Grecia: Descalabro socio-político (II)

Cada día que pasa, los datos sobre la situación socio-económica griega confirman, de forma desgarradora, lo que hemos calificado de destrucción de la fábrica social (ver Correspondencia de Prensa del 20-11-2012) . Así, el 22 de noviembre de 2012, el ministro «del Orden público y de Protección Civil» publicaba las cifras oficiales de los suicidios y tentativas graves de suicidio registrados entre el 1 de enero de 2009 y el 28 de agosto de 2012. El ministro Nikos Dendias respondía a una pregunta planteada por un diputado de Syriza, que exigía datos certificados sobre los suicidios y la confirmación del informe de la Unicef que indicaba que 439.000 niños sufrían desnutrición. Hasta el presente, Dendias no ha dado respuesta a la segunda pregunta.
En cuanto a los suicidios, las cifras hasta el 23 de agosto se desgranan de forma lúgubre: 2009, 677; 2010, 830; 2011, 927; 2012, 690. Las cifras más altas se dan en Atenas (355) y en Tesalónica (319). En su declaración, el ministro, conocido también por sus vigorosas campañas contra las y los inmigrantes, deslindó este evidente crecimiento de actos de desesperación del contexto social general que atraviesa el país, poniendo el acento en causas «personales». Sin embargo, si en ese contexto específico se suman lo que se califican como «causas personales», el suicidio viene dado.
¿Eutanasia de hecho para los enfermos crónicos?
También pusimos de relieve el miserable umbral del salario mínimo para las personas de menos de 25 años (como, por otra parte, también para mayores de 25 años). El 18 de noviembre, en un debate en la web TV E-Nikos.gr, un estudiante de contabilidad, Vasilis Themistoklis, desarboló a los representantes políticos de la coalición gubernamental deduciendo del salario mínimo neto de 450 euros, impuesto por el gobierno y la Troika en nombre del «restablecimiento de la competitividad» y del pago de la deuda, la suma de los gastos fijos.
Su cálculo, teniendo en cuenta que su compañera está en el paro (el 58% de los jóvenes de menos de 25 años lo está) y que algunos gastos elementales están por tanto «doblados», daba el siguiente resultado: «Necesitaría 200 euros mensuales para una vivienda de entre 20 y 30 metros cuadrados; 50 euros para electricidad; 5 euros para el agua; 0,5 euros para dos panes al día; 10 euros para el teléfono y 28 euros para el transporte. A esto, hay que añadir 1 euro al día para la alimentación y dos cafés en un bar por semana. En total, 432 euros. Por tanto, me quedan 18 euros. Tendría necesidad de 100 litros de gasóleo para calentarme a un precio de 1,4 euros el litro. ¿Cuántos litros puedo comprar con 18 euros?». Vasilis, de forma muy simple, demostró que es imposible vivir con 450 euros. Y que con 600 a 700 euros sólo podrían cubrir los gastos más elementales de supervivencia. Los representantes de los partidos de la coalición respondieron con onomatopeyas. Vasili les dio jaque mate a unos políticos que habían querido centrar el debate en torno al dilema euro versus dracma. Ilustró de ese modo la consigna que la izquierda de Syriza ha planteado siempre y que sigue vigente: «Ni un solo sacrificio impuesto en nombre de la defensa del euro».
El 22 de noviembre de 2012, la prensa publicó el resultado de una encuesta sobre la renta de las familias efectuada por la Hellenic Statiscal Authority (ELSTAT). Más allá de su presentación sesgada en los medios, la encuesta indicaba una caída del 15% de la renta familiar entre el 2º trimestre de 2012 y el 2º trimestre de 2011. En ese mismo período las ayudas sociales se redujeron en un 9,5%. Por el contrario, entre esas dos fechas, las familias conocieron un incremento del 37% en los impuestos. El ELSTAT considera que la pérdida de la renta disponible de las familias se eleva a 5,4 millardos de euros. Datos que explican por qué 853.282 personas se han registrado en diversos organismos oficiales, algunos de la Iglesia, para tener acceso a una ayuda alimenticia diaria (6 Meres, 21/11/2012). Todo ello sin que hasta ahora las medidas del tercer Memorándum, adoptado el 7 de noviembre, hayan desplegado sus efectos corrosivos.
Por último, el 20 de noviembre, cuando las temperaturas comenzaron a bajar de los 10º, las autoridades escolares de la prefectura de Trikala (Grecia central) informaron de que la mayoría de las escuelas no dispondrán de calefacción. Enseñantes de primaria y secundaria, que conocen la historia de Grecia, declararon que se había retrocedido a inicios de los años 1950 (inmediatamente después de la guerra civil) cuando los niños y los adolescentes acudían a la escuela con varias capas de ropa para intentar protegerse del frio. ¿Son esas las condiciones que el gobierno de coalición, cómplice de la Troika, considera que forman parte del «Plan de rescate de Grecia»?
A todo esto habría que añadir la decisión presentada, independientemente del tercer Memorándum, por el secretario de Estado para la Salud, Mario Salmas: la implantación de un copago (entre el 10% al 25%) de las medicamentos para enfermedades crónicas tales como: insuficiencia renal, Parkinson, diferentes tipos de diabetes, epilepsia, una enfermedad neurodegenerativa (enfermedad de Charcot), etc. La decisión es «sofisticada». Si los medicamentos están directamente vinculados a la enfermedad, el paciente paga el 10% y si sólo están vinculados indirectamente a la patología considerada como principal, el 25%.
La prensa da ejemplos de familias con rentas bajas en las que uno de sus miembros necesita una diálisis (lo que significa un gasto de 500 euros por mes) que se verán obligadas a decidir entre continuar con el tratamiento o atender sus necesidades alimenticias. Algunos periodistas se preguntan amargamente: «El ministerio, ¿no debería dictar una ley sobre la eutanasia para las personas aquejadas de enfermedades crónicas?». Son numerosos los médicos que han reaccionado no solo contra esta decisión, sino también contra la tasa de 25 euros para ser admitido en un hospital a fin de realizar exámenes o ser intervenido quirúrgicamente, decidiendo que los miércoles recibirían gratuitamente a los pacientes cuyos ingresos sean irrisorios.
«Hay tantas cosas que ajustar»
El descalabro actual de la sociedad griega no es el simple resultado de la crisis general del capitalismo europeo (por no mencionar más que a este continente), sino de la acumulación de los planes de austeridad (Memorándum) impuestos por la Troika (BCE, UE, FMI) en mayo 2010, febrero 2012 y octubre 2012, de acuerdo con los acreedores privados (bancos, fondos de inversión, etc.) que a lo largo de los años 1990 y 2000 hicieron de Grecia un anfitrión soleado para sus negocios.
El contenido de los Memorándum se presenta como un conjunto de medidas estrictamente técnicas que intentan «reequilibrar las cuentas públicas», «alcanzar un ratio razonable deuda/PIB», «aumentar la competitividad de la economía griega», «dar fluidez al mercado de trabajo», «llevar la eficacia a las instancias administrativas y gubernamentales, a fin de imponer una buena gobernanza».; dicho de otra forma, una gestión similar a la de una empresa «lanzada a la competencia mundial». La sociedad griega, su historia y las clases sociales que las estructuran no existen. Todas sus componentes sociales son estrictamente cosificadas: no se trata más que de «cosas a regular» con eficacia. Por tanto, se convierten en objeto de una «acción racional» de expertos incuestionables, que escapan incluso al funcionamiento de la democracia formal burguesa cuando la misma constituye un obstáculo para las «razones superiores» del «orden económico» de la zona euro y de una de sus partes; una pequeña: Grecia. En este sentido, los términos Memorándum, estado de excepción y estado de emergencia se interrelacionan.
Los rasgos particulares del sistema institucional y político griego, hoy en día censurados por la Troika y sus diversos representantes, no eran ningún secreto cuando Grecia se adhirió a la zona euro en 2001. Los bancos franceses (Société Générale, Crédit Agricole, PNB Paribas), las sociedades alemanas, como Siemens, que se encuentra en el epicentro uno de los numerosos escándalos de corrupción (por tanto de corruptores y de corruptos), los bancos suizos o luxemburgueses que recibían centenares de millones de las grandes familias griegas, los traficantes de todo tipo que hicieron de los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas un amplio terreno de operaciones fraudulentas y especulativas; o los vendedores de armas franceses, alemanes, holandesas, españoles, italianos y demás que aún en 2010 vendieron material por más de mil millones de euros al gobierno griego, todos fueron cómplices activos de un sistema al que reclaman -directa o indirectamente- una «reforma urgente».
Lógicamente, este estado de emergencia bajo supervisión de la Troika, ha hecho saltar por los aires, más allá del legado que dejaron, el sistema político puesto en pie tras los coroneles. Clientelismo político, corrupción o evasión fiscal constituían, con su «economía paralela», el humus del sistema bipartito que, por otra parte, no es una excepción en Europa. La aplicación de las medidas contenidas en los tres Memorándum se enfrenta con una resistencia social multiforme, pero también con numerosos mecanismos sociopolíticos e institucionales que constituían y siguen constituyendo los puntos de apoyo de partidos dominantes como Nueva Democracia y el PASOK (Movimiento Socialista Panhelénico).
Tras las elecciones de junio de 2012, el retroceso de Nueva Democracia (incluso tras haber integrado pequeñas formaciones políticas, como una parte del LAOS -Alerta Popular Ortodoxa- derecha dura – o Alianza Demócrata, escisión de la ND) y el descenso a los infiernos del PASOK expresan, en términos político-parlamentarios, la crisis de dirección político-institucional de las clases dominantes griegas. Unas clases dirigentes tambaleantes, cómplices de la situación actual y bajo la vigilancia de los «expertos de la Troika». Expertos atrapados en las dificultades que encuentran sus patronos para dar una salida «a su crisis» del núcleo duro de la zona euro, sin mencionar la de Grecia, España o Portugal.
A partir de ahí, no es nada raro que, desde el mes de septiembre de 2012, uno de los principales elementos de preocupación de los diversos representantes de las clases dominantes sea la resistencia de la coalición de gobierno (Nueva Democracia, PASOK y Demócratas de Izquierda) y la necesaria formación de un «partido europeo pro-Memorándum» cuyos contornos están aún por definir.
 
Los rasgos fundamentales de la situación política
Desde mayo de 2012 la situación política griega se caracteriza por los siguientes elementos:
Las clases dominantes controlan el gobierno, las diferentes administraciones centrales y municipales, el ejército, la policía, los media, la iglesia, el Banco Central, las cúspides de los dos aparatos sindicales (ADEDY, público, y GSEEE, privado) y el parlamento por unos pocos votos.
Se amplían las grietas en este control bajo el efecto combinado, por un lado, de la puesta en cuestión de los mecanismos político-clientelares del pasado y, del otro, de las múltiples resistencias sociales, que siguen vivas, así como del rechazo político hacia los gobernantes. Resistencias y rechazo político que, con la dispersión que les caracteriza, parten de todos los ámbitos sociales y también de determinadas instituciones (ayuntamientos, hospitales, escuelas, universidades, empresas públicas). El futuro de la coalición gubernamental está directamente puesto en cuestión por esta fisionomía político-institucional y social.
En este contexto, en menos de tres años, Syriza, una coalición política presentada como anticapitalista, se ha transformado en una fuerza de protesta contra el viejo régimen bipartito (Nueva Democracia, PASOK). En octubre de 2009, Syriza obtuvo el 4,6 % de los sufragios en las elecciones legislativas anticipadas; en mayo 2012, el 16,78% y el 17 de junio el 26,89%; es decir se convierte en el segundo partido y líder de la oposición. El paisaje político sufre una fuerte sacudida. El PASOK pasa del 43,92% en 2009 al 13,18% en mayo de 2012 y al 12,28 % en junio. En cuanto a Nueva Democracia, tras cooptar otras formaciones y tras la bipolarización con Syriza (en la que ha podido utilizar todos los instrumentos institucionales al alcance de la mano) logró el 33,48% de los votos en 2009, 21,40% en mayo de 2012 y 29,60% en junio. A todo ello hay que añadir una campaña política de chantaje de los partidos de centro derecha y de centro izquierda de la zona euro, así como de las instituciones europeas.
Por lo tanto, en muy poco tiempo, Syriza se ha convertido en la expresión política anti-Memorándum. Ha introducido un elemento añadido de crisis y de desequilibrio en el ámbito sociopolítico. Desde el punto de vista ideológico y en términos de estrategia, Syriza sigue siendo una coalición heterogénea, unida, hasta ahora, en torno a objetivos centrales inmediatos de enfrentamiento social, en sintonía con las resistencia sociales multiformes. De ello no se deriva que, en el ámbito social, la fuerza organizada de Syriza concuerde con su audiencia electoral, aunque los diversas componentes de la coalición, y la coalición como tal, estén cada vez más activas en los barrios y refuercen una red organizativa. En cualquier caso, todas esas particularidades no deberían suscitar en la izquierda radical europea elucubraciones sobre un nuevo «modelo», esta vez llamado Syriza.
En estos mismos tres años, el Partido Comunista (KKE) -de referencias estalinistas muy pronunciada- ha perdido su estatus de «representante de los trabajadores». En un contexto de crisis y de luchas sociales y políticas sin precedentes desde hace mucho tiempo, en el ámbito electoral el KKE pasa del 7,54% en 2009 al 8,48% en mayo de 2012 y al 4,5% en junio de 2012. Semejante cambio en la correlación de fuerzas (¡los diputados del KKE en el parlamento deben intervenir no solo tras los de Syriza sino también de los de Amanecer Dorado, debido a su «clasificación electoral»!) alimenta la crisis interna en el KKE. Una crisis que su fuerte aparato cada vez tiene más dificultades para mantenerla en secreto. Volveremos sobre este asunto.
En línea con una tradición ideológica anticomunista violenta y un régimen autoritario -elementos que actualmente van de la mano para más de un representante civil y militar, como ha puesto de relieve el diario burgués To Vima-, el partido neonazi Amanecer Dorado entró en el parlamento en mayo de 2012, con el 6,97% de los votos; un resultado que repitió en junio (6,92%). Actualmente, los sondeos le atribuyen una audiencia en aumento. Este partido cabalga sobre una corriente nacionalista y anti-inmigrantes. También volveremos sobre este tema.
A largo de este otoño de 2012, las movilizaciones sociales en el sectores privado y en el público no han cesado. Estas movilizaciones continúan tras la huelga general del 6 y 7 de noviembre, sin que por el momento sea posible tener una percepción más clara del impacto de las corrientes sindicales clasistas en este proceso.
Cuando una sociedad es maltratada de forma tan virulenta y con la impresión de que el agujero en el que se hunde no tiene fondo, la convivencia de la desmoralización y la revuelta hace que las oscilaciones políticas de grandes capas populares pueden ser rápidas. Más aún en la medida en que todas las referencias institucionales y políticas del pasado están desmoronándose. Por ello, es difícil interpretar los sondeos. La oposición a las medidas adoptadas por el gobierno es muy fuerte. Syriza surge como el partido que más votos ganaría a fecha de hoy, seguida por Nueva Democracia y Amanecer Dorado. Pero parece existir una distancia significativa entre el voto a Syriza y la adhesión a un gobierno de Syriza. Lo que no debe de extrañar, ya que los elementos constitutivos de una dirección de clase alternativa son aún embrionarios. A pesar de que la perspectiva de su emergencia se sitúa en el meollo de las discusiones actuales en Syriza sobre la definición estratégica y la práctica política para el período político presente.
Del lado de la burguesía, en cierta forma, se da un debate paralelo sobre la afirmación de un nuevo liderazgo -mezcla de tecnocracia y autoritarismo-. Lo que constituye una característica del tipo de crisis global que afecta hoy a ciertas formaciones sociales en el seno de la Unión Europea (continuará).
A l’ encontre/La Brèche
Traducción de Faustino Eguberri
Viento Sur
 
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Correspondencia de Prensa
28 de noviembre 2012
Colectivo Militante – Agenda Radical
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