Hablemos del Partido Único en Cuba

El pasado 8 del corriente, el Presidente Raúl Castro, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, en ocasión del X aniversario del Convenio Integral de Cooperación entre la Mayor de las Antillas y Venezuela, en el Palacio de Convenciones de La Habana, expresó:

“[…] nos reúne esta tarde la oportunidad de convocar al Partido y a todo nuestro pueblo a participar en el proceso preparatorio del VI Congreso de los comunistas cubanos.

”El Buró Político ha acordado convocar el VI Congreso para la segunda quincena del mes de abril del próximo año, en ocasión del 50 Aniversario de la Victoria de Playa Girón y de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución Cubana”.

A propósito, traigo a colación este título.

Ante todo, significo que el proceso de unidad político-revolucionaria que condujo a la presencia de un Partido Único como sujeto rector de la sociedad en la Mayor de las Antillas —asumido como Unipartidismo o Monopartidismo en el marco del Sistema Político imperante en nuestro proyecto socialista—, constituye un producto tanto del domino teórico como de la experiencia práctica del pueblo cubano a través de su lucha por la liberación nacional.

Así, el devenir del proceso en cuestión ha estado signado por las características histórico-concretas a las cuales se ha enfrentado el liderazgo revolucionario cubano, cuyo reflejo devela pluralidad en la consecución político-organizacional.

Tal premisa, advierte que la agrupación que en octubre de 1965 optó por el nombre de Partido Comunista de Cuba (PCC) es adulterada por la oposición interna y foránea, no por ser expresión de la existencia de un solo Partido ni por su alejamiento de un contexto multipartidista, sino porque ello constituye una fortaleza de la unidad de las masas en torno a su vanguardia ideo-política.

Es incuestionable que este Partido cada vez más se pronuncia por la pluralidad participativa en la continuación de la Revolución, y una muestra está en la manera en que se lleva a cabo la actualización del modelo económico cubano y, en especial, su reordenamiento laboral.

Sin embargo, una pregunta salta a la vista: ¿Cómo explicar el apoyo irrestricto de la oligarquía local y el imperialismo norteamericano a la dictadura de Fulgencio Batista y su Partido Acción Unitaria (PAU) de cara al golpe de Estado de marzo de 1952, con independencia del simulacro electoral en 1954 y 1958? Ello, por apenas mencionar una situación —al margen de otros ejemplos que revelan la convivencia del capital con gobiernos típicamente reaccionario, como el de Pinochet en Chile a partir de 1973, en el que el multipartidismo brilló por su inexistencia.

En correspondencia, a partir de este presento una serie de trabajos cuyo objetivo es compartir sucintamente algunos elementos que contribuyan a ganar en claridad respecto a la existencia en Cuba de un solo Partido, el porqué el quid del asunto está divorciado de la ausencia del pluripartidismo y sí ligado a que el PCC constituye un baluarte/garante de la Revolución Cubana.

Para concretar este empeño, es necesario partir de la raíz de la nación. Pero de ello me ocuparé en otro título.

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