Honduras: la Resistencia Heroica más lejos de Zelaya

5

HONDURAS: LA RESISTENCIA HEROICA MÁS LEJOS DE ZELAYA

Hace poco, el Presidente norteamericano Obama dijo “no disponer de un botón para presionarlo y solucionar el problema actual de Honduras.” Sabiendo leer, el tablero de ochenta botones,&nbsp puede activarse al unísono porque un porcentaje similar es el equivalente al nivel de dependencia económica.

Para el lector bien informado, no cabe la menor duda respecto de la injerencia de los aparatos de seguridad del estado norteamericano en el zarpazo del 28 de junio y sus consecuencias; tampoco cabe duda alguna sobre los preparativos del golpe: casi todo obedeció a un plan minuciosamente instituido, inclusive lo denominada consulta popular para la “cuarta urna” que actuó de detonante.

Las contradicciones de forma asumidas por la OEA no son más que eso. Los réditos políticos son legítimos: un organismo desautorizado a más no poder, ha devenido en árbitro de un juego controlado por la Casa Blanca, el bipartidismo y las transnacionales norteamericanas.

Pero – obra humana al fin – lo que no estaba en la agenda norteamericana es el valor de todo un pueblo que ha hecho de la resistencia un arma difícil y acaso imposible de vencer. La nueva fase aparece con más claridad: el retorno a la presidencia de José Manuel Zelaya no es el objetivo fundamental sino la Asamblea Nacional Constituyente. Y esto último es, en buen romance, lo que no acaba de pactar&nbsp Obama con Zelaya,&nbsp vale decir las transnacionales de la maquila, Palmerola, los privilegios militares establecidos en la Constitución y la ruptura con la Alternativa Bolivariana, entre otros.

La resistencia es para aislar y derrotar a la mafia árabe criolla, representante del capital transnacional, que sostiene tercamente al bipartidismo hondureño; a la cúpula militar vinculada a&nbsp otra no menos patibularia de los EE.UU., dirigida aún por Negroponte; y, al crimen organizado que importa capitales para sostener en el gobierno ilegal encabezado por Micheletti y su dispositivo.

La resistencia ha alcanzado la unidad con&nbsp los liberales disidentes y otros grupos políticos que en principio inscribieron las candidaturas para las diferentes dignidades. El pronunciamiento público de los dirigentes es no avalar el proceso electoral convocado por el Tribunal Supremo Electoral. Con esta medida se obtendrá el aislamiento del bipartidismo representado por los liberales y nacionalistas cuya intervención directa en el golpe no se discute, además de convocar tácitamente al pueblo para que se abstenga de concurrir a votar el 29 de noviembre próximo, cosa que, en otras ocasiones, sí lo ha realizado, como mecanismo de autodefensa contra la partidocracia inveterada.

La resistencia debe provocar el debate sobre la nueva Constitución para crear las condiciones propicias&nbsp de la Asamblea Nacional Constituyente.

Nadie pone en tela de duda que el destino de Honduras sólo será apoderado por el pueblo; sin embargo, hace falta que los líderes de la resistencia visiten a los gobiernos y organismos populares para reforzar la alianza estratégica internacional con los países latinoamericanos que no han reconocido al gobierno de facto de Honduras.

El setenta por ciento de los desempleados, los desalojados de las empresas públicas y privadas, los campesinos paupérrimos que nunca han gobernado en Honduras tienen la palabra, y la palabra es la resistencia organizada que ha empezado a superar el objetivo secundario denominado Zelaya.