Hablemos de Arabia Saudita, no todo va a ser Venezuela

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Dice la derecha político-mediatica que saca el tema de Venezuela porque España tiene lazos afectivos con los países de América Latina. Por eso, los portavoces del régimen hablan y hablan de Venezuela. Es obvio que no les preocupa lo más mínimo los Derechos Humanos en Venezuela ni en Colombia (donde los paramilitares/gobierno han asesinado a más de treinta líderes campesinos y sindicalistas en los último días), ni en México (donde siguen llegando noticias constantes de violaciones de Derechos antes y despuès de la matanza de los 43 estudiantes), lo que le interesa es el desgaste de la revolución bolivariana, como antes lo fue del Chile de Allende o siempre la revolución cubana.
Con quien parece que no hay lazos afectivos, sino intereses económico y amistades inconfesables es con Arabia Saudita. Las inversiones de los jeques en empresas españolas, la amistad de la familia dictadora de ese país con los Borbones, la construcción del metro de Riad o el AVE a la Meca, por parte de grandes empresas españolas, acalla cualquier comentario, crítica o simplemente cuestionamiento de lo que ocurre en un país sin sombra de democracia.
Y razones hay para hablar de ellos. El documental ‘Saudi Arabia Uncovered’ (‘Arabia Saudita al descubierto’) exhibido no hace munchas semanas en el Reino Unido, deja la conclusión de que es uno de los regímenes más crueles del mundo, donde el Estado ejecuta a cientos de ciudadanos al año. Pero además, un régimen que está bombardeando Yemen, matando a cientos de personas (Arabia Saudita tuvo que mover sus poderosos hilos económicos para que la ONU sacase de la lista de criminales y violador  de derechos de la niñez en los conflictos armados que participa) o financiando al llamado «Estado Islámico». En este sentido recordemos que Arabia Saudí triplicó las importaciones de armas de fuego, desde los 54 millones de dólares hasta los 161 (cifras oficiales).
Caso aparte es el trato a homosexuales (son ejecutados) o a mujeres, ya que éstas tienen que tener un «Guardián» que  implica que las mujeres no pueden obtener un pasaporte, casarse, viajar o recibir educación superior sin la autorización de ese tal ‘Guardián’, que suele ser el marido, padre, hermano o hijo. No pueden estudiar, viajar o someterse a una intervención médica sin el permiso del varón que tenga su tutela, y deben ocultar sus cuerpos bajo unas túnicas negras. Nada de eso parece importarle al rey emérito Juan Carlos que se abrazó y departió -sin un solo comentario sobre Derechos Humanos- cientos de veces con Abdul-Aziz Al Saud, y el ahora Felipe VI con Salman bin Abdelaziz. Ni en tertulias, ni en debates ni en mitines… se hace referencia a Arabia Saudita. ¿Para qué? Si esa dictadura es de los «nuestras».
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