Publicado en: 8 enero, 2019

Honduras. Reflexión / rápida mirada por microscopio al “fuera JOH” en 2019

Por Jhonny Lagos

La hora de salida de JOH está en el reloj del pueblo hondureño. Hay instantes de abismo en las sociedades, son momentos sombríos que parecen eternos, sin serlo; luego viene la renovación y pujanza social, la historia no se detiene, avanza sin cesar en líneas circulares.

Desde que la maquinaria mortal asaltó el gobierno en 2009, empezó a edificar un sistema obscuro de “guerra fría” donde la fuerza militar nacional e imperial erradicó aquella palabreja “Estado de Derecho”, el fraude y la tiranía capturaron la voluntad popular; quien no lo entiende, sigue como el loco, pidiendo afecto y “buena vecindad” a una junta de defensa montada para forzar el orden.

Cierta historia cuenta que estaba en agonía el rey David, su hijo Salomón que lo sucedió en el trono en el año 970 A.C., corrió al lecho de muerte para que lo aconsejara qué hacer cuando hubiera crisis en su reino; David le dio una caja y le pidió abrirla cuando mayor fuera su angustia; ese día llegó, entonces levantó la pequeña tapadera y leyó un mensaje: “también esto pasará”. Después de unos meses la tranquilidad volvió a Israel. Inevitable, en el tiempo y en la materia nada es eterno, todo se transforma en un ciclo continuo de muerte y vida.

Así que no habrá obsequio por estas predicciones que no lo son, pues en todo hecho existe la verdad que es única e indivisible y también hay varias realidades que cuelgan del cómodo balcón personal desde donde cada quien mira Honduras. En este amanecer de 2019, para cierta gente el país está bien y los hondureños brincan en el sinfín de conciertos de los más cotizados artistas importados y no caben en los negocios de comida rápida; para otros, que son mayoría, aquí es invivible y los que pueden, se van, se suicidan o enloquecen.

Quizá oyó de largo gritar a los desahuciados, eran 5,000 hondureños de octubre, huyendo, con necesidad de construir en tierras lejanas una vida nueva para los hijos que pudieron cargar; no les importó el horror y la muerte en la frontera de Tijuana y EE.UU, no quisieron pasar Navidad con los de aquí y no creían en el próspero “Año Nuevo”.- Tres meses después suena fuerte en el norte que pronto saldrá otro éxodo con 15.000 migrantes, al menos.

En la historia, hay quienes trascienden por construir y quienes lo hacen destruyendo. El régimen de la última década se ha esmerado en someterse al nuevo plan invasor de Washington en América Latina y en destruir todo acercamiento con el pueblo hondureño. Desde que en 2009 asaltó el gobierno, empezó a edificar un sistema obscuro de “guerra fría” donde la fuerza militar nacional e imperial erradicó aquella palabreja “Estado de Derecho”, el fraude y la tiranía capturaron la voluntad popular; quien no lo entiende, sigue como el loco, pidiendo afecto y “buena vecindad” a una junta de defensa montada para forzar el orden.

¿Quieren conocer algunas cifras de esta década perdida? En los últimos diez años los fondos para educación pública del hondureño bajaron de 7% a 4% del total de la producción nacional (PIB), el 85% de edificios escolares y colegios están destruidos, 5.000 escuelas sólo tienen un maestro y más de un millón de niños no estudia; hace 103 años se inauguró el último teatro, Manuel Bonilla, en compensación cada diciembre encienden foquitos en la “Villa Navideña”.

El dinero asignado a salud en caída igual que educación, sin un centavo para inversión en obra hospitalaria, el único hospital nacional, HEU, tiene más de 50 años; la pobreza va en alza, la sufren más de seis millones de hondureños y de éstos unos cuatro millones vagan en indigencia; la población en edad de trabajar suma 4.5 millones, pero sólo dos millones tienen empleo y de éstos apenas un millón gana arriba del salario mínimo ¡Con hambre y consumo bajo, el BCH mantiene inflación baja y crecimiento económico bajo! La educación promedio del trabajador hondureño anda en seis años el hombre y siete la mujer, en efecto, el 72 por ciento de puestos de trabajo está en el sector informal, cada quien inventa su subsistencia.

La economía hondureña está en harapos, tres actividades privadas son las que aportan crecimiento sin bienestar social, todas del sector consumo y con baja oferta de empleo, energía, telecomunicaciones y bancos. Migrantes salvan la estabilidad de Honduras y el gobierno se frota las manos con remesas próximas a 5,000 millones de dólares anuales, que equivalen el 20% del total del la producción nacional. Hipócrita Alden Rivera, menosprecia y califica de fracaso el éxodo migrante en México. Si no sabe comprar frijoles, tampoco razona que la industria nacional registra la quiebra del 35% de empresas de 2009 a hoy.

Sin inventiva monetaria ni fiscal para expandir inversión y consumo, el gobierno no acepta que según el caso los impuestos bajan y suben, se crean o eliminan, el de ventas puede volver a 12% y la población dispondrá para consumo 10.000 millones de lempiras, esa decisión sacaría de la pobreza a unos 15.000 hogares.- La eliminación de la tasa de seguridad que este año captará 3.000 millones de lempiras, daría respiro a empresas agotadas y elevaría la calidad de vida de hondureños que por tanta carga pasaron de un perfil medio a pobre. Una nueva ley que elimine el desinterés, la usura y el robo bancario sería progreso, un ¡bum!

El insólito y creciente presupuesto del gobierno Hernández se come el 50% de todo lo que cada año producen los hondureños, para 2019 pidió más de 261 mil millones de lempiras, que destinará principalmente para Fuerzas Armadas, seguridad, 34 mil millones o más para intereses y capital de la deuda pública que ya es la más alta de toda la historia de Honduras (más de 15 mil millones de dólares, según el Fosdeh) y también se gastará en pago de sueldos y salarios de funcionarios y empleados del aparato estatal que en 2014 lo formaban 108 instituciones y ahora creció a 140 oficinas. ¡Gasto a lo loco!

¿Es legítimo “Fuera JOH ¡Ya!”?, Sí, como acción popular que detesta y personifica un mando perverso, pero esa frase no tiene sentido si se ve con la memoria de lo que fue aun el peor gobierno bipartidista, y menos realismo tiene usted, si cree que daña la democracia que nunca existió. Jamás interesó la silla presidencial para florecer un Estado, no a Juan, a la estructura zombi carroñera que lo sentó y lo mantiene como jefe de gobierno. JOH usa el puesto como barricada, se falló así mismo, no pudo ser líder de masas, no tiene la conciencia intelectual y espiritual que lo lleve a la grandeza humana; morirá con aflicción y sin gracia.

“Fuera JOH” simboliza una población postrada por políticos mercenarios y enemigos del pueblo; es la certeza que junto a EE.UU., Honduras nunca mirará el sol, esa relación tóxica está advertida en los grandes informes de la Comisión de Verdad; El Salvador sufría igual y cambió su amistad a China, también Costa Rica, Nicaragua y Panamá. El México de Obrador acaba de rechazar el plan militar “Mérida” que le ofreció EE.UU., el que si aceptó JOH para militarizar bajo órdenes del Comando Sur y gastar fortunas en ejércitos y generales, en compra de equipo bélico y caras cárceles de seguridad.

“Fuera JOH” muestra el camino inevitable hacia un nuevo orden mundial, donde la hegemonía económica la encabeza China, junto a la pujante India y el renacer del poderío científico militar de Rusia, como ilustra la película “Máquinas Mortales” se les unirá Europa para asegurar su comodidad que tanto humilla y ya no garantiza el endeudado Washington. “EE.UU. no seguirá siendo más el policía del mundo”, dijo hace poco Trump, mientras retiraba las tropas de ocupación de Afganistán y miraba impotente al ejército ruso blindando Siria.

Es iluso no verlo y causa vergüenza que “Fuera JOH” está en manos de Washington, no lo hará esa oposición muda en las caídas del régimen, la que baila en Teletón, ni la tuitera, ni “Dra. Corazón”, no vendrá de la “Montaña Vieja”, ni del comercial dominical de dos doras. No lo hará quien espera la curva de Batson la noche del 27 de noviembre de 2021.

Y tiene razón, no hay disciplina ni formación, cuando conviene provoca pero no libera y, por ahora es todo. La hora de salida de JOH está en el reloj del pueblo hondureño. Hay instantes de abismo en las sociedades, luego viene la renovación, son momentos sombríos que parecen eternos, sin serlo; la historia no se detiene, avanza sin cesar en líneas circulares.

 

 * Jhonny Lagos. Director Fundador de EL LIBERTADOR

redaccion@ellibertador.hn

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