Haití regresa al olvido diez años después del terremoto que movilizó al mundo

Publicidad

Rodolphe Ernest, trabajadora social en la ONG Société d’investissement Petion Bolívar y residente en Haití, se encontraba de vacaciones en Santo Domingo con sus amigas el 12 de enero de 2010, cuando un terremoto de magnitud 7,2 grados en la escala Richter sacudió a su país. «Estábamos de paseo por la ciudad de Santo Domingo cuando ocurrió», señala Ernest. Una hora después, unos residentes del hotel donde ella y sus amigos se hospedaban les preguntaron por sus familias. «Sentimos lo que ha pasado», les dijeron los viajeros. «Nosotros no entendimos por qué nos decían todo eso», apunta la haitiana.

Fue entonces cuando vieron las imágenes que sobrecogieron al planeta entero en un televisor: «Justo ahí empezó nuestra pesadilla». Ernest comenzó a llamar a todos los miembros de su familia, «pero nadie respondía«, mientras la televisión mostraba un Haití destruido, irreconocible. «Estas fueron las horas más largas de mi vida», apunta. Por suerte, Ernest finalmente consiguió hablar con uno de sus primos, que le aseguró que había pasado por su casa, aún en pie, y que todos estaban bien.

Para la trabajadora social volver a Haití fue como entrar de nuevo en la pesadilla que para ella se había iniciado en Santo Domingo: «Al regresar al país pasé por lugares que ya no podía recordar. Estuve con mi familia, luego fui a visitar a algunos vecinos para confirmar quién había muerto y quién no, a quién le había sido amputada una pierna o una mano… Después, me dirigí a visitar a unos amigos. Había algunos de los que todavía no se había recuperado el cuerpo, otros de los que ya se había hecho el funeral… A los que seguíamos vivos, solo nos quedaba abrazarnos por poder estar aquí todavía y llorar por los que se fueron«.

El terremoto de 2010 dejó, según la ONU, 220.000 muertos, un millón de heridos y la mitad de la capital, Puerto Príncipe, completamente destruida. «No veía cómo la vida podría empezar de nuevo. Tenía mucho miedo por mi futuro, por nuestro futuro. Me encontré con una ciudad sin esperanza», señala Ernest.

La importancia de la ayuda humanitaria

Tras la catástrofe, según señala la ONG española Alianza por la Solidaridad, «Haití se convirtió en el mayor receptor de ayuda humanitaria de la historia reciente«. En 2011, el país latinoamericano recibió 220 millones en ayudas. «Fue grandiosa la forma en la que el mundo se solidarizó con Haití en aquel momento, nos permitió resistir mientras nos levantábamos como pueblo», comenta la trabajadora social.

España también se sumó a esta avalancha de ayudas. Según señala Cristina Muñoz, directora de programas en Alianza por la Solidaridad, «España se volcó con Haití». «Hubo mucha movilización social y muchas donaciones y el propio Gobierno también respondió de acuerdo a la magnitud de la crisis», añade.

Sin embargo, Muñoz afirma que «los recursos invertidos no se gestionaron suficientemente bien ni se sostuvieron el tiempo suficiente para que de verdad se pudiera reconstruir el país y no solo poner pequeños parches». «La mayoría de las víctimas del seísmo no llegaron a recibir ningún apoyo para reconstruir sus vidas», apunta un comunicado de dicha ONG. 10 años después la resaca del terremoto —que aún perdura—, la emergencia climática a la que se ve expuesto, la falta de recursos y la corrupción política dejan un país que, según Muñoz, «sigue prácticamente igual, sino peor, que antes del terremoto«.

Haití en la actualidad: hambre, represión y desastres climáticos

Los últimos meses, la actualidad internacional ha estado marcada —entre otras cosas— por las revueltas protagonizadas por la población en diferentes países del mundo, tal como describe en profundidad el último número de la revista tintaLibre. Muchas de estas protestas han eclosionado en países latinoamericanos: Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador o Bolivia han aparecido numerosas veces en prensa este 2019. Haití, en cambio, no. Haití permanece tras la tramoya, aunque hace más de año y medio que presenta un escenario convulso, con una población que también ha decidido tomar las calles, que clama no solo por un cambio de Gobierno, sino de sistema.

Pero, ¿a qué se debe el revuelo social en Haití? A principios de julio de 2018 el presidente haitiano, Jovenel Moïse, decidió aumentar el precio del combustible, lo que provocó una oleada de protestas que se extienden hasta hoy. Sin embargo, las causas de esta crisis social son muchísimo más amplias: un 80% de los habitantes vive en condiciones de extrema pobreza y, a finales de diciembre de este pasado año, la ONG Acción contra el Hambre alertó de que 1,2 millones de personas están en emergencia alimentaria.

Además, la situación geográfica de Haití lo convierte en uno de los países más vulnerables al cambio climático, tal como señala Alianza por la Solidaridad: «Desde el 12 de enero de 2012 Haití ha sufrido varios huracanes y tormentas tropicales de gran intensidad [Sandy e Isaac en 2012, Irma en 2017]». El huracán Matthew, en 2017, causó más de un millar de muertos y dejó a decenas de miles de personas sin casa. «A ello hay que sumar las cada vez más prolongadas sequías de los últimos años», añade la ONG española.

Por si esto no fuera poco, la situación se vio agravada hace un año, cuando un caso de corrupción salpicó al presidente Möise, al que se le atribuye, junto a funcionarios de su gobierno, el uso indebido de 3.800 millones de dólares.

Todos estos casos han desencadenado una serie de protestas, que se han cobrado ya decenas de víctimas y centenares de heridos. Amnistía Internacional condenó este noviembre la represión policial: «Entre el 16 de septiembre y el 17 de octubre, la ONG haitiana Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) documentó al menos 35 muertos en el contexto de las protestas, incluidos al menos nueve a manos de la policía. En ese mismo período, la ONG informó de que más de 200 personas habían resultado heridas».

Las protestas en los barrios de La Saline (2018) y Bel Air (2019) dejaron al menos 59 muertos en el primero y 15 en el segundo. La Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) denunció en un comunicado que bandas armadas habrían recibido apoyo policial en esos ataques.

Este domingo, «una fecha clave»

A pesar de la evidente crisis social, política y económica que atraviesa el país, Haití apenas aparece en los medios. «Es un país que a veces es como el gran olvidado de América Latina«, señala Cristina Muñoz. «[En 2010] durante muchos días estuvo en los medios, pero tres años después, aunque la gente seguía en una situación muy precaria, ya nos habíamos olvidado de Haití…», apunta.

Según Muñoz esto posiblemente se deba a que se trata de un lugar que «no tiene los mismos recursos que otros», lo que se traduciría en un menor interés geoestratégico que sí tienen otros países de la región.

Para la haitiana Rodolphe Ernest, la comunidad internacional no se ha olvidado de su país, sino que «hace la vista gorda para no ver lo que está pasando ahora». «Solo están esperando a que pase otra desgracia en el país para que las noticias estén 24 horas al día hablando del ‘pobre Haití’, pero nadie quiere ver ni hablar de esta lucha en marcha para cambiar este sistema corrupto que vulnera derechos».

Este domingo se cumplen 10 años desde que el terremoto destrozó Haití, un hecho que hizo visible a un país que siempre ha permanecido en las sombras y que aprovechará este trágico aniversario para tomar una vez más las calles, esta vez con la esperanza de volver a ponerse bajo el foco internacional. «En Haití va a haber una movilización muy fuerte y nos tememos que las protestas contra el gobierno probablemente se intensifiquen porque es un momento que remueve mucho… Pensamos que la movilización va a ser muy importante y quizás acabe sosteniéndose con varios días de protesta. Es una fecha clave«, concluye Muñoz.

Fuente: InfoLibre

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More