Hacia la desobediencia civil

Al igual que para el bando franquista los «rojos» no eran españoles, los deshumanizaban para reprimir sin compasión, para el Régimen actual no somos ciudadanos como los demás, la ley no es igual para todos y la impunidad policial es una decisión política. Ayer se notó claramente, cuando vimos que a los anti(pro)disturbios les «ataron» más corto de lo habitual desde Delegación del gobierno, al menos en Neptuno, después del bochorno internacional del 25S. Pero que nadie se engañe, será sólo hasta la siguiente carnicería y después de la correspondiente indignación generalizada, vuelta a empezar.

Es una demostración de una mínima cintura política pero falsa y momentánea, ya ha pasado otras veces. Lo demuestra que una vez más, no se han depurado responsabilidades ni hay sanciones, todo lo contrario; felicitaciones de ministros y jefes policiales en los telediarios.
Quizás, al no haber una dictadura formal, se tiene todavía la sensación de poder reclamarle a alguien por tanta brutalidad, o que las leyes las tenemos que cumplir todos por igual, pero no es así. Anoche no fue un punto y aparte, fue la resaca de una vergüenza televisada en todo el mundo

Si seguimos sin asumir del todo esta deriva totalitaria, sin organizarnos acorde a la situación, asumiendo la autodefensa no violenta, no podremos desobedecer de forma generalizada y elevar el nivel de ruptura hasta donde necesitamos para que el Régimen se tambalee.

Un Régimen que cuenta todavía con millones de seguidores que no van a cambiar de opinión, pero que si serán arrastrados por los acontecimientos protagonizados por la verdadera mayoría, la «no silenciosa», esté o no en la calle, que está contra los recortes y la pérdida de derechos (nunca es igual de fácil quedarse en cas “silencioso” que juntarse en una plaza llena de policía armada y violenta).
Si pudiéramos reducir la violencia hacia los manifestantes se reducirían paralelamente las formas violentas de respuesta, descontextualizadas y masivamente rechazadas más allá de que sean legítimas o no. Poder así, ejercer mejor nuestro derecho a protestar y luchar; «para que la violencia policial no genere más violencia», podría ser un buen lema, acorde al contexto actual en el movimiento.

Contener la violencia policial de forma efectiva, al estilo Tute bianchi por ejemplo, incluso mejorarlo o adaptarlo. Además de las performances simbólicas, que también suman pero no son suficientes al no sensibilizar mucho más allá de las fronteras del movimiento.
Con un cordón como el de la foto, se podría desalojar un lugar de forma ordenada o quedarse en él minimizando las habituales situaciones de pánico. Querernos y cuidarnos más entre nosotros para dar el salto cualitativo que necesitamos este nuevo curso; la desobediencia masiva. Quizás haya gente lo vea como una forma de provocar, o facilitar la violencia de otros, pero no es así y tampoco es lo que se pretendería conseguir, sino todo lo contrario.

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