Greenpeace denuncia la aparición de ántrax en el Ártico por culpa del cambio climático

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La amenaza del cambio climático no es una visión de futuro. Ya está presente en el día a día. Aunque la gravedad es distinta según la localización. La imagen de deshielos de los polos ha llegado a zonas habitadas. Es el caso de Siberia. Tal y como denuncia Greenpeace, las altas temperaturas provocadas por el cambio climático han provocado un “calor extremo” superior a los 35ºC en Yamalo-Nenets, región que se sitúa en Siberia del Oeste, que ha traído “terribles consecuencias” para la población indígena de la zona.

Las altas temperaturas han derivado en un deshielo de regiones árticas y subárticas con tierras congeladas –llamadas permafrost– sacando a la luz a un cadáver de un reno que no ha venido sólo. El animal fallecido hace varias décadas ha venido acompañado de un brote de ántrax que afectó a la localidad en 1941 y que, a día de hoy, ya ha matado a un niño, así como la hospitalización de 90 pastores y 40 niños.

El Gobierno de Yamalo-Nenets reconoce que posiblemente el incidente en su tierra sea debido al calor extremo: ¡la temperatura de casi la totalidad del mes de julio ha sido superior a los 35ªC! Sí, en esta zona dentro del círculo polar ártico”, ha informado Greenpeace. Un brote de ántrax que también se ha llevado por delante la vida de 2.300 renos de la zona, “y con ellos su fuente de subsistencia”.

Porque como recuerda Greenpeace, el ántrax “puede sobrevivir en el suelo casi 100 años”. Un peligro que no es el único que se esconde bajo el hielo. Como apuntan los científicos, el deshielo de las llamadas permafrost puede traer “otros virus peligrosos”.

A su vez estas áreas heladas no sólo contienen una enorme cantidad de agua, “sino también grandes cantidades de gases efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano”, algo que ya se aprecia también en Siberia. A finales de julio, en la isla de Belvyy aparecieron hasta 15 burbujas subterráneas con gas metano, tal y como se aprecia en un vídeo publicado en Youtube.

“La desaparición del permafrost abre también nuevos suelos para la minería. Las explotación minera también pueden conducir a la propagación de infecciones”, ha denunciado Greenpeace.

Por ello, ante la peligrosidad de que salga a frote este tipo de virus y gases nocivos, Greenpeace ha insistido en la necesidad de que los gobiernos se tomen de manera seria el cambio climático y cumplan con lo pactado en París, tras la cumbre climática de diciembre: “Los pactos reales de gobierno deberían considerar como prioritario garantizar que reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero a cero y que las temperaturas no aumentarán nunca más de 1,5º C”.

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