¿Hacia una nueva configuración del mundo?

LOS PLANES DE LOS HOMBRES DE NEGRO

Los hombres de negro no son los enviados en la Europa del sur para fiscalizar las cuentas de unos Estados que han perdido su autonomía. Los verdaderos hombres de negro- debido a sus opacas e inconfesables aspiraciones- son los que mandan a sus siervos para asegurarse de que la pierdan.

Como sabemos, el aspecto económico es inseparable del político y social, con sus correspondientes repartos de poder geoestratégico a gran escala. Con ello buscan las cabezas mandantes en la sombra ir estableciendo órganos de discusión, decisión y control que pueden acabar, tal vez, refundando la ya desgastada ONU para crear una nueva plataforma que dé más protagonismo a los poderes financieros y nuevos ricos del primer mundo unidos a los nuevos ricos de los países emergentes. El primer paso, parece ser el de acabar con la autonomía política de los países más débiles y controlar sus recursos,a sus pueblos y a sus gobiernos.

Parece haber calado la consigna del internacionalismo capitalista: “Ricos de todos los países, uníos”. Y se unen entre sí y lo que es peor: contra los demás para hacernos todo lo pobres que deseen. Al menos se quiere tener en harapos a un tercio consolidado de población mundial como se propuso el neoliberalismo made in desalmada Margaret Thacher para Inglaterra y amplían a más países sus igualmente desalmados discípulos

Unos cuantos cientos de pésimos ejemplares de seres humanos encumbrados por el dinero, las malas artes y el poder, pretenden un gobierno mundial sin control alguno de los pueblos – aunque mantenga las urnas en activo- y con un número de diputados proporcionales a su riqueza y poder , mientras aspiran a sumar a su carro a los ricos de los países emergentes como China, India o Brasil, junto a EEUU, U.E y Rusia.

Con la vista puesta en ese teórico gobierno único planetario de mercado globalizado con pueblos sometidos al capricho de los poderosos, sospecho que es por todo ello que se pretende adoctrinar a las masas con el pensamiento único y mantener a la colectividad en un estado de conciencia adormilada, servil, acrítica, atrofiada, y adaptada a las necesidades del capitalismo multinacional y financiero desde su centro de control demoníaco, invisible a las cámaras fotográficas, excepto- tal vez- a la cámara Kirlian.

En ello están, y por ello somos bombardeados a diario con dosis programadas de noticias, ideas y ajustes de todo tipo acompañados de estudiada psicología conductista-propagandística especialmente a través de tres canales: televisión, cine, y prensa. A estos se añade la educación escolar y eclesiástica con el fin de fomentar individualismo, pasividad, resignación, desinformación, miedo y aceptación de toda ideología conservadora y autoritaria encaminada a un nuevo totalitarismo dogmático y represivo.

Tras esos movimientos estratégicos de dirección de la mente y la conciencia- tanto de la conciencia social como de la intelectual y espiritual- se oculta ese deseo del capitalismo por el gobierno mundial, con una economía de mercado mayorista abierta a retoques intervencionistas puntuales, un club de especialistas de todo tipo para organizar nuestra vida desde un Consejo de Administración del Planeta donde puede integrarse hasta una administración religiosa única consensuada por todas las existentes a fin de unir fuerzas para mantener SU nuevo orden mundial. En ese nuevo orden religioso tendrían cabida, a mi entender, tanto los gobiernos islamitas tipo Saudí, como los moderados tipo Marruecos o Egipto, pues vemos que no existe ningún problema para los laicos supuestamente demócratas occidentales en convivir y cooperar con ellos. Igual les da a estos efectos el Islamismo radical Saudí que el fascismo gubernamental de Kiev.El caso es que sirvan a sus propósitos.

En ese futuro Consejo Mundial político-religioso- económico- del cual el Club Bilderberg es solo un ensayo, como la misma Unión Europea, y la famosa “alianza de civilizaciones” una aproximación ideológica abierta a la confluencia religiosa- el peso específico de cada miembro sería, como se ha dicho, no solo directamente proporcional a los recursos naturales de cada país sino también de su capacidad militar para preservarlo de la codicia de los otros, dependiendo, como siempre, de su arsenal bélico y de su posición geoestratégica. Tal vez por ello existe en los últimos diez años una acelerada inversión armamentista y un aumento del mercado mundial de armas con EEUU, seguido por todos los demás. Y ya se sabe: una vez que las armas se fabrican hay que darles salida, así que las guerras por el predominio mundial a corto plazo están más que aseguradas como vemos hasta en la propia y falsamente civilizada Europa. Una vez consolidada una escala jerárquica aceptada del poder mundial, lo demás será coser y cantar, aunque se tratará más bien de cantos fúnebres, porque las campanas llorarán (Hemingway) por muchos de nosotros hasta que este mundo se enderece.

Entre tanto el diseño que se pretende para ordenar nuestra convivencia es lo más contrario a ese deseo mundial de redención social y libertades crecientes, pues de no ser capaces los pueblos de decir BASTA alto y claro, lo que se nos avecina es una época negra de esclavismo laboral, exclusión social, desempleo, pobreza y hambre para algunos miles de millones.

Y, por favor, dejemos de creer en esa estúpida idea que pretenden imbuirnos desde el Poder para que los pueblos tengamos alguna esperanza en el futuro: el crecimiento no puede seguir; no puede ser ilimitado en un planeta de recursos limitados y- por si fuera poco- controlados por unos pocos cientos de familias. Dejemos de creer en los mundos de Yuppy de los ideólogos del Nuevo Orden.

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