Hablar puede matar

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Reporters sans Frontières o traducido Reporteros sin Fronteras publicó el 3 de Mayo una investigación sobre la violencia cara los periodistas, en varios estados de la Unión Europea.

El informe es muy esclarecedor, y viene a compaginarse con las personas que ya denunciaban las tropelías contra la libertad de expresión y de información. Todos recordamos el brutal asesinato del cámara Jose Couso, del que ya se cumplieron 5 años de su muerte.

Sin embargo, muchos reporteros seguen en el olvido "público", ¡que contradicción!; una profesión que se basa en suministrarnos noticias e información; y las decenas de situaciones en las que se ven implicados que nunca salen a la luz. Este podría ser el caso de Brad Will, asesinado en Oaxaca en el 2006. Asesinado por informar, y asesinado por dar voz los más desfavorecidos durante la revuelta que ocurrió en el incluso lugar en dicho año.

Mucha gente pensaba que la brutalidad contra la prensa siempre ocurría en África, Asía o incluso América Latina, pero la realidad es bien distinta. No hay que recorrer mucho camino y obtener penosos ejemplos.

Ser periodista en Italia, y sumergirte en determinados asuntos, puede provocarte más de un problema con la camorra; lo mismo puede ocurrir en Irlanda del Norte, con algún grupo paramilitar dedicado el comercio de estupefacientes. Hablar pode suponer un asesinato.

Pero el caso que más me asombra es el caso de Rusia. Mi posición con respeto a este Estado es que estamos ante una nueva dictadura; una dictadura donde Vladimir Putin agota su mandato acumulando más poder, una dictadura donde hablar de más incomoda los antiguos agentes del KGB… Si hablas de Chechenia, puedes temer por tu vida, si hablas de los problemas del país, idem, si hablas de los miembros del Kremlin, más de lo mismo.

Las amenazas, intimidaciones siguen ocurriendo día a día; mientras el mundo no se detiene, no interesa.