda Diario”, que entrega el siguiente listado de mapuches asesinados durante algunos de los gobiernos del duopolio.

Bajo la presidencia de Ricardo Lagos

  1. Agustina Huenupe Pavian (2001)
    2. Mauricio Huenupe Pavian (2001)
    3. Jorge Antonio Suarez Marihuan (2001)
    4. Edmundo Alex Lemunao Saavedra (2002)
    5. Julio Alberto Huentecura Llancaleo (2004)
    6. Zenén Alfonso Diaz Nécul (2005)
    7. Jose Gerardo Huenante Huenante (2005)
    8. Lonko Juan Lorenzo Collihuin Catril (2006)
    9. Matias Valentin Catrileo Quezada (2008)

Durante el primer gobierno de Michelle Bachelet

  1. Johnny Cariqueo Yañez (2008)
    11. Jaime Facundo Mendoza Collío (2009)

Durante el primer gobierno de Sebastián Piñera

  1. Rodrigo Melinao Lican (2013)

Segundo gobierno de Michelle Bachelet

  1. José Mauricio Quintriqueo Huaiquimil (2014)
    14. Victor Manuel Mendoza Collío (2014)

Segundo gobierno de Sebastian Piñera

  1. Camilo Catrillanca (2018)

Quince mapuches asesinados por las fuerzas de orden que, supuestamente, dependen del Ministerio del Interior. De ellos, trece fallecieron a manos de Carabineros durante los gobiernos concertacionistas de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, y dos fueron asesinados en los gobiernos de  Sebastián Piñera, también a manos de la policía uniformada… o militarizada, como apuntaría más de alguien.

Lo que resulta peligroso para el sistema democrático es que Carabineros  actúa impunemente, cobijado por la flaqueza pusilánime de los gobiernos del duopolio. O quizás lo haga impulsado por ellos. Realiza montajes para disfrazar sus delitos; se le descubre, la justicia lo desnuda…pero nada ocurre; muchos policías involucrados en asesinatos y abuso de poder siguen en sus cargos,  y continúan lacerando a la gente y al país para beneficio propio y en defensa a ultranza de los dueños del capital. Ello es ya indesmentible.

En cuanto al ejército, la dosis de corruptelas existente al interior de sus filas resulta similar a la de la policía uniformada. Hace escasos días, un medio de prensa (“The Clinic”) se enteró que en Santiago, la Fiscalía Oriente, se encontraba investigando un cargamento de cocaína escondido al interior de los sistemas de armas que el Ejército envió a Suiza. Según ese mismo medio de prensa la droga fue hallada en la ciudad de Basilea, al interior de un contenedor que transportaba “cajas de transmisión de vehículos acorazados”, los que habían sido enviados por (FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército) a la empresa “Ruag”.

Lo anterior no constituye sorpresa ni nada nuevo, pues ya en el año 2006 el  ex jefe de la DINA, Manuel ‘Mamo’ Contreras, había declarado ante la justicia que el hijo menor de Pinochet, Marco Antonio, junto al empresario sirio Edgardo Batich y a quien fuese químico de la misma DINA, Eugenio Berríos (asesinado en Montevideo, Uruguay), ocupaban las dependencias y laboratorios del Complejo Químico del Ejército (CQE) para la fabricación de cocaína, la cual era enviada a Estados Unidos y Europa.

La venta de armas a elementos del lumpen delictual y del narcotráfico, cuestión recientemente descubierta gracias a la grabación de lo expuesto en una reunión -supuestamente confidencial- por el comandante en jefe del ejército, vino a incrementar el volumen de delitos cometidos por esa rama de las fuerzas armadas durante años, desde la dictadura hasta hoy.

¿Y los miles de millones de pesos (del dinero fiscal) derrochados, dilapidados, por oficiales del ejército en viajes al exterior, adquisición de automóviles de lujo y otras ‘bagatelas’ como esas? La defensa corporativa del comandante en jefe, general Martínez, bordeó la insurrección cuando amenazó al país con “·defender con dientes y muelas” el sistema previsional de los uniformados, tan lejanamente distante de la aberración de las AFP’s  que constituyen para los imponentes una verdadera expoliación ’legal’. Ya, insurrección, ¿y qué? Ahí sigue el señor general, en su cargo, disfrutando de sus prebendas, orondo y campante.

Esto de los “uniformes” ya pasó de castaño a oscuro. El poder civil ha sido absolutamente incapaz de manejarlos. No se sometieron a él. Se mandan solos, por su propia cuenta e iniciativa. Incluso guardias de seguridad contratados por tiendas del retail hacen las de quico y caco, como por ejemplo, reventarle los dientes a una clienta a la que confundieron con una ‘mechera’ (y si ella lo hubiese sido, ¿los tales guardias tienen atribuciones para apalear a quien se les cruce enfrente?). Sus colegas del Metro de Santiago no les van en zaga. ¿Y los nuevos ‘agentes’, con y sin uniformes, contratados por la alcaldesa de la municipalidad de Providencia, dedicados a golpear y detener arbitrariamente a comerciantes ambulantes?

Chile no es un simple “estado policial”…la dictadura y los posteriores gobiernos ‘democráticos’  transformaron nuestro país en una especie de reino de los uniformados, imperio de la brutalidad y de la ignorancia- A tal grado ha llegado ello que incluso para muchos personeros de la alta oficialidad castrense (y para varios políticos y dirigentes de la derecha), la cultura no es sino una forma de “adoctrinamiento” que utiliza la izquierda y el progresismo con el único propósito de ponerle trabas al ‘desarrollo’. A ese nivel de estulticia y totalitarismo ha descendido un sector de nuestra sociedad.

¿Cuál será el nombre que la Historia usará para bautizar la época actual, y cuáles los  criterios a que echarán mano los historiadores para definirla a partir  de los acontecimientos que en este presente incierto experimentamos y sufrimos?

¿Entonces, se está todavía a tiempo para que alguien trate de ponerle el cascabel al gato? ¿Seguirá el gato siendo gato, o ya es una hiena?

 

 

 

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