Helado el corazón

&nbsp &nbsp La gran recesión está a las puertas. Vamos a ser casi todos un poco más pobres. Un refrán español cruel dice que no hay tonto bueno, y uno suizo que si detrás de cada rico hay un demonio, detrás de cada pobre hay dos. Mi vecino Chumy, cuando le alguien soltaba lo de “pobre, pero honrado” alzaba la ceja y contestaba que las desgracias no vienen nunca solas. Para que la sociedad sea feliz y la gente se sienta cómoda bajo las peores circunstancias, es preciso que gran número de personas sean Tontos además de Pobres.

&nbsp Antes era la escuela la encargada de transformar a los pobres en tontos. Ahora brotan aulas para eso por todas partes. Este mundo está demasiado lleno “bienes”, información, ruido o mierda… lo único que parece faltar siempre es el dinero. Lo trágico, no es una “falta del ser” sino una “plenitud del ser”: el más duro de los pensamientos no es creerse en la pobreza, sino saber que nada nos falta. Que empieza a sobrarnos todo.

&nbsp ¿Por qué este mundo no es lo bastante pobre como para obligarnos a buscar algún otro fuera de él? Produciéndose tantos “bienes”, y moviéndose el dinero, setenta y cinco veces más deprisa que los “bienes”, no deja de ser raro que cuando pensamos en la pobreza pensemos que consiste en no tener, no poder hacer circular el dinero.

&nbsp &nbsp “Cuando llegó la pobreza era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza”. Asentar la cabeza en épocas de recesión significa aumentar lo compartible de la riqueza que queda. “Cuando se ha acabado el crédito y ya no queda dinero: La Cultura es lo primero” Cuando la defensa del Estado del Bienestar ya no es posible, solo queda como salida construir el Estado de la Simulación del Bienestar. Aprendamos a patinar.

&nbsp &nbsp Cuando la clase burguesa empezaba su andadura el espacio, la riqueza común, se consideraba desestabilizadores, un problema para seguir haciendo trabajar a la gente. Ahora que queremos trabajar y no podemos, no es ocioso recordar cómo el espacio público, la riqueza común hacían entonces creer a los burgueses que los que lo ocupaban, los que la disfrutaban, eran vagabundos. Se hicieron entonces leyes contra vagos y maleantes que aún persisten. Se dijo que: "Los terrenos comunales son un estorbo para la Industria y semilleros de Ociosidad e Insolencia". Se desarrolló el estereotipo del mendigo revoltoso, que se diferencia rotundamente de la idealización franciscana de la pobreza y que fue consagrado por la ley: el individuo desarraigado y sin amo, parecía formar parte de una conspiración para destruir la sociedad.

&nbsp Las desigualdades que aumentando mejoran las suerte de los más desfavorecidos eran una de las maneras de compaginar la libertad con la justicia como equidad en los escritos de Rawls. Ahora parece que una extraña ley de los rendimientos decrecientes haya afectado a ese principio: las desigualdades crecen exponencialmente mientras los beneficios para enfermos, viejos, ignorantes, parados… nos dicen que van incluso a decrecer. ¿Será eso el principio del decrecimiento sostenible?

&nbsp La teoría de “goteo” de los años ochenta decía que hacer a los ricos más ricos hace a los pobres más ricos, o en todo caso no especialmente más pobres, por lo que todos nos enriquecemos. Hoy, visto que la gran mayoría paga los costos del desempleo, el crimen y la mala salud, hacer más pobres a los pobres, dejar que sigan siendo tan pobres como siempre, nos sale carísimo, nos empobrece a todos. Los intereses comunes exigen la cohesión de la sociedad más que su polarización.

&nbsp Antes, cuando éramos aún más machistas que ahora se decía que las mujeres estaban a “un hombre de distancia” de la pobreza. Ahora que estamos a un Estado de Distancia de la pobreza, temblamos cuando el Estado se tambalea, cuando recorta la riqueza común, cuando privatiza el espacio público. Quizá estemos temblando porque al ocupar el espacio común del centro de Cataluña con pista muy fría nos están dejando helado el corazón.&nbsp &nbsp

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