Honduras. Rostros y vidas irreparables de la represión

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Hacer un balance de los daños que provocó la crisis luego de las elecciones generales de 2017, es no olvidar a las más de 20 personas criminalizadas, 200 lesionadas por la represión policial y militar, y más de 30 crímenes registrados por las organizaciones de derechos humanos. Casos documentados, de conocimiento del Ministerio Público que continúan en la impunidad.

La mañana del 1 de diciembre de 2017 Honduras seguía inmersa en la crisis política generada por las irregularidades electorales del proceso general del 26 de noviembre, había protestas en todo el país, en una de esas protestas Elvin fue herido de bala en el pecho.

Cuatro días habían pasado desde los comicios, la gente estaba en las calles exigiendo que se respetara el primer resultado del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que daba como ganador a Salvador Nasralla en la presidencia. Esa mañana hubo tomas de carretera, en la zona centro, sur, oriente y norte del país. En la Colonia López Arellano en Choloma, Cortés al norte de Honduras, la población cerró la principal vía carretera en señal de protesta y la represión no se hizo esperar.

Esa mañana el ambiente era tenso, llantas en llamas, presencia militar, tanquetas, bombas lacrimógenas y manifestantes. El ambiente era una bomba de tiempo a punto de estallar por ambas partes. El estallido se dio, los militares empezaron a reprimir con bombas lacrimógenas, gas pimienta y disparos, los manifestantes corrían por sus vidas y otros respondían con piedras. El enfrentamiento había comenzado.

Una hora antes en un barrio llamado Santa Fe 2 del sector López Arellano, una familia humilde y trabajadora se preparaba para su jornada laboral. Elvin y su esposa Maribel desayunaban y luego con un beso en la boca se despedían. Cada quien se dirigía a su trabajo.

Elvin era un obrero de maquila, trabajaba en la fábrica Bay Island Sportwear, ubicada en Zip San José, cerca del Estadio Olímpico de San Pedro Sula.  Elvin era instructor técnico en montaje. Él salió en su motocicleta con destino a su trabajo, llegó al punto de protesta, se detuvo y se quitó el caso. Elvin sacó su teléfono y llamó a su jefe, en el primer intento no contestó y tuvo que tomar una decisión.

Elvin se puso el casco, encendió su moto y a pesar de la toma de carretera pudo ver un espacio en el que él y su moto podrían pasar para continuar camino a su trabajo. Elvin arrancó y logró pasar, avanzó un par de kilómetros cuando recibió una llamada de su jefe. Se detuvo y habló con él. Las labores se habían suspendido por las protestas, Elvin al conocer la determinación de su patrono decidió regresar a casa. Tenía que volver a pasar la manifestación, solo que en esta ocasión el escenario era peor.

Llegó de nuevo a la toma, llegó justo al momento en que la represión arrancó, en pleno enfrentamiento militares disparaban balas, los policías bombas lacrimógenas, y algunos manifestantes respondían con piedras. Elvin se quitó el casco, sacó nuevamente su teléfono y le llamó a Maribel. – Maribel, fijate que no trabajaremos hoy, pero la situación en la toma está complicada, intentaré pasar para regresar a casa- dijo a su esposa, esa pudo ser la última comunicación entre ambos.

Elvin guardó su teléfono, puso de nuevo su casco y emprendió camino, avanzó un par de metros cuando de repente sintió algo caliente en el pecho, su cuerpo se aflojo, sus manos lentamente soltaron los manubrios de la moto, sus ojos borrosos vieron como la moto se iba de lado, y su cabeza se dirigía directamente a un árbol.

Elvin al recibir un disparo en el pecho, perdió el control de la moto e impactó en un árbol, quedó inconsciente por un par de horas.

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El teléfono de Ivis Josué suena, era una llamada de un número desconocido. Ivis contesta, era una amiga que vive en la López, cerca del punto donde ese día había protesta. “Ivis acaban de herir a tu hermano acá en la protesta”, dijo su amiga con exaltación.

¿Estás segura? mi hermano no anda en esa protesta, él fue a trabajar-

Estoy segura, fue una bala de un militar, él está tirado en el suelo, tratá de venir rápido-

Ivis salió corriendo a su motocicleta, la encendió y salió a toda velocidad hacia la López. Preocupado por la situación, irrespetó cada señal de tránsito que se interpusiera en su camino, llegó al lugar y el enfrentamiento continuaba, Ivis pasó cuanto tranque se le pusiera enfrente, y logró llegar al lugar. Miró a todos lados, no ve a nadie en el suelo, pero sí a su amiga y le dice: – se llevaron a tu hermano a la periférica-

Desesperado tomó rumbo hacia el centro asistencial. Llegó y vio a su hermano tirado en una acera de cemento, los enfermeros que lo atendieron le dijeron que su hermano estaba muerto. Ivis no aceptó y como todo familiar desesperado por la noticia se tiró al cuerpo de su hermano, tomó su boca, le dio respiración y primeros auxilios, de pronto la suerte y la gracia divina le dieron un suspiro más a Elvin.

Elvin empezó a toser, a ahogarse con su sangre, las enfermeras no hicieron lo que Ivis sí, pero al ver el resultado del procedimiento de inmediato llamaron a una ambulancia que lo trasladó al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en San Pedro Sula. Ivis se subió junto a su hermano a la ambulancia, iba rezándole a dios por la vida de su hermano, puso un lápiz en su boca para que no se ahogara con su sangre. De la periférica al IHSS hay unos 15 minutos, Ivis dice que ese tiempo fue eterno, la vida de su hermano estaba a punto de esfumarse.

El trayecto fue largo, Ivis y los paramédicos daban aliento y atención primaria a Elvin. Por fin llegaron al IHSS, la emergencia lo estaba esperando, y fue introducido rápidamente a cirugía, Elvin estuvo en operación más de tres horas. Al final Elvin sobrevivió, sobrevivió para contar, para intentar recordar y para vivir una nueva vida, vida llena de obstáculos e impedimentos.

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Sentado en una silla Elvin intenta recordar todo lo que pasó, recordar más allá del disparo, más allá del golpe en el árbol, más allá de las elecciones de noviembre de 2017. –Yo recuerdo hasta el momento en que sentí algo caliente en el pecho, de allí solo recuerdo cuando desperté en una camilla en el IHSS-

Elvin no fue consciente de lo que pasó durante su traslado al hospital, tampoco recuerda la cirugía. Maribel, su esposa, dice que el médico que lo atendió le dijo después de quince días de tener interno a Elvin que las cosas iban a cambiar.

“Me preguntó si estaba dispuesta a enfrentar esta nueva etapa, que si tenía la disposición de ayudarlo en su rehabilitación, rehabilitación que iba a ser lenta, y muy difícil de superar, tan difícil que el milagro divino tenía que ser su fiel colaborador”.

La herida fue en el pecho, el impacto de Elvin en el árbol causó daños mentales y físicos. Después de la cirugía y la recuperación Elvin y su familia se dieron cuenta que él ya no podría caminar, incluso los primeros días después de la operación no podía mover sus brazos, ni su cabeza, estaba casi inmóvil.

Cuatro meses después Elvin en esa silla continuaba con limitaciones, menos limitaciones que al principio. Elvin ya podía mover sus manos, su rostro y hablar, pero no podía caminar ni hacer esfuerzo físico. Su hermano y esposa dicen que siempre fue un hombre trabajador e inquieto, un hombre que no podía estar sentado sin hacer nada. Él trabajaba de lunes a sábado, los fines de semana por la tarde se ponía a hacer cosas en la casa, una casa que habían terminado de pagar a inicios de 2017.

“Esto a mí me vino a deprimir bastante, me robó la alegría, desde que me pasó eso nada es un placer para mí, todo se me dio vuelta, y no entiendo por qué. A veces digo, si yo no he sido malo, mi prioridad ha sido mi familia, hemos tenido problemas, pero ellos han sido mi prioridad”, relataba desde esa silla Elvin.

Elvin se refiere a su esposa Maribel como una persona muy especial. – No sé qué haría sin ella, ella es mi esposa y no se ha separado de mí, ha tenido que dar vueltas y varias cosas, ahora es la cabeza de este hogar-

La vida para ellos ha cambiado por completo, Elvin tiene que ser cuidado por su madre y hermano. Elvin y Maribel tienen tres hijos, dos pequeños y un adolescente, aun van a la escuela y colegio. Para ellos ver a su padre así es difícil, Maribel dice que les llena de tristeza pero que ahora deben aprender a enfrentar esta nueva etapa.

Maribel trabaja todos los días, tal y como lo dice Elvin, ella es la nueva cabeza del hogar, tiene que generar ingresos, porque la pensión que recibe Elvin del IHSS no ajusta ni para los medicamentos. Maribel al llegar del trabajo debe ir a cuidar a su esposo, también debe llevarlo a las terapias de rehabilitación que realiza en la Teletón cada semana.

“Por ejemplo cuando voy para la terapia me toca preguntarle a mi hijo que día es hoy, qué fecha es, le pido que me de la fecha porque en la terapia hay una jornada de lenguaje y lo primero que hacen es preguntarme: “ajá don Elvin ¿qué fecha es hoy? y yo respondo. A veces cuando platico hay cosas que se me olvidan, parece que tengo una memoria a corto plazo”.

¿Cree que algún día pueda ser la persona de antes? – No creo, aunque mi cuerpo se recupere de esto, yo ya no seré la misma persona, mi mente es otra, siento que todo ha cambiado, siento indignación bien fea, antes quería que en Honduras se diera mi vida, siempre dije que mi vida debía estar acá.

(Elvin tiene una laguna mental)-.-………….. No soy la misma persona, ha creado un daño bien feo, trato de no mantener el alma envenenada., mi odio hacia Juan Orlando es grande, me da rabia, porque si no se hubiese impuesto en esa silla nada de esto me hubiera pasado.

Una de las razones por las que me mantengo en vida son mis hijos, yo lo único que pensaba en tener un arma y volarme la cabeza, pero me ponía a ver a los niños y dije no me imaginaba un futuro en el que la niña preguntara por el papá y no lo tuviera.

(Roxana de cinco años) La niña, hija de él se hincaba a orar por la salud de su papá, siempre en horas de la noche. Roxana dice que se parece a su padre porque es cariñosa, asegura que cuando oraba le pedía a dios que curara a su papá para que le permitiera caminar.

Para mí es una horrible tortura estar en esta silla, a mí no me gusta estar sin hacer nada, yo cada fin de semana hacía algo en la casa, para arreglarla y ahora lo que siento es impotencia-

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Maribel se atrapa con el dedo una lágrima, la mira como si fuese un enemigo: Es difícil, él siempre fue un hombre sano y nunca padeció de algo, se dedicó a su familia siempre, ha estado pendiente de la casa, ya no es el Elvin que nosotros teníamos, perdió su alegría, ha sido un cambio bien difícil, (rompe en llanto).

Maribel habla con ojos bajos, la voz baja, monocorde, en pleno llanto. Habla, y todo se llena de dolor: cada palabra es una búsqueda, un titubeo, una zozobra.

“Cuando vengo de trabajar lo veo deprimido y me siento mal, (sigue llorando), él siempre estuvo pendiente de nosotros, me duele ver que no puede pararse de esa silla, es doloroso para él y no digamos para nosotros”.

Maribel, Elvin e Ivis piden que este hecho no quede impune como los demás. Todos piden que investiguen y castiguen a quien disparó. El expediente de Medicina Forense refleja que la bala que hirió a Elvin era de grueso calibre, de las que usan los militares.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), afirma que ellos levantaron el expediente, se reunieron con la familia y remitieron la denuncia a la Fiscalía de Derechos Humanos.

Elvin y su familia también han sido acompañados por la Coalición contra la Impunidad, estructura que aglutina a varias organizaciones defensoras de derechos humanos. La abogada Brenda Mejía integrante de la Coalición se refiere al caso y asegura que la situación de Elvin es similar a la de otros ciudadanos que recibieron daños irreversibles por las agresiones militares y policiales.

En El Progreso, Yoro al norte de Honduras, por ejemplo, José Luis un joven de unos 25 años, y quien se desempeña como comerciante, salió a protestar en diciembre contra el fraude electoral.  José Luis en una manifestación fue víctima de la represión. Una bomba lacrimógena impactó en su ojo, el daño fue irreparable y a pesar del intento de los médicos perdió su ojo por completo.

La movilización estaba para las cuatro de la tarde, nosotros llegamos a las cuatro con mi esposa,  hermano y hermana, entonces llegamos y había poca gente. Ese día hubo una movilización que pasó por la municipalidad, luego hubo una toma corta del puente La Democracia, eso sucedió cuando llegó más gente- recuerda José.

En ese momento en que yo vengo bajando del puente, al otro lado van unos muchachos que andaban haciendo relajo, vandalismo, y generaban destrozos en lo que encontraran. Los muchachos esos se fueron al otro lado del carril y empezaron a tirarle piedras a la policía y ellos respondieron, era evidente.

Cuando miro eso yo salgo corriendo hacia la mediana cruzándome la calle y en ese instante que veo eso, pensé en no confiarme y trato de ver hacia atrás, miré la bomba que venía directamente a mi cara. Lo último que vi fue esa bomba a mi cara, me tocó un ojo, me quebró la nariz, en ese momento me golpean y yo me agarro y siento un fuerte dolor, sigo caminando, la verdad no miraba nada, la misma sangre me impedía ver-

A José Luis lo trasladaron a un hospital, un ciudadano que también se manifestaba contra el fraude. En el centro público de El Progreso no pudieron atenderlo en su totalidad por falta de especialista, su familia lo llevó a una clínica en San Pedro Sula, lugar en el que tampoco pudieron hacer nada por su ojo.

Como Elvin y José Luis también hay otros casos: También hay otros casos, por ejemplo, el de José Adonay, él necesitó una prótesis. Él es de Santa Cruz de Yojoa, él junto con el otro muchacho Salvador fueron heridos de bala en Santa Cruz de Yojoa por la Policía Nacional- comenzó relatando Brenda Mejía.

“Ellos llegan creo que el 19 de diciembre al Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, nosotros llegamos y pensamos qué se iba a recuperar pronto y resulta que la bala que hiere a don José le dañó todo su fémur, entonces necesitó una prótesis de cadera”. Brenda asegura que estos casos fueron registrados por la Coalición y también presentados ante la Fiscalía, todos estos casos continúan en impunidad.

El abogado Wilfredo Castellanos, titular del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Conadeh, en la zona norte asegura que ellos cumplieron con el procedimiento del caso, ahora todo está en manos de los investigadores del Ministerio Público.

El Conadeh le está dando seguimiento a todas las investigaciones que se les tomaron como queja desde el inicio de la crisis, también se le dio traslado a las autoridades del Ministerio Público para que ellos sean los que imputen a los responsables y lleven a los estados judiciales y se aplique la ley- manifestó Castellanos.

Tenemos muchos casos documentados, en la mayoría necesitamos aún más testimonios, porque cuando los presentamos al Ministerio Público lo toman como una simple lesión y nosotros les hemos dicho que eso hay que verlo desde el marco de la tortura y violaciones a derechos humanos-

Castellanos dice que la posición del Conadeh es que la Fiscalía debe tener una visión más amplia, de no ver una simple lesión cuando un funcionario público está ejerciendo una acción de ese tipo al momento en que un ciudadano se manifiesta.

Se presentó un folder con todos los casos, y quiero resaltar que el Ministerio Público tuvo la preocupación de ir a los departamentos de visitar nuestras oficinas para ver si hay más casos, son más de 200 expedientes documentados y trasladados al Ministerio y ahora está en sus manos la investigación e imputar.

Una fiscal de derechos humanos nos dijo no podemos imputar por lesiones porque ocupamos la autorización de la víctima, pero nuestra posición es que si un Policía Militar o Preventivo ve que porta un arma y dispare a un manifestante y lo hiere es una violación a sus derechos humanos y es una clara tortura- dijo Castellanos.

La Coalición contra la Impunidad se ha pronunciado en varias ocasiones ante tal situación, afirmando que, en materia de derechos humanos, la Fiscalía que dirige Oscar Fernando Chinchilla está reprobada, pues de un aproximado de cien personas con lesiones producto de la crisis política, no hay ninguna autoridad procesada.

Brenda lamenta que no haya ningún requerimiento fiscal, tampoco que se haya pedido a los jefes militares para que comparezcan y se interroguen para de esa forma deducir responsabilidades y aplicar la ley. “Es lamentable que nos enfrentemos a esta realidad llena de impunidad y falta de justicia para las víctimas”.

Desde Radio Progreso buscamos a las autoridades de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina), Fuerzas Armadas, Ministerio Público, y sus voceros aseguraron que, para hablar del tema, los detalles específicos sólo se podrían dar a conocer por las autoridades correspondientes.

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El 2017 Elvin había terminado de pagar su casa, la meta para este 2018 trazada desde meses atrás era comprarse un carro y terminar de remodelar su vivienda. Ambos sueños fueron truncados por las balas de los militares.

¿Qué pensaba de las elecciones y la situación política antes del suceso?

Yo pensé que con las elecciones las cosas cambiarían, porque pensé que el candidato que estaba (Nasralla) era el indicado para gobernar este país. Me da coraje saber que ese ladrón se robó la silla presidencial y sigue sentada en ella, con sus matones (guardaespaldas), con ese grupo que lo rodea todo el día. Yo entendía que en Honduras había un fraude, este año yo fui hasta Santa Bárbara, en el occidente del país a votar, allá anduve con varios de mis amigos y allá voté y voté por Salvador, porque queríamos un cambio.

¿Qué pensaba de las protestas?

Que la gente estaba indignada porque les estaban imponiendo un presidente que no eligieron, y uno comprendía que las protestas eran justas, pero no me sumé a ellas.

¿Qué piensa de los militares?

Antes yo sentía respeto y seguridad, cuando los miraba, ahora cuando veo una patrulla los veo como que son unos matones, como que fueran matones a sueldos, no se puede confiar en ellos, ellos son muy corruptos, actúan por dinero y no siguen las leyes, respondió Elvin.

La vida de Elvin cambió, él ya no quiere seguir en el país, no quiere su futuro acá, Elvin dejó de creer en la justicia y ahora sólo le queda darle gracias a lo divino por permitirle seguir junto a su familia a pesar de las limitaciones físicas y sicológicas.

Por ahora la impunidad reina en estos casos, ocho meses después de los sucesos, el Ministerio Público no ha presentado ningún requerimiento contra los agresores. La impotencia, decepción y tristeza en los rostros de Elvin, Maribel, Ivis, José Luis y José Adonay es contundente e irreparable.

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