Hospitales, residencias, educación… La sociedad enferma del capitalismo

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Por Lutte ouvrière

Semejante bajada tendrá consecuencias: 1.600 puestos de trabajo, es decir la mitad de los efectivos del ministerio, están amenazados;  equipamientos que no serán renovados, bastantes  instalaciones deportivas se abrirán menos tiempos faltos de personal; el funcionamiento de muchos clubs de aficionados se volverá más difícil. “Se pone dinero únicamente allí donde se pueden obtener medallas. Se acaba la financiación del deporte para todos”, han denunciado con razón numerosos deportistas.

La política del gobierno es brutal y nefasta en los sectores más esenciales de la vida social. En la educación, el gobierno se prepara a reducir los efectivos. Finalmente son 3.600 puestos los que deben ser suprimidos en todas las categorías.

Estas supresiones afectarán a colegios e institutos, cuando son esperados 40.000 alumnos más cada año hasta 2021, según las cifras oficiales del ministerio. El gobierno sacrifica conscientemente la educación de generaciones futuras y eso  afectará primero a los hijos de las clases populares.

Al presentar el plan sanitario, hace días, Macron se atrevió a declarar: “Nuestro sistema no sufre carencia de medios”. En las residencias de mayores, los hospitales públicos  y en el sector de la psiquiatría, la situación es dramática, denunciada estos últimos meses por muchas movilizaciones  del personal.  En los hospitales, los pacientes deben esperar en las camillas en los pasillos, debido a la falta de camas disponibles. Por todas partes, los efectivos y los medios materiales son insuficientes. En las residencias de mayores, el personal no tiene el tiempo que necesitan los ancianos, mientras en las residencias privadas acumulan beneficios por millones.

Desde hace años, los gobiernos sucesivos no han cesado de someter a los establecimientos de sanidad a los recortes presupuestarios. Al obligar a los hospitales a endeudarse, les han entregado a los banqueros que pueden así desviar  en su beneficio sumas que deberían ser dedicadas  a cuidar a los pacientes.

Con el plan sanitario que prevé la reorganización sin aumentar los medios financieros, el gobierno actual prosigue la misma política que sus predecesores, con las mismas consecuencias desastrosas.

El acceso a los cuidados y a la educación debería constituir una prioridad porque se  trata de las necesidades más elementales. Es no solo esencial sino que el futuro de la sociedad depende  de ello. El hecho de que estas necesidades sean cada vez más desatendidas muestra hasta qué punto el sistema capitalista se ha vuelto parasitario y destructivo.

En este periodo de crisis donde los mercados se estancan debido al paro masivo y la subida de la pobreza, los capitalistas se vuelcan  cada vez más en las finanzas para continuar obteniendo grandiosas ganancias. Este parasitismo de las finanzas se ejerce sobre toda la economía, y por ello mismo, sobre toda la sociedad, imponiendo su lógica del beneficio más rápido posible. Esta lógica influye también sobre los Estados que dedican una parte mayor del presupuesto al pago de la deuda, en detrimento de los servicios públicos más útiles para la población.

En Francia, después de Sarkozy y Hollande, es el turno de Macron de servir los intereses  de los magnates de la industria y de las finanzas, de los Arnault, Bouygues, Dassault, Peugeot, etc. Para satisfacer sus apetitos, Macron no es cicatero y les entrega miles de millones en regalos fiscales y subvenciones de toda clase. Como sus predecesores, Macron aplica la política antiobrera que el gran capital exige a los gobiernos de todos los países.

Para que la burguesía pueda hacer alarde de una prosperidad insolente, millones de trabajadores sufren el deterioro de la explotación, el desempleo y condiciones de vida cada vez más precarias. Pero es toda la sociedad la que paga el precio de una degradación general de la vida social…  esperando la próxima catástrofe financiera que amenaza con una crisis peor que la de 2008…

Impedir a este sistema irracional e incontrolable arrastrar a toda la sociedad en su hundimiento es una necesidad. La única clase social que tiene la fuerza de derribar el poder de la burguesía y de expropiar al gran capital es la clase de los explotados. No hay otro remedio para salvar la sociedad de la enfermedad del capitalismo.

Editorial LO- Boletines de empresa 24-09-2019

Lutte ouvrière 

Traducción de Francisco Ponzán

 

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