Hasta 413 presos confinados en la cárcel de Villena

El confinamiento agrava la situación en las cárceles del Estado español

Al contrario de lo que puedan hacernos creer la caverna mediática, y los defensores del Régimen del 78, las cárceles del estado español no son de ninguna manera un «resort», ni la estancia en ellas es un proceso en absoluto agradable en comparación con diversas prisiones de todo el planeta. Dicho esto, las personas privadas de su libertad por la justicia española son doblemente vulnerables ante las situaciones de confinamiento.

Esto ha quedado en evidenciado en la ćarcel de Villena (Alicante) donde, tras detectarse el positivo de COVID19 en un monitor de la empresa Gaviota han pasado a ser confinados 413 presos. El trabajador perteneciente a una empresa de persianas y toldos venía desarrollando un taller productivo en la prisión, colaborando con, el Organismo Autónomo de Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo (OATPFE). Durante el desarrollo de su labor empezó a encontrarse mal desplazándose al hospital de Elda. Allí, al realizarle una prueba PCR dio positivo en coronavirus

El resultado de esto incide muy negativamente en las personas privadas de libertad. No pueden salir de sus respectivos módulos para realizar ninguna actividad común, tampoco pisar las zonas comunes, además de, perder su derecho a las comunicaciones y visitas del extrior. Además, se han suspendido se las diligencias judiciales, y pruebas médicas que no tengan carácter de urgencia. Todo ello supone un castigo añadido para quienes ya de por sí tienen mermada su libertad. Una situación que no se justifica de ninguna manera y que, solo responde a la improvisación de las instituciones y del gobierno. Con ello se manda el mensaje de que efectivamente la vida de las personas reclusas no es ni mucho menos “prioritaria” puesto que, si bien el confinamiento atiende a razones sanitarias, otro tipo de cuestiones como la salud mental y emocional de los mismos queda claramente en entre dicho a raíz de esta situación.

Al respecto de esta situación, el Diario de Alicante ha informado como los funcionarios de prisiones priorizan las medidas sanitarias devenidas por la COVID-19: “Somos muy estrictos, sobre todo, cuando hacen talleres, donde tanto profesores como presos tienen que ir obligatoriamente con mascarilla, y cuando visitan enfermería. Además, ellos tienen mucho miedo a contagiarse por lo que la mayoría son responsables”. Algo que, si bien responde a los criterios sanitarios establecidos por el gobierno no aclara la situación real de las personas reclusas a raíz de estos confinamientos.

De esta situación ha alertado también el medio digital PRES.O.S. quienes además, recogen de manera constante las reivindicaciones y luchas de la población reclusa en el Estado español.

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