¿Hay vidas que valen más que otras?

Es lamentable la muerte de los soldados en circunstancias que aún habrá que esclarecer, sin embargo habría que pensar que sus familias no son las únicas sufrientes, ¿O es que acaso las y los guerrilleros no tienen familia?, ¿No tienen madres que sientan que también “les arrancaron las entrañas por ser sus únicos hijos"?, ¿Acaso la vida de los soldados vale más que la de un combatiente…? ¿Acaso hay vidas que valen más que otras…?

Este fin de semana nos madrugó la noticia de que "cuatro de los prisioneros de guerra en poder de las FARC-EP, habían "sido asesinados por parte del grupo de guerrilleros/as&nbsp encargados/as de su custodia". No obstante la versión oficial, hay una duda, dadas las contradicciones de las versiones del ejército, y las primeras declaraciones del ejército.&nbsp Como bien lo expresó Piedad Córdoba:&nbsp "Porque el único soldado que quedó vivo, lo primero que sale a decir es: “Yo pude seguir vivo porque me escondí y me pude separar del tiroteo que había entre el Ejército y las FARC”. Entonces, como él mismo dice, los pudo haber matado o un tiro de los unos o de los otros. Ya las noticias que se presentan después son otras. Obviamente, no sólo para confundir, sino para mantenerse en el argumento de que la salida no es la política ni la negociación, sino la guerra."

Ciertamente es este un hecho que tendrá sus consecuencias en el proceso de paz, por la resolución política al conflicto social y armado que hace ya 50 años desgarra al pueblo colombiano; sin embargo, hoy no nos ocupa el análisis de perspectivas ni de escenarios en cuanto a lo que este hecho pueda significar al proceso de paz. Hoy nos tomamos el tiempo para plantearle al pueblo colombiano y latinoamericano que reflexionemos un poco sobre el valor de la vida en el marco de una guerra, una guerra en la que una de las partes en conflicto lo tiene todo (incluyendo el complemento de la tecnología e inteligencia militar mas poderosa del planeta) mientras que la otra, apenas cuenta con las armas con las que puede defenderse cada hombre y cada mujer que decide incorporarse a la resistencia armada, quizás un poco más, pero nunca en condiciones materiales que la coloque en posición de librar la guerra en igualdad de condiciones.

Mientras el Estado colombiano sigue la receta neoliberal, expulsando miles de sus trabajadores y trabajadoras en sectores como la educación y la salud, crece desenfrenadamente la nómina militar. Colombia es el tercer país en el mundo que más ayuda militar recibe de los Estados Unidos. Israel es el primero y éste a su vez ayuda a Colombia. Es así, como el ejército colombiano en una sola operación contra un campamento guerrillero, puede desplegar no menos de 20 aviones y helicópteros&nbsp utiliza bombas de 500 kilogramos en operativos en donde se lanzan al menos 20&nbsp para acabar con la vida de apenas un hombre.

Nunca ha sido una política del Estado colombiano “capturar” a los jefes guerrilleros y/o a sus cuadros medios, las muertes de Raúl reyes, el Mono Jojoy y Alfonso Cano, son una prueba concreta de ello, al igual que los testimonios de las sobrevivientes a la masacre de Sucumbíos que dan cuenta de la persecución a matar por parte del ejército colombiano, incluso más allá de sus fronteras.

Esta es una reflexión sobre los guerrilleros y guerrilleras asesinados también a mansalva, torturados y encarcelados por el “delito de rebelión” en las cárceles colombianas y aún en cárceles estadounidenses, violando así el derecho humano que tiene todo privado de libertad a la posibilidad de estar cerca de su familia y seres queridos.&nbsp

Es lamentable la muerte de los soldados en circunstancias que aún habrá que esclarecer, sin embargo habría que pensar que sus familias no son las únicas sufrientes, ¿O es que acaso las y los guerrilleros no tienen familia?, ¿No tienen madres que sientan que también&nbsp “les arrancaron las entrañas por ser sus únicos hijos varones”&nbsp o simplemente por ser sus hijos/as…?, ¿Acaso la vida de los soldados vale más que la de un combatiente…? ¿Acaso hay vidas que valen más que otras…?

Es evidente que para el Estado Colombiano, los Derechos Humanos son bastante relativos. A pesar del dolor, estas familias podrán enterrar a sus hijos con dignidad, y además no habrán atravesado el trance morboso de tener que ver a sus cuerpos preparados para ser expuestos ante el mundo en bolsas sirviendo de&nbsp muestra ejemplarizante para todo aquel y aquella que optara por la resistencia armada como forma de lucha, como en el caso de los comandantes de las FARC-EP que han sido asesinados y exhibidos sus cuerpos una y otra vez ante las cámaras infames de las grandes empresas de la comunicación nacionales y transnacionales.

Ya son varias y legítimas las voces que han planteado que este hecho pone en veremos el avance en el proceso de negociación al conflicto social y armado en Colombia. Nuevamente queremos insistir en que una sociedad que quiera la paz no puede aplaudir, marchar, o celebrar la muerte de unos/as y lamentarse por la de otros, invisibilizando además que en el caso de policías y militares son una parte actuante directa en el conflicto pues son miembros de la fuerza pública.&nbsp

En nuestra cultura, la vida es un bien valioso, por eso uno de los preceptos fundamentales de la Declaración Universal de Derechos Humanos (y toda la legislación derivada) es preservarla, en esto el Estado y la misma sociedad colombiana tienen una deuda y un compromiso al demostrar que son capaces de superarse a sí mismos y empezar a respetar la de sus contrarios, este reconocimiento sería un gesto efectivo de voluntad por avanzar en la resolución del conflicto.

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