Historia breve de la colusión duopólica binominal

NUNCA, COMO HOY, había estado tan prístina aquella verdad ocultada por los medios del establishment: en el próximo diciembre dará exactamente lo mismo cuál de los representantes del duopolio binominal alcance el sillón de O’Higgins. Esta es la historia de una traición que sigue en proceso.

Quedaba sólo una trinchera como esperanza del pueblo. Allí –se suponía- estaban erguidos y orgullosos algunos representantes de las mayorías trabajadoras, de los estudiantes y campesinos, pobladores y jubilados, cesantes y dueñas de casa….resultaba imposible imaginar que esa trinchera sería abierta, gratuitamente, para que la ocupasen adversarios y enemigos, pero ocurrió, triste y lamentablemente acaeció.

Buscando un par de sillones en la Cámara de Diputados, la directiva del Partido Comunista arrió banderas y entregó dócilmente pendones y armas. La traición de los ‘progresistas’ continuaba su proceso devorador arrancando sonrisas y aplausos del patronaje expoliador y decimonónico.

Esa última esperanza acaba de ser ocupada por los invasores transnacionales, envilecida y a otros intereses entregada gratuitamente por algunos enclenques y corruptibles dirigentes comunistas.

Pero esta&nbsp no es la traición principal, menos aún la primigenia u originaria de todo el mal que ha venido a caer sobre el pueblo chileno, pues la saga de desaciertos y corrupciones comenzó el año 1988, a los pocos días de haber obtenido el país–mediante evento plebiscitario- la posibilidad de retornar a un sistema democrático.

La democracia en serio es lo único que en realidad aterra a los poderosos, ricachones y militares entorchados,&nbsp dueños del poder por obra y gracia de dos fuerzas: la del dinero y la bruta. No existe derechista, obispo ni imperio que sea capaz de resistir políticamente a los embates de la democracia verdadera. Aquello de la igualdad ante la ley y ante el estado, provoca temblores de mentón&nbsp a quienes están acostumbrados a mangonear a su amaño a toda una sociedad.

Eso de “una persona, un voto” desató crisis de pánico en el fallecido Jaime Guzmán y en sus acólitos ultraderechistas, por lo que decidieron parir el sistema binominal donde “un voto tuyo es igual a un voto…pero un voto mío es igual a tres votos tuyos”. La aberración fue consumada el año 1980, al llamar la dictadura a la ciudadanía a emitir sufragio para determinar la puesta en marcha de una Constitución Política cuyas partes esenciales -y fundamentos jurídicos- nunca fueron informados ni debatidos ante la opinión del dueño de la soberanía: el pueblo.

En esa época, los actuales dirigentes de partidos como RN y UDI eran fieles seguidores y admiradores a nivel de “fans” del ex Presidente Jorge Alessandri Rodríguez, el que formaba parte del Consejo de Estado para redactar una nueva Constitución Política, por invitación de Pinochet y sus adláteres.

Sin embargo, Alessandri Rodríguez era un hombre consecuente y honesto con sus ideas derechistas y principios republicanos. El año 1980 renunció al Consejo de Estado aduciendo que “ningún Presidente civil podría gobernar en Chile con ese engendro de Constitución plebiscitada sin debate ni reflexión”.

Pero, ahí están los antiguos ‘fans’ de Alessandri aun aplaudiendo y divinizando “ese engendro de Constitución”, ya que por intermedio de aquel texto la derecha dura y el empresariado más predador del planeta han podido agenciarse -casi gratuitamente- los recursos naturales del país, las mejores empresas estatales y, más delicado todavía, han centralizado en sus manos la propiedad y control de los medios de prensa y de los programas educacionales, dándoles a todos ellos un evidente perfil fascistoide con agregados de servilismo obsecuente en relación a los intereses norteamericanos en Chile y en la región.

LOS MAYORDOMOS ENTRAN AL RUEDO&nbsp

En noviembre de 1988 –un mes después del histórico Plebiscito del SI y del NO- todos en Chile sabían que el próximo gobierno sería ganado por el nuevo bloque político formado un año antes para derrotar a Pinochet en las urnas.

En ese conglomerado las tiendas partidistas que lo conformaban tenían muy claro qué era lo que no deseaban para Chile, pero jamás se pusieron de acuerdo respecto a lo que sí deseaban.

Más temprano que tarde se fue imponiendo la idea de “acordar tácticamente” con la dictadura a objeto de lograr gobernabilidad, ya que el miedo a los fusiles y el terror a un nuevo exilio eran cosa cierta en los pellejos de los dirigentes concertacionistas.

Ahí nacieron los ‘mayordomos’…en menos de una semana muchos dirigentes de la Concertación se transformaron en “amas de casa” de los patrones derechistas, y estuvieron dispuestos a cuidar el palacio de los feudales para que el ‘perraje’ no tuviera la ocurrencia de tomárselo por la fuerza de la razón (o de las urnas, en este caso).

“A la política económica llevada a la práctica por el gobierno militar no le cambiaremos (la Concertación) ni siquiera una simple coma”. Ese reconocimiento lo hizo René Cortázar (actual Ministro de Transportes) en el mes de abril de 1989 ante la presencia de 45 dirigentes sindicales pertenecientes a la CEPCH (Confederación de Empleados Particulares de Chile)…y Cortázar había sido uno de los representantes de la Concertación que se reunieron con los enviados pinochetistas para acordar exactamente lo anterior.

Posteriormente, Patricio Aylwin comprometió su palabra y la de la Concertación en cuanto a “no juzgar ni&nbsp sancionar” a Augusto Pinochet por asuntos ocurridos en materias de derechos humanos durante el período 1973-1988.

Ello explica entonces el indigno y servil comportamiento de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y José Miguel Insulza cuando Pinochet cayó detenido en Londres por solicitud del juez español Baltasar Garzón.

Lo anterior también podría explicar el comportamiento pusilánime de La Moneda con el asunto de los “pino-cheques”, del “boinazo” y de los “ejercicios de enlace”, eventos utilizados por el ex dictador Pinochet para recordarle a los concertacionistas no solamente la palabra dada por ellos en 1988 sino, también, que el general era quien seguía mandando en el país. Y los ‘mayordomos’ se alinearon completamente con las ordenanzas ultristas de Pinochet y del empresariado.

El dictador ya murió y los acuerdos añejos bien podrían ser desechos, pero el aceite fenicio y la miel de rosas empalagaron los gustos de los mayordomos que profundizaron las políticas económicas ‘chicaguianas’, aumentaron el alejamiento con los vecinos latinoamericanos y abortaron toda posibilidad democrática de reformar en serio el texto constitucional parido por la dictadura en 1980, ya que el año 1989 (30 de julio) la mismísima Concertación ‘maquilló’ la Constitución pinochetita sin meterle dedo a llaga alguna, y desde ese día, hasta hoy, Chile ha estado regido por una estafa de múltiples aspectos, no solamente permitidos por la Concertación sino que defendidos a ultranza por la Concertación, a saber:

a) el sistema binominal

b) este sistema binominal fue ampliado con los distritos amañados (o truchos) de diputados, configurados post Plebiscito 1989

c) sistema binominal reforzado además con la presencia de nueve senadores designados (ello, hasta el mes de marzo del 2006)

d) Tribunal Constitucional, hoy dirigido por un ex capo de DINACOS, que puede anular cualquier legislación que moleste a la derecha o a los poderes fácticos

e) Un Consejo Nacional de Seguridad que hasta el año 2006 le permitía a los tres Comandantes en Jefe y al Director General de Carabineros dar un golpe de estado legal al Presidente de la República. Y este mismo Consejo Nacional de Seguridad es el que protegía y sigue protegiendo los altos quórum instalados por la dictadura y por Jaime Guzmán para permitir que los partidos derechistas UDI y RN elijan la mitad del Congreso nacional con tan sólo el 30% de los votos.

Nunca, la Concertación y sus cuatro gobiernos han mostrado reales intenciones por lograr una mayoría parlamentaria que le permitiese echar abajo los enclaves dictatoriales, y ni siquiera han desarrollado un trabajo en serio para abolir un sistema binominal que representa la mayor de las aberraciones políticas conocidas en el continente americano.

Tampoco ha existido en esos gobiernos&nbsp el más mínimo intento por poner un atajo efectivo a la expoliación casi gansteril de las AFP’s e Isapres, o reestudiar esa ignominiosa dádiva –que tan dispendiosamente regalaron algunos mandatarios ‘progresistas’- de las concesiones de carreteras y autopistas…y por cierto dar de una buena vez marcha atrás en la entrega del agua potable y la energía eléctrica a consorcios extranjeros.

Pero, sin prensa realmente libre, sin prensa verdaderamente independiente, ningún evento en favor de la democracia podrá ser efectuado. Los mandantes del duopolio binominal tienen absolutamente claro que con prensa libre se les pone pesada la pista.

Un ejemplo de lo anterior es la decisión (que es un acuerdo entre Alianza y Concertación) de no devolver el antiguo diario “Clarín” a su legítimo dueño, el ingeniero catalán y ciudadano español Víctor Pey, quien pese a haber ganado el larguísimo juicio iniciado en 1996 en el CIADI contra el Gobierno de Chile, este, a través del Consejo de Defensa del Estado y de otros organismos, no ha querido cumplir el fallo judicial para poder seguir privilegiando al duopolio derechista-neoliberal EMOL-COPESA (El Mercurio y La Tercera), al que los gobiernos de la Concertación no sólo le han rendido pleitesía y cientos de millones de dólares en avisaje e inmorales amnistías tributarias, sino que además pavimentaron los caminos para que ese duopolio controle hoy el 95% de la circulación nacional diaria de prensa escrita.

Estas son solamente algunas de las bases sobre las que se ha alzado, sostenido y engordado la colusión Alianza-Concertación-Empresariado. Queda claro que la derecha jamás ha perdido las riendas de la conducción económica, social, educacional y comunicacional del país.

Ello ha sido así gracias a las traiciones de aquellos otrora ‘progresistas’ que surgieron como hongos luego del triunfo del NO en 1988, y que ahora ya se han convertido, se han transformado, en enriquecidos mayordomos obedientes y serviles dispuestos a extremar sus esfuerzos para evitar que se produzcan cambios que puedan no ya beneficiar al pueblo sino, principalmente, que puedan afectar en algo a sus patrones transnacionales.

Es por eso que chillan y se echan ceniza sobre las cabezas cada vez que llegan a sus oídos noticias provenientes de La Paz, Quito o Caracas, ya que en los países donde esas ciudades son capitales hay gobiernos que están tratando de democratizar el oligárquico latifundio mediático que, aunque debilitado por el proceso bolivariano encabezado por Hugo Chávez, aún subsiste debido a que esas repúblicas hermanas se encuentran todavía en tránsito a una democracia en serio, asunto que como ya dijimos en líneas anteriores aterra a los poderosos y a los vástagos de la dictadura.&nbsp

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