Hannah Arendt pensar el mundo y la condición humana

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Por Iñaki Urdanibia

La pensadora alemana ( 1906-1975) que acabó instalándose en los EEUU, convirtiéndose allá en brillante profesora de filosofía política, expresión que a ella no le gustaba desde luego, es de las pocas mujeres que aparecen en la palestra de los grandes filósofos, en la que habitualmente ha dominado el masculino…ella dio cierto vuelco a los estudios de la política, y si su maestro y amante hablaba del olvido del ser, ella en paralelo echó la vista atrás e intentó recuperar el mordiente de la naciente democracia en la Grecia clásica. Centrando igualmente su escrutadora mirada en los males de la modernidad, los defectos de la sociedad de consumo, el totalitarismo y los orígenes del denominado mal absoluto.

En el mercado editorial de Pirineos abajo las obras de la pensadora comenzaron a publicarse a partir de los ochenta ( los tres volúmenes editados por Alianza Universidad, de Los orígenes del totalitarismo; seis años después, en 1988, se publicó en la misma editorial sus Estudios sobre la revolución) lego en lo noventa siguió su Eichmann en Jerusalen, publicado en 1999 por Lumen, que al año siguiente publicó la única novela de la mujer, hoy inexplicablemente descatalogada: Rahel Varnhagen, vida de una mujer judía, y ya posteriormente siguió , de manera desigual, la publicación de otras de sus obras de la mano del Centro de Estudios Constitucionales, Tecnos, Gedisa, Paidós, Penísnula, Trotta, Bellaterra, Sequitur, Cátedra, etc. y vieron la luz acercameintos a su quehacer: Fina Birulés, Manuel Cruz, Claude Lefort, Elena Martínez Rubio, Arno Münster, Jürgen Habermas, Paolo Flores D´Arcais, Anne.Marie Roviello, Simona Forti…y me dejo, seguro, cantidad en el tintero, cosas de la memoria ( o la desmemoria) y del desorden de la selva de los muchos libros. Fuera del terreno especializado ha sonado su nombre, muy en especial a partir de haber sido llevada a la pantalla, por Anja Fromm, un pretendido retrato de la señora, que únicamente enfocaba sus posicionamientos con respecto al juicio a Eichmann en Jerusalen, ciudad a la que había acudido Arendt como enviada de una publicación norteamericana, New Yorker, para seguir el juicio; crónicas que luego aparecieron en formato libro. ¡ Ay la banalidad del mal!

De ella, como digo , se ha escrito con abundancia, y de su vida también: varias biografías se han publicado acerca de ella de las que se pueden nombrar algunas que a mano tengo: la de la ex-alumna de Hannah Arendt, Elisabeth Young-Bruehl Hannah Arendt, publicada en 1986 por Éditions Anthropos: la de Alois Prinz, La Filosofía como profesión o el amor al mundo. La vida de Hannah Arendt ( Herder, 2001), otra de Wolfgang Heuer, Hannah Arendt ( Jacqueline Chambon, 2005) o el singular acercamiento de Julia Kristeva a tres mujeres, cuyo primer volumen lo dedicó a Le génie féminin. Hannah Arendt ( Fayard, 1999)…Ahora acaba de publicarse en Ariel otra debida a la especialista en biografías ( ahí está su exitosa y certera biografía de Marguerite Duras, editada por Anagrama en 2000), y en otros menesteres de las letras y asuntos relacionados con la condición femenina, Laure Adler: « Hannah Arendt. Una biografía »; obra oportunamente recuperada de la que en su momento editase Destino y que desde hace tiempo estaba agotada.

Laure Adler va tras los pasos de la pensadora que atravesó todas las pruebas del siglo que le tocó vivir, pensando el mundo y en constante diálogo con el mundo intelectual de la época: Walter Benjamin, Karl Jaspers, Martin Heidegger, Gerard Scholem, Hans Jonas, su amiga Mary McCarthy, y un largo etcétera. La vida de una de las figuras intelectuales mayores de nuestro tiempo es presentada con minucioso detalle en lo que hace a su presencia y a sus posicionamientos a las sacudidas que se sucedieron en el silo XX, si bien todo hay que decirlo los avatares existenciales y relacionales de la biografiada acallan la profundidad de su pensamiento que a lo más es pasado de rozada, si se exceptúa el tema del totalitarismo y la controversia creada debido a sus crónicas acerca del juicio de Eichmann; pensamiento complejo el de esta señora que se extendía por las distinciones entre la esfera pública y privada, entre la vita contemplativa y la vita activa, y la reproductiva, los terrenos pedagógicos, además, como salta a la vista, de los asuntos políticos y filosóficos; pluralidad temática y búsqueda de una justa comprensión de la actualidad que ha supuesto que su obra, o al menos retales de ella, haya sido utilizada tanto por el liberalismo más rancio como por el consejismo más entregado…lo que ha valido para que para unos ha sido una analista lúcida de nuestro mundo, mientras que para otros era una reaccionaria de tomo y lomo, en la línea seguida por algunos censores, cercanos al espíritu inquisitorial, que no dudaron a la hora de encasillarla entre los viejos conservadores junto a Léo Strauss and company .

Laure Adler en este acercamiento sigue los pasos de Arendt sin recurrir a las convenciones propias al género autobiográfico al uso, y admitiendo que no entra en profundidades filosóficas, sino subrayando como la pasión era vivir y vivir era pensar indisolublemente en esta mujer que no se dejó atrapar en identidad fija alguna, que era impenetrable como ella mismo confesaba, al tiempo que amó mucho la vida, y a sus seres queridos, a veces por encima de comuniones ideológicas . Se guiaba Arendt por la parresía de los griegos lo que le supuso no pocos problemas al decir lo que pensaba, pronunciándose como una pensadora a la intemperie ( doctrinal o de banda) y sin barandilla fija que le sustentase a un supuesto saber que todo lo sabe; de esta pasión por la verdad parece haberse contagiado su biógrafa que le sigue los pasos sin contarse a la hora de mostrar sus desacuerdos o subrayar lo que ella considera puntos flacos de su discurso.

En el seguimiento realizado se nos ofrece la manera en que Hannah Arendt atravesó las pruebas del siglo : la primera guerra mundial, el ascenso de los totalitarimos, su militancia antinazi allá por los años treinta, su huida a Francia, y la experimentación de la condición de exiliada, entre 1933 y 1934, que tanto supuso en su maduración intelectual y de la que tanto escribió y su posterior traslado a Estados Unidos, en donde ejerció de profesora e intervino con sus opiniones y ensayos acerca de los asuntos que estaban en el candelero…una vida que concluyó, tras el fallecimiento de su segundo marido, Heinrich Blücher, con la mujer deambulando por las calles rodeada de sus fantasmas, como alma en pena.

Su relación de amante con Heidegger es presentada con cierto detalle y Adler se inclina a defender que fue ella la inspiradora de la creación más importante del maestro de la Selva Negra, cuya obra impulsó y en la que se inspiró en algunas de las ideas de ella ( 1 ). Se sigue la relación desde los momentos en que ella era alumna del autor de Ser y Tiempo, y su posterior defensa ante los ataques que recibió el filósofo debido a sus relaciones con el nacionalsocialismo. Ella jugó un importante papel en la edición de las obras de Heidegger al otro lado del charco y viajó a Alemania, alegando diferentes pretextos, con el fin obvio de encontrarse con Heidegger en Friburgo. Se nos ofrecen los más y los menos que se dieron entre ambos debido al comportamiento que Jaspers comunicó a Arendt que Heidegger tenía con Husserl, por su condición de judío y ante la respuesta airada del denunciado, guarda silencio, hasta que tiempo después durante el proceso de desnazificación y el duro informe de Karl Jaspers, acerca de qué hacer con Heidegger, Arendt guarda silencio…mas no deja de sentir admiración, sino algo más, hacia quien fuese su maestro, proponiendo justificaciones un tanto endebles acerca de la incapacidad de Heidegger para guiarse en el terreno de la política, etc.

Hay algunos aspectos, a mi modo de ver, que crujen acerca de la falta de compasión de Arendt con respecto a la aniquilación de los judíos, mostrada con motivo del juicio de Eichmann, que es atribuida a la posible mala influencia de su marido, antiguo espartaquista, que según señala Adler – coincidiendo en ello con Gershom Scholem o León Poliakov – era un antisemita de tomo y lomo. Señala igualmente algunos significativos antecedentes con respecto a su opinión acerca del monumental libro de Raoul Hilberg, La Destrucción de los judíos, para que no se publicase…no sé. Sea como sea, lo que sí que es cierto es que sus explicaciones acerca de la banalidad del mal le supusieron no pocas polémicas, muchos malentendidos y la ruptura de antiguas amistades como la que mantenía con Hans Jonas [ años después Eric Faye publicaría una obra acerca del nazismo de la obra de Heidegger, Heidegger. La introducción del nazismo en filosofía, para posteriormente rematar con la coincidencia de Arendt con las posturas de su maestros, Arendt y Heidegger: El exterminio nazi y la destrucción del pensamiento ( ambos editados por Akal, 1918-1919)…de la falaz tergiversación y de los burdos escores…hoy no toca] . No llega a tanto, desde luego Adler, que sí que subraya el antisionismo tanto de su marido como de ella, al igual que siempre dejó clara su oposición a la creación del Estado de Israel…más tarde cambiaría de opinión y de actitud …estas indecisiones señaladas, la biógrafa las achaca al habitual odio de sí que, según algunos, afecta a algunos judíos, calificándolo otros del clásico masoquismo que habita en muchos de ellos con respecto a su pertenencia.

El rastreo que realiza Laure Adler , qué duda cabe, tiene su interés ya que incide en algunos aspectos esenciales de las preocupaciones e intervenciones de la pensadora, y según se mire el no entrar en mayores profundidades filosóficas hace que la lectura resulte ligera y de tonos más bien periodísticos, aunque esto a su vez suponga cierta mirada de superficie que ignora o elude aspectos importantes como pueden ser las referidas a las críticas filosóficas de Arendt hacia los postulados de Heidegger, y otros aspectos de su propia filosofía; o hasta sus encendidas críticas hacia esta actividad.

El libro supone un acercamiento a esa mujer nacida en 1906 en Hannover, de orígenes judíos, si bien sus padres se mantenían en un distante laicismo , que estudió en Marburgo con Heidegger como maestro y amante, que fue pareja de Günther Anders, quien se convertiría en avanzado luchador anti-nuclear y teórico de la obsolescencia programada, mujer que huida a Francia ayudó a cantidad de familias judías para que pusieran a sus hijos a buen recaudo en Palestina, para posteriormente trasladarse a Nueva York, en donde obtuvo la nacionalidad norteamericana y en donde alcanzó notoriedad por sus enseñanzas en la New School for Social Research sus conferencias numerosas y su obras; acercamiento centrado en las rupturas y crisis . El libro resulta una invitación a leer a Hannah Arendt esa mujer que siempre se movió en la inestabilidad de la cresta de la ola, al riesgo del más rabioso presente, pronunciándose sin cortapisas, ni ortodoxias…en busca permanente por hallar la verdad.

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Notas

( 1) Sobre tales amoríos se ha vertido no poca tinta: así puede verse la obra de Elzbieta Ettinger, editada en Tusquets en 1996, Hannah Arendt y Martin Heidegger, o el de Catherine Clément: Martin et Hanna ( Clamann-Levy, 1996). Acerca del papel del amor como dinamizador de la creatividad del filóofo resulta de interés el libro de Ángel Xolocotzly y Luis Tamayo: Los demonios de Heidegger ( Trotta, 2012), en el que se subraya el papel que las relaciones amorosas tuvieron en el desarrollo de su obra y en los momentos de mayor inspiración creativa, ampliando la gama de amoríos desde la nombrada Arendt, a otras amantes efímeras , incluyendo a su esposa.

 

 

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