Honduras. Juan Hernández y la soledad de Ozymandias

Cuando algo está bien dicho es mejor no inventar. El sabio constituyente Don Enrique Aguilar, le recomendó al presidente Hernández: «Se puede pasar a la historia en dos sentidos, positivo o negativo, en una forma morazánica sería reconocer el error y decirle al pueblo hondureño, yo he estado equivocado y presentar la renuncia…”.

Presidente Juan Orlando Hernández renuncie. Quizá es algo que también Ud. quiere, la felicidad está infravalorada amigo, no tener la libertad de sentarse en cualquier lugar a tomar un café y leer un libro no es inteligencia, piense que no tiene legado, ni pueblo que lo reconozca.

Ese es su legado, fuego, pobreza, sangre y dolor.- «Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas», concluye el poeta.

Jhonny Sevilla

Tegucigalpa. Una estatua cayéndose a pedazos, símbolo de la inevitable decadencia de los líderes que una vez se creyeron inmortales, fue la inspiración para el poeta Percy Shelley que retrató no sólo la ambición y vanidad de Ramsés el Grande, sino lo inútil de su arrogancia. «Rey de reyes soy yo, Ozymandias. Si alguien quiere saber cuán grande soy y dónde yago, que supere alguna de mis obras». Reza la placa en la escultura del Faraón olvidado.

Cuando algo está bien dicho es mejor no inventar. El sabio constituyente Enrique Aguilar, recomendó al presidente Hernández: «Se puede pasar a la historia en dos sentidos, positivo o negativo, en una forma morazánica sería reconocer el error y decirle al pueblo hondureño, yo he estado equivocado y presentar la renuncia, el hombre pasaría a la historia en una forma benéfica».- El consejo no viene bañado de mala intención, tampoco aspira a un cargo público, alguna importancia ha de tener.

Mire al problema que lo han metido señor presidente, Usted declaró que ganaría con 15 o 20 por ciento y que la segunda fuerza sería el partido Liberal, sin embargo el Tribunal Supremos Electoral declara su victoria dentro del margen de error en estadística, en palabras de la Organización de los Estados Americanos (OEA), “No hay certeza de quien ganó las elecciones”, entonces como si hiciéramos un viaje, ¿Quién lo engañó, señor Presidente?

Pero hablemos de los asesinatos, la Alianza de Oposición contabiliza más de 40 personas y las instituciones gubernamentales dicen que por la “crisis política” han muerto –o sea, asesinados- 24 personas, razón por la que los organismos de derechos humanos del mundo pidieron venir a investigar y su gente no los dejó. Hagamos un alto aquí, ahí tiene un conflicto que ni con diálogo resolverá y alguien va a tener que pagar, adivine máxima autoridad, quién tendrá que responder…

Cuando el célebre Matamoros Batson, ante la presión de los organismos internacionales fue obligado a salir con la cara ajada y decir que Salvador Nasralla iba ganando los comicios con un 5 por ciento de diferencia y Ud. Presidente tuvo que salir en un estado afectado, yo miré las caras de sus correligionarios, ¿Las miró usted?, ¿en cuántos de ellos pudo apreciar la cobardía?, ¿la traición?, ¿envidia? ¡Envidia! Y otros como el muchachito de la Americana que no supera que un rural lo tenga de mandadero ¿Qué gestos hizo, lo vio?

Le diría que me sentí triste pero estaría mintiendo y en este escrito la intención primaria es llegar a la conciencia. No puedo borrar la imagen de Otto Pérez –imagine mi irrespeto que ya ni ex presidente le digo… pero nadie se lo dice ya-, cuando frente a un juez le dictan la sentencia de prisión y él con una Coca Cola sin pajilla se la empina al escucharla, y lo peor es que la gente afuera tronaba en fiesta, mientras el alma de Otto se estrujó y hoy está pidiendo al poder judicial que creyó que era suyo, que por favor lo dejen salir de la cárcel por “razones humanitarias”. ¿Puede creerlo? Parece que los derechos humanos tienen algún sentido después de todo. Ahora pide las cosas “por favor y por humanidad” ¡Qué cosas! Ojalá se haga justicia con ese pobre ser, cuyo único delito fue creer que podía hacer de manera eterna e impune lo que quisiera en Guatemala y con los guatemaltecos.

Se puede volver de cualquier lugar, Presidente, menos del ridículo. Yo respeté la maldad de Arturo Corrales, muy hábil, como ratón huyendo de una serpiente en un maizal, pero la vergüenza que hizo el 27 de noviembre está grabado para la historia. Gente como esa o la “Viuda Negra” de J.J. Rendón, lo están llevando a la misma senda que cruza Efraín Ríos Montt, haciéndose el enfermo, pero ¿qué interesante verdad? Los que pagan las deudas son los gerentes estatales, el fatuo de Ebal Díaz, gritándole al señor Almagro, “¡Se quiere robar las elecciones!”. Esa estupidez tiene un precio y Ebal tiene los rasgos de la cobardía. Eso tiene un costo y alguien pagará, señor Presidente.

Los hombres y mujeres con poder político-económico y sin cultura, Presidente, esos que llaman Oligarquía, son el tropiezo de la democracia en el país, los dueños de la vieja frase “En Honduras un vergueo dura tres días”, expresión ya sin vigencia. Hoy la gente tiene nueve años en las calles exigiendo un cambio. ¿Recuerda cuando el embajador gringo Hugo Llorens escribió en un correo filtrado que Jorge Canahuati es el mayor tropiezo para la democracia hondureña? Y qué decir de aquella vez que Ud., siendo presidente del Congreso, cuando Rafael Ferrari le puso la mano en el hombro y le dijo que estaba seguro que jamás por ningún punto atentaría Ud. contra la libertad de expresión de ellos. Ya los conoce, así son.

«Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!», sigue el poema de Shelley. Los militares, Presidente, que no creen en el honor, lealtad ni el sacrificio, son los grandes ganadores en las crisis, expertos en golpear y hasta matar personas de la tercera edad, niños y mujeres, hábiles en el arte de negociar, los mejores vendedores entre los vendedores. ¿Quién es el que llega y le dice que necesitan más «recursos», para acabar con los comunistas? Ese, Presidente, es el vividor; en las barracas se ríen de los civiles y le recuerdo que aunque le guste el uniforme, es solo un civil.- Y cuando todo termine y Ud., ya sin poder, serán los verde olivo quienes lo buscarán y enviarán alertas internacionales de búsqueda, pero eso Ud. ya lo sabe.

El negocio de la iglesia está que arde. En momentos de «crisis» ellos saben que serán invitados para brindar la oración, bendición y por el precio justo la «revelación divina», de que el Presidente es Juan Hernández y que vivirá la edad de Matusalén, que los gritos de la gente en la calle son alabanzas a Ud, que es el pueblo levantado lleno de gozo por el magnánimo jerarca. También de ellos -y sobre todo de ellos- tenga cuidado. ¿Cree que es al primer gobernante que alaban? Especialistas en bodas de la oligarquía, «babyshower», bendecir sus empresas, inflar egos y cualquier cosa que les genere, eso sí, buena ganancia. He aquí yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, sabios como serpientes, y sencillos como palomas. Esa Presidente, es la advertencia de Dios.

Detesto la figura de «gargantas asalariadas», me niego a creer que por dinero se pierde la profesión, el respeto y la dignidad. Tiene que admitirlo presidente: a Ud. le gusta eso, mire como cuentan la historia del pobre, pobre Renato, con dos teléfonos estando en vivo, el señor era más feliz cuando compartía con Camilo Atala en Indura. Salir del barrio y conocer otros mundos es buen aliciente para sentirse independiente y luego Ud. lo trae a la realidad donde solo es un empleado, no suyo, en eso estemos claro, desde 2015 Renato está renunciando y ni siquiera en eso tiene libertad, el Colegio de Periodistas debería de pronunciar, #TodossomosRenato.

De esos medios de comunicación tradicionales tiene que cuidarse señor Presidente, todos son divas y vedettes, sin embargo han pasado tantos años de desgaste y desprestigio que no sirven mucho, pero aún generan ruido esas expresiones de sorpresa y mensajes «Alianza queremos paz, por favor siéntense con el Presidente Hernández», buen chico, buen chico, puede pasar por su paga mensual y depende del peso, así son los números. Imagino amigo, cómo ha de reírse cuando los mira, lee o escucha gesticulando temas baladí como pueblo, democracia, justicia. Pero no se confié porque Ud. autoriza el cheque, serán ellos los que darán la “última hora” del primer gobernante preso. Lo que le dicen, ya lo han dicho, Porfirio Lobo lo sabe.

Presidente Juan Orlando Hernández renuncie. Quizá es algo que también Ud. quiere. La felicidad está infravalorada amigo. No tener la libertad de sentarse en cualquier lugar a tomar un café y leer un libro no es inteligencia, piense que no tiene legado, ni pueblo que lo reconozca, aduladores viejos y otros recientes. Ud. sufre y la gente también, el mensaje de un niño no mayor a los nueve años en una movilización fue “Le pido a los policías que no nos maten, porque nos andan matando, Juan Orlando tiene que irse para que ya no nos maten los militares”. Ese es su legado, fuego, pobreza, sangre y dolor.- «Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas», concluye el poeta.

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