Honduras. Régimen abandona a 13 marinos en crucero infectado por COVID-19

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A pesar de su llamado de auxilio al Gobierno, 13 marinos hondureños permanecen abandonados en el crucero Greg Mortimer, infectado por el COVID-19 y varado en aguas uruguayas desde el 7 de abril.

Los marinos catrachos son parte de la tripulación del barco propiedad de la empresa australiana Aurora Expeditions que zarpó de Colombia lleno de turistas de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y algunos países europeos, rumbo a la Antártida y las Islas Georgias del Sur, a mediados de marzo, cuando ya la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado el brote de COVID – 19 como pandemia global.

A menos de una semana de viaje, el médico del crucero de origen colombiano, Mauricio Usme, identificó síntomas del nuevo coronavirus en un pasajero y activó el protocolo de aislamiento en las cabinas, pero días después el número de infectados creció exponencialmente.

Ayuda humanitaria

Tras frustrados intentos de atracar en puertos de Chile y Argentina, el gobierno de Uruguay les permitió anclar en sus aguas frente a la ciudad de Montevideo, proporcionó ayuda médica presencial, hospitalizó a por lo menos 8 pacientes graves y creó un corredor humanitario para que más de cien personas abandonaran el barco y pudieran regresar vía aérea a sus países.

«Para nosotros, los uruguayos, brindar ayuda humanitaria nunca fue una opción, sino un imperativo ético», tuiteó Ernesto Talvi, Secretario de Relaciones Exteriores de la República Oriental del Uruguay.

Marvin Paz, un hondureño miembro de la tripulación del Greg Mortimer, manifestó a Radio Progreso desde Uruguay, que a inicios de abril personal sanitario uruguayo hizo pruebas a todos a bordo para detectar COVID-19 y más de la mitad de los 217 pasajeros y miembros de la tripulación resultaron positivos, entre ellos el mismo doctor que les atendía y 3 de los 13 hondureños que desde entonces permanecen confinados en pequeños camarotes de dos metros cuadrados.

Johan Ortíz, otro de los marinos hondureños que resultó positivo al nuevo coronavirus, nos informó que les han repetido dos veces las pruebas y nuevamente salieron positivos debido a la fuerte carga viral que hay en el barco, que la empresa no ha desinfectado aún.

“Queremos volver a nuestro país y reencontrarnos con nuestras familias, estamos conscientes que tendremos que someternos al protocolo de salud que incluye una cuarentena, pero preferimos aislarnos por el tiempo que sea necesario allá en Honduras, que estar lejos de nuestra patria, dijo.

La opción del gobierno

Tal parece que la opción tomada por las autoridades hondureñas es que la suerte de los marinos catrachos a bordo del crucero sea decidida por la empresa contratante y la agencia de colocación, de acuerdo con declaraciones de Juan Carlos Rivera, director de la Marina Mercante a Radio Progreso.

Consultado sobre las acciones emprendidas para dar protección a los hondureños confinados en el crucero Greg Mortimer, Rivera divagó y redundó en explicaciones teóricas basadas en tratados internacionales sobre la protección que las empresas deben proporcionar a los marinos en circunstancias parecidas.

“Hemos contactado con las agencias de colocación que usted debe tomar en cuenta es muy importante, en primer lugar, el empleador es el primer responsable de la repatriación, es el que tiene esa responsabilidad”, manifestó.

Seguidamente aludió al compromiso subsidiario que supuestamente tienen las agencias de colocación en caso de incumplimiento contractual por parte de los empleadores, pero al consultarle sobre el tipo de contacto que han tenido con la compañía Aurora Expeditions propietaria del crucero, admitió que no lo han tenido.

Dijo que lo importante es asegurar que los marinos se encuentren en buenas condiciones, que tengan hospedaje adecuado, que tengan comida, salud, obviando la situación que sufren los 13 marinos confinados en un barco en el que más del 50 por ciento de las personas a bordo resultaron positivos al COVID-19.

El titular de la Marina Mercante pretendió justificar la notoria inacción del gobierno sobre el caso, al asegurar que son muchas las gestiones realizadas por varias instituciones del Estado a diversos niveles, sin precisar qué es lo que han hecho hasta hoy para apoyarles.

“Se trata de coordinaciones interinstitucionales en tiempos difíciles, con diversos funcionarios, de distintos niveles, como el Secretario y la Sub Secretaria de Relaciones Exteriores”, puntualizó.

Aun así, los marinos pretenden que el gobierno cumpla su responsabilidad, por eso acudieron en demanda de apoyo a la representación del gobierno de Honduras en Argentina e informaron a la cónsul Kenia Ortiz, sobre la situación que enfrentan, quien prometió hacer gestiones para apoyarles pero hasta el momento el resultado es nulo, según Marvin Paz, otro de los compatriotas infectados y confinados.

En lo que si mostró diligencia la cónsul, dijo Paz, fue en advertirles que los positivos al COVID-19 no pueden retornar por ahora al país, afirmación que confronta la decisión del gobierno del pasado 29 de marzo de abrir las fronteras aéreas para que las hondureñas y hondureños que quedaron varados en el exterior, puedan regresar.

Grandes contrastes

La indiferencia del gobierno de Juan Orlando Hernández ante el llamado de auxilio de los marinos hondureños para ser repatriados, contrasta con el trato preferencial concedido a la familia del expresidente Rafael Leonardo Callejas, encontrado culpable por un tribunal de Nueva York de los delitos de crimen organizado y fraude electrónico en el escándalo internacional denominado FIFAGATE.

Constituye una inmensa ironía que mientras el gobierno de Uruguay atendía las necesidades sanitarias de los marinos en el crucero, el gobierno de Honduras, en plena emergencia por el COVID-19, movilizara un avión de la Fuerza Aérea Hondureña en vuelo directo a Estados Unidos, para repatriar los restos mortales del cuestionado expresidente, Rafael Leonardo Callejas, cuyo Gobierno implementó duras medidas de ajuste estructural de la economía que sumieron a centenares de miles de familias hondureñas en la pobreza.

Presiones para mentir

Sobre la confianza del funcionario de la Marina Mercante sobre la responsabilidad de las empresas propietarias y las agencias de colocación de los marinos, es importante mencionar que el periódico The Guardian, informó hace algunos días que, las tensiones a bordo del Greg Mortimer alcanzaron un punto de ruptura debido a que los operadores del barco y el capitán habrían presionado al oficial médico jefe para engañar a las autoridades uruguayas sobre la verdadera situación de salud a bordo.

Correos electrónicos parecen mostrar que dos compañías asociadas con el Greg Mortimer, la compañía de tripulación CMI/Sunstone con sede en Miami y el operador de cruceros australiano Aurora Expeditions, instaron al doctor Usme a minimizar la gravedad del brote. Un médico de una tercera compañía vinculada al barco, la compañía médica de Fort Lauderdale Vikand, también sugirió lo mismo.

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