Hacia una política de “Resistencia Soberana Liberadora Anticapitalista, para Ganar la Paz con Justicia Social”

XVIII Encuentro del Foro de São Paulo (FSP)

Taller Temático: Defensa

Hacia una política de “Resistencia Soberana Liberadora Anticapitalista, para Ganar la Paz con Justicia Social

Abordamos el Taller sobre la Defensa en el XVIII Encuentro del Foro de São Paulo (FSP)  que nos corresponde, desde la premisa y óptica que consideramos correcta, Resistencia liberadora anticapitalista y soberana, para ganar la paz con justicia social, con la mayor suma de felicidad y estabilidad posible, para las mayorías libertarias de las que pretendemos ser expresión política como movimientos sociales y/o partidos políticos del continente; y no desde la óptica de la Defensa, como obligación y necesidad patriótica de los gobiernos en representación de los intereses de los Estados que agrupan a las naciones soberanas de la Patria Grande. 

Plantear una política de resistencia de nuestros pueblos, sumidos en permanente crisis de dominación, opresión y exterminio capitalista e imperialista, implica contextualizar la situación que los mantiene expuestos a estas condiciones. Partimos de una realidad que bien definiese nuestro nuevo Secretario General de Unasur, Alí Rodríguez Araque: «El principal problema que enfrenta nuestra región, entre muchos, es el problema de la pobreza, en un proyecto que nace bajo la inspiración de nuestros libertadores de colocar como eje al ser humano. Estamos hablando de más de 130 millones de pobres en nuestra región». 

Tomamos un resumen de esta dramática realidad para el mundo y de Nuestra América, analizado por la compatriota Azalea Robles en su trabajo “Guerra y acumulación capitalista: Semántica, cosmética y genocidio”:

“Capitalismo depredador, guerra y paz”

“La paz con justicia social es un anhelo de los pueblos del mundo: sumidos en la miseria, la explotación y la represión que constituyen una guerra permanente contra el desarrollo social y la vida digna. El sistema capitalista, cuya lógica es monopolizar las riquezas en pocas manos en detrimento de las mayorías, constituye en sí mismo una forma de guerra permanente. El gran capital implementa la guerra contra los pueblos; una guerra económica que asesina cada día a 57.000 personas por hambre, el 90% de ellas son niños. Según el PNUD 10 millones de personas mueren cada año debido al hambre o las enfermedades derivadas de la malnutrición…; y se produce comida más que suficiente para todos los seres humanos. Jean Ziegler expresa la dimensión de esta guerra contra la humanidad: ‘cada cinco segundos, un niño de menos de diez años muere de hambre. 57.000 personas mueren de hambre cada día. 1.000 millones de personas son gravemente invalidadas o sufren secuelas graves por desnutrición. La agricultura mundial podría alimentar normalmente con 2.200 calorías diarias a 12.000 millones de personas, y sólo somos 7.000 millones. No existe una fatalidad objetiva en el hambre. Un niño que muere de hambre es un niño asesinado. El problema no es la producción sino el acceso, los precios. El hambre es pura violencia estructural, un orden caníbal del mundo.

En algunos puntos del planeta esta guerra económica implementada contra las mayorías empobrecidas alcanza su paroxismo más atroz: son los lugares en que el gran capital acelera la fase de saqueo, ejerciendo la piratería más arrolladora, respaldada por la violencia de Estados que le son funcionales, por la violencia de ejércitos mercenarios, de guerras de ocupación. Este paroxismo capitalista se plasma en países como Libia, el Congo, Irak o Colombia, por nombrar algunos. …Parto desde la premisa de que el hambre es guerra; la justicia social es paz.

A esta realidad no escapa la de Latinoamérica, por muchas particularidades que le busquemos, como muy acertadamente nos recordara desde Unasur su Secretario General, Alí Rodríguez Araque.

1. A lo anterior se suma que, según el Informe regional sobre desarrollo humano para América Latina y el Caribe 2010: América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo y esta característica constituye un obstáculo mayor para reducir la pobreza, avanzar en el desarrollo humano, y para ampliar las libertades y opciones de las personas.”

2. La igualdad, la inclusión social, el pleno ejercicio de la libertad de expresión y la participación política se constituyen en circunstancias indispensables para reducir la pobreza y alcanzar condiciones para una vida digna. Ampliando esta afirmación para establecer la íntima relación entre el respeto a los derechos políticos y la pobreza, recordemos lo dicho por el PNUD en el año 2000:   «Esos derechos los facultan (a los excluidos) para exigir que se les rindan cuentas por la prestación de buenos servicios públicos, por políticas públicas en favor de los pobres y por un proceso participatorio transparente abierto a que se escuchen sus opiniones. Esto impulsa una política pública dinámica en favor del desarrollo equitativo y el desarrollo humano acelerado»

Se deben valorar suficientemente, las condiciones de las libertades políticas para la expresión y participación de los pueblos, “…factores que contribuyen a la persistencia de la desigualdad en el ámbito de los procesos sistémicos (estructurales), los cuales se localizan en el sistema político y en el Estado, y afectan principalmente las formas que (se) asume el proceso de representación política.” (PNUD, 2000), por ello muchos analistas sostienen por ejemplo que: sin paz en Colombia, no habrá paz en Nuestra América (T. De la Torre, 2012); así vemos como ante el Plan Colombia, sus bases militares, y el conflicto social, político y armado del hermano país, señalan: …Sin dignidad y justicia social se atrofian las alas de la paz; por ello la paloma decide dejar la mansedumbre. Son millones ya las palomas decididas a luchar por dignidad, millones que rechazan la impostura de la paz arrodillada. (A. Robles, 2012).

3. Otro factor no menos importante que los anteriores, señalados por el PNUD y en el Documento Base del XVIII Encuentro del Foro de São Paulo, que afecta notablemente las condiciones humanas para alcanzar la paz con justicia social, lo conforma el deterioro ambiental del planeta: los dramáticos cambios climáticos; contaminación ambiental y de las aguas; la imposición de semillas transgénicas y la ampliación de la frontera agropecuaria latifundista monoproductora y/o transnacionalizada, que entre otras causas, provoca la ruina económica con sus consecuentes tragedias humanas, arrinconando a poblaciones hacia zonas de alto riego, máxima vulnerabilidad y/o empujando a campesinos y pequeños productores a cultivos marginales y/o ilícitos.

Dominio Imperial, autodeterminación e independencia

1.    A los factores anteriormente señalados, derivados del modelo socio-económico de acumulación capitalista, al drama ambiental que engendra y de los regímenes políticos de represión y violación de los DDHH y del Derecho Internacional Humanitario (DIH) que los sostienen, se suman los generados por el grado de dependencia y/o dominación colonial o neocolonial en el continente, imponiendo el modelo neoliberal imperialista, con una reorientación geoestratégica de dominación colonial o neocolonial mas agresiva ante su propia crisis y; las necesidades apremiantes de materias primas estratégicas para los países dominantes; de agua y biodiversidad; y frente a los procesos liberadores soberanos en curso, reforzando la capacidad militar para aumentar el saqueo con empobrecimiento general de los países en creciente degradación ambiental.

Imponen modelos extractivos intensivos depredadores; expoliadores de “materias primas” (minerales, vegetales, agua, biodiversidad), de seres humanos y de su territorialidad, con sus asiduas tragedias para densos sectores humanos que viven en zonas convertidas en áreas de alto riego; arrasando y/o desplazando a niños, hombres, mujeres y ancianos, que junto a sus pequeños bienes materiales y vidas “desaparecen”, diezmando naciones, culturas y formas de vida de pueblos enteros, generando grandes migraciones o emigraciones humanas; criminalizando la disidencia, la resistencia y el exilio comprometido; con “desplazados” (por hambre, necesidad o desplazamiento forzado) de grandes poblaciones; alimentando la delincuencia criminal de Estado y/o de bandas paraestatales en los campos y ciudades, que sirven de pretexto para la intervención extranjera al generar a la vez conflictos fronterizos entre naciones, y diásporas con altos niveles de violencia social.

2.    Sabemos que el imperialismo no dudará en emplear cualquier recurso violento, aunque a veces revertido de “legalidad”, para eternizar la sujeción de los pueblos en lo que hasta ahora ha considerado su patio trasero. Como señalara el compatriota, Sergio Rodríguez Gelfenstein, en “Los desafíos de la integración de América Latina y el Caribe en un mundo cambiante”, junio de 2011, en Quito, Ecuador. “Estados Unidos ha pugnado por mantener el orden unipolar, lo cual le ha significado una búsqueda permanente de readaptación a las nuevas condiciones. La desaparición del socialismo en la Unión Soviética y el este de Europa lo dejó sin un enemigo funcional para organizar el nuevo sistema internacional, manteniendo y estabilizando su hegemonía y el control político-militar del mundo… Los teóricos norteamericanos se han preocupado de buscar respuestas a este acertijo…, con la idea de elaborar un nuevo enfoque del poderío norteamericano a fin de preparar ‘un manual de políticas exteriores alternativas para la década de 1990’… Irving Kristol, editor de National Interest (considerado el fundador del neoconservadurismo estadounidense) …manifestó que la política exterior norteamericana ‘no sólo tiene un patrón doble con respecto a lo que ha dado en llamarse ´derechos humanos´, sino que también … un patrón triple, y uno cuádruple. En realidad, tenemos tantos patrones como las circunstancias lo requieren, que es como debería ser…’ y señala más adelante ‘… somos libres de empeñarnos en la silenciosa diplomacia de la persuasión, la abierta diplomacia de la intimidación, una política que puede incluir o no la intervención militar siempre dependiendo de las circunstancias’.”

Recordemos al senador conservador de EEUU y ponente del Plan Colombia, en Abril de 2000, P. Coverdell, que dijo: “Para controlar a Venezuela es necesario intervenir militarmente a Colombia”  y, por extensión, a Latinoamérica y el Caribe.  

Para ejercer esa dominación imperial, ahora atravesando una de sus crisis recurrentes más graves, el “gendarme” EEUU, dispone de tres grandes y fatídicos mecanismos que es necesario tener presentes para cualquier esfuerzo libertario:

3.1.- El dominio transnacionalizado del capital financiero norteamericano del Orden Económico Mundial (OEM), con su correlativo andamiaje institucional: Organización Mundial del Comercio (OMC), Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) -Tribunal comercial de la globalización neoliberal-, el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), etc.,

3.2.- Una descomunal maquinaria de guerra, expresada en el Complejo Industrial Militar (CIM) de EEUU, con su andamiaje institucional en: Consejo de Seguridad de ONU, CPI, OTAN, OEA-CIDH, Agencia Nacional de Seguridad (NSA), USAID, NED, etc. y;

3.3.- Esas maquinarias globales (económica y guerrerista) son alimentadas, promovidas y sostenidas por la Industria Cultural de Dominación (ICD), con expresiones deleznables de alienación, desinformación, enajenación social y guerras sicológicas, con expresiones deleznables de alienación, desinformación, enajenación social y guerras sicológicas, por las trasnacionales de la comunicación, editoriales, cinematográficas, entretenimiento, etc.  

Con todo ese dominio imperial, los proyectos nacionales resisten y contraponen sus fuerzas ante la hegemonía unipolar de EEUU. Destacan mundialmente hoy los casos de Rusia, China, Irán, Siria, Corea Popular, Cuba y Venezuela, con intereses diversos cada uno, pero que en su subconjunto; y que junto a otros países como Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, entre otros, en Nuestra América, también contraponen intereses comunes frente a la pretensión imperial. Estos países son hoy considerados, por EEUU y sus aliados, como el centro de su ofensiva de dominación para la hegemonía perpetua.

Ya casi se ha convertido en lugar común decir que a través de  estrategias militaristas, el imperio norteamericano de los EEUU sembró decenas de bases militares en América Latina. Según algunos estudios son 22 las bases norteamericanas en América Latina. Estudios más recientes hablan de más de 40. Como sea, son muchas y expresan un plan de dominación, incluso por la fuerza.” (E. Marín, 2012). Si bien el Plan Colombia es uno de los más desaforados intentos de control territorial, político, económico y cultural de Estados Unidos, para reinsertarse militarmente en nuestro continente, no hay que despreciar la escalada de cerco militar a Venezuela, a escasa distancia de sus costas, han instalado en las islas holandesas del Caribe varias estaciones de radar, así mismo cuentan con la base de Comalapa en El Salvador; Palmerola en Honduras, fortalecen la base de Guantánamo en Cuba y hace tres años, firmaron un acuerdo para instalarse en siete bases militares en Colombia, desplazaron importantes contingentes de tropas y material bélico en Costa Rica. Mención especial requirió del Taller Temático de Defensa la importancia de la Independencia del enclave colonial de Puerto Rico, otra gran plataforma de intervención militar continental. En fin, se remarcó que hay todo una redistribución de la fuerza militar de los Estados Unidos en el continente.

En el mismo sentido, reactivaron la 4ta. Flota de la Armada estadounidense que opera en el Mar Caribe y el Atlántico Sur,  y que había sido desactivada en 1946, al finalizar la 2ª Guerra Mundial, precisamente en el momento en que están ocurriendo procesos políticos de vocación soberana en América Latina, pero, sobre todo cuando en Brasil -en su plataforma marítima interior- se descubren gigantescos yacimientos petrolíferos, en las profundidades del océano.

Debemos poner especial atención que toda la maquinaria infernal de guerra de EEUU desplazada está orientada ahora bajo la doctrina militar de la “Dominación de Espectro Completo”, como lo señalara Rina Bertaccini en su ponencia para la Mesa Redonda que tuvo lugar en el marco del V Encuentro Nacional de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa” realizado en Fortaleza, Brasil, en agosto de 2011, en el que al referirse a la dominación de espectro completo señaló claramente que hay “…dos documentos elaborados en los últimos años que guían el accionar de las fuerzas armadas del gobierno de los Estados Unidos. Me refiero al documento “Joint Visión 2020” (Visión conjunta 2020) y a otro titulado “United States Southern Command  Strategy 2018” (Estrategia del Comando Sur de los EEUU 2018)… la dominación de espectro completo es ‘la capacidad de las fuerzas de los EEUU, operando unilateralmente o en combinación con aliados multinacionales o fuerzas inter-agencias, de derrotar a cualquier adversario y controlar cualquier situación a lo largo de todo el espectro de operaciones militares.’ Y, explica: dichas operaciones  ‘incluyen el mantenimiento de una postura de disuasión estratégica. Incluyen acción en el teatro de operaciones y actividades de presencia. Incluyen el conflicto con empleo de fuerzas estratégicas y armas de destrucción masiva, guerras de teatro principal, conflictos regionales y contingencias de menor escala. También incluyen aquellas situaciones ambiguas que se ubican entre la paz y la guerra, tales como las operaciones para mantener y hacer cumplir la paz, así como operaciones no-combativas de ayuda humanitaria y el apoyo a las autoridades locales.’.”

Con toda crudeza nos están advirtiendo qué podemos esperar de las guerras imperialistas del siglo XXI: una acción global desplegada en todos los dominios: el específicamente militar con su poder letal, pero también en el plano político, económico, ideológico y cultural, sin limitación o condicionamiento jurídico o moral de ninguna clase.”

Como ya señalamos, los gobiernos nacionales, a través de sus Estados, deben desarrollar políticas nacionales soberanas e integracionistas para la defensa de nuestros países y sus proyectos nacionales amenazados, ante el descomunal poder de dominación económica, política, cultural y militar del mayor poder imperial y capacidad de destrucción en la historia de la humanidad. Ello ha de ser motivación de impulso de las fuerzas políticas y sociales afines en nuestros países.

No obstante lo anterior, el movimiento popular y político de izquierda en el continente debe articular mecanismos, formas y políticas propias, con sus gobiernos soberanos en la defensa -o por encima de ellos si fuese el caso-, para la respuesta rápida, orgánica y conjunta a cualquier agresión imperialista que atente contra el desarrollo de nuestros procesos de autodeterminación, liberación y redención social en cualquier parte del continente, con una clara política de Resistencia liberadora anticapitalista y popular, para ganar la paz con justicia social, por lo que:

Proponemos para este XVIII Encuentro del Foro de São Paulo:

1.    Incidir y promover, a lo interno de nuestros países, el que se asuma la guerra a partir del concepto de Clausewitz como continuación de la política. En esa medida preparar los factores políticos y diplomáticos para la consecución de los objetivos estratégicos de la defensa.

2.    Promover a lo interno de nuestros países la eliminación de la hipótesis del enemigo interno de los documentos doctrinarios y de seguridad de la Fuerza Armada.

3.    Promover a lo interno de nuestros países que las Fuerzas Armadas deben responder a una estrategia defensiva, por tanto las nuevas adquisiciones de armamento debe ser realizadas exclusivamente para sostener la resistencia nacional. Prever su ubicación en la primera trinchera para permitir el despliegue del pueblo en la larga guerra de resistencia hasta lograr el equilibrio estratégico y la victoria estratégica a partir de las  definiciones de las doctrina más avanzadas en materia de guerra de todo el pueblo.

4.    Promover e implementar la creación del “Centro de Estudios Estratégicos para la Resistencia Soberana y Popular, para Ganar la Paz con Justicia Social – Foro de São Paulo”. Definir su declaración de principios, sede, funcionamiento y plan de trabajo estratégico.

5.    Desarrollar lazos de interlocución e intercambio con Unasur, entre el Consejo de Defensa Suramericano – Unasur” y el “Centro de Estudios Estratégicos para la Resistencia Soberana y Popular, para Ganar la Paz con Justicia Social – Foro de São Paulo”.

6.    En el debate sobre la Defensa Soberana Nacional y/o Resistencia Soberana y Popular de los Pueblos, para Ganar la Paz con Justicia Social”, promover e implementar foros y eventos en cada país, que aborden los temas: Democracia Participativa y Protagónica, DDHH y el Derecho Internacional Humanitario; Hambre, Represión, Saqueo Nacional y Depredación Ambiental; El Derecho a la Rebelión de los Pueblos, Narcotráfico y Delincuencia Criminal; Diáspora, Migraciones, Desplazamiento Forzado, Emigración y Exilio Político; Los Ejércitos Nacionales Soberanos y la Guerra de Todo el Pueblo.

7.    Desarrollar estructuras permanentes, con programas de acción, difusión y formación nacional y continental, ante la agresión imperialista, para la constitución de “Círculos Unitarios Constituyentes”, en América Latina y el Caribe, del “Movimiento Continental Soberanía, por la Paz con Justicia Social”, agrupando diversos sectores y movimientos anticapitalistas y antimperialistas, más allá de FSP, como el Movimiento Social Mundial (MSM), el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Mingas indígenas y campesinas, Polo Patriótico Venezolano, Colectivos por los DDHH, etc.

8.    Implementación de la revista periódica digital: “Insurgencia Soberana”, como órgano oficial de difusión y discusión del “Movimiento Continental Soberanía, por la Paz con Justicia Social”.

9.    Crear mecanismos de  “Alerta Temprana”, ante agresiones como las ya infringidas a Venezuela, Bolivia, Ecuador, Hondura, Paraguay, para planes de “Respuesta Rápida” del “Movimiento Continental Soberanía, por la Paz con Justicia Social” y del FSP.

10. Promover dos grandes eventos continentales al año, uno cada semestre,  sobre “Defensa Soberana Nacional y Resistencia de los Pueblos para la Paz con Justicia Social”, poniendo el acento en cada evento, en el conflicto más significativo de la región en el que se realizará cada jornada, destacando el carácter global de la lucha de liberación de la Patria Grande.

El primer gran evento, correspondiente al segundo semestre del año 2012, debe realizarse en la Ciudad de Caracas, entre octubre y noviembre, finalizada la campaña para la relección del Comandante Hugo Chávez; ante la agresión imperialista y oligárquica contra la Revolución Bolivariana, que seguro continuará pasadas las elecciones del 7 de octubre.

Una guerra como la que hipotéticamente pudiéramos confrontar en el futuro, con respuestas oportunas a planes violentos de desestabilización, violentos o no -“Bombardeos Humanitarios”, Golpe Parlamentario”, etc.-, (caso Libia, Siria, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Honduras, Haití, Panama, Paraguay, etc.), no se improvisa o prepara con la celeridad de una campaña electoral, una huelga o una marcha, ello supone una meticulosa, larga y permanente preparación, no solo del ejército soberano profesional sino del pueblo patriota en sus espacios naturales de existencia, que serán, a su vez, el ámbito ideal de defensa en una confrontación armada, caracterizada como “Guerra de IV Generación” con la doctrina de la “Dominación de Espectro Completo por las fuerzas imperialistas para la dominación perpetua.

Freddy Bernal

Diputado del PSUV

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