Guatemala. Desbalance en ingresos

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La diferencia entre grupos específicos de la población está en los máximos extremos.Por un lado hay una minoría —unos 3.1 millones— que centraliza la mayor porción de la riqueza que se genera en un año. En el otro extremo, otros 3.1 millones solo pueden repartirse el 3.3 por ciento de la producción nacional.

En términos monetarios lo anterior se podría explicar así: de cada quetzal que se produjo en 2014, Q0.56 fueron captados por los dueños de los medios de producción y renta de la propiedad, mientras que Q0.30 son por el factor del trabajo de las personas y Q0.11 se destinaron para el pago de impuestos para financiar el presupuesto Estatal.

Aunque según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), presentada la semana anterior, registra una ínfima reducción en la desigualdad, el panorama a futuro es poco alentador para las próximas generaciones.

La encuesta determina que el 68.2% de los menores de 18 años habitan en hogares pobres, y el 70.2% de los niños menores de 10 años viven agobiados por la pobreza.

Según el documento presentado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), “el 20% más rico de la población captaba más de la mitad de los ingresos del país con 57.3%”.

El indicador señala que hubo una leve reducción de la participación de ese sector de la población, de 3% con respecto al 2011 cuando se sitúo en 60.5 por ciento.

En 2006 fue de 59.5% y en 2000 alcanzó la tasa más alta, con 63.8%.

Desbalance

Por otro lado, se presenta la incongruencia en cuanto que la otra minoría solo tuvo acceso al 3.3% de la riqueza que equivale al primer quintil.

“Ahora un 20% de la población más pobre tiene un poco de ingresos porque hace 14 años tenían 2% y apenas rascaban algo”, indicó Maynor Cabrera, analista económico independiente.

Agregó que la riqueza que genera la economía sigue concentrada en 20 por ciento de la población que captura el 60% de ese caudal y no existe una distribución equitativa.

El otro 80% de la población, o sea la mayoría, tiene acceso a un 40% del beneficio que genera la producción nacional.

Un buen ejemplo de distribución equitativa para el el analista es Chile, donde la riqueza se distribuye en forma menos desbalanceada que en Guatemala.

Según la Encovi, la pobreza en Guatemala alcanzó el 59.3 por ciento. Esto quiere decir que 9.4 millones de personas viven con un promedio anual de Q10 mil 218 al año para cubrir el costo de la canasta básica de alimentos y otras necesidades.

La pobreza en Guatemala alcanzó el 59.3 por ciento.

Del total anterior, el 23.4 por ciento se encuentra en pobreza extrema —unas 3.7 millones de personas— con un ingreso menor de Q5 mil 750 anual.

Este indicador incrementó en 8% del 2006 al 2014, siendo la población rural e indígena la más impactada.

Verónica Simán, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Guatemala, resaltó que la brecha de la inequidad sigue concentrada en la población pobre e indígena.

La desigualdad también se puede demostrar si se analiza el ingreso de una persona que se encuentra en el quintil rico. Esta tiene 17 veces más que una que se encuentra en el quintil pobre.

Es decir que un jefe de hogar que desempeñe un alto cargo ejecutivo, gerente de alguna empresa, ministro de Estado o alto funcionario, tiene un ingreso medio de Q44 mil 948 mensuales.

Para alcanzar ese ingreso entre los más pobres, sería necesario unir los ingresos mensuales de 17 personas que ganaran el salario mínimo vigente de Q2 mil 644.40.

La persona del quintil rico es la que se encuentra en áreas urbanas, visita centros comerciales y demanda servicios en hospitales privados, frecuenta restaurantes, compra un vehículo del año, acostumbra a viajar al extranjero y posee tarjetas de crédito.

En el extremo contrario está aquella que tiene solo acceso algunos bienes de la canasta básica, se concentran en el área rural, no tiene acceso a servicios básicos que lo hacen más vulnerable y muy probablemente tiene deficiencias en la cobertura de su alimentación.

Medición

El coeficiente de Gini —indicador que mide la desigualdad de los ingresos dentro de un país— fue de 0.53 en 2014, según la Encovi.

“Entre el 2011 y 2014 hubo una reducción en desigualdad por debajo a lo observado en el 2006, que fue de 0.56 y 0.60 del 2000”, precisa el informe.

El índice de Gini significa que al estar más cercano al cero representa una equidad perfecta, mientras que al ubicarse en el 1 sería la inequidad perfecta —mayor desigualdad—.

Según la escala de medición del Banco Mundial medida de 0 a 100 en 2011-2015, El Salvador presenta el mejor indicador, con 43.5; Costa Rica, 49.5; Panamá, 51.7; Guatemala, 52.4 y Honduras, 53.7.

A escala latinoamericana Uruguay y Perú poseen una mejor distribución de la riqueza con 41.9 y 44.7, respectivamente.

Inflación afecta

A pesar de que las personas han mejorado en sus ingresos reales, el costo de los alimentos, bienes y servicios se han encarecido de manera permanente y acelerada, expuso Óscar Erasmo Velásquez, analista independiente.

Otro factor es que el crecimiento de la población, en promedio, alcanza el 2.4%; mientras, la expansión económica en los últimos años ha sido 3 por ciento.

Agregó que la estructura productiva del país es otro elemento que no promueve la industrialización de bienes y persiste una organización tradicional en el despacho de materias primas como café y azúcar.

Enumeró otras causas como la evasión, la defraudación tributaria y la corrupción en la administración pública como origen de la agudización de la desigualdad.

Educación, la clave

Velásquez y Carrera coinciden en que para combatir y reducir la inequidad social, la educación es la principal herramienta.

“Una persona con educación puede desarrollar mayores habilidades y capacidades”, subrayó Carrera.

Recomiendan implementar mecanismos que incrementen la recaudación tributaria para destinar el apoyo a la educación pública.

El coeficiente de Gini determinó que en San Marcos, Jalapa y Quetzaltenango existe la mayor desigualdad,

En esos territorios hay población que concentra una mayor escala de riqueza, pero también una significativa cantidad de pobres.

Sololá, El Progreso y Escuintla parecieran, según el índice, los lugares en donde la distribución es más equitativa.

Los expertos comentaron que el nuevo gobierno cuenta con la información para reducir la brecha de desigualdad, a través de la focalización de su plan de trabajo.

 

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