Gracias, Pablo

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En mi opinión, Pablo lo ha hecho muy bien. Lo ha hecho bien desde el principio: promoviendo un canal de televisión independiente desde el que proyectar sus propuestas políticas, inspiradas en la enorme movilización social que significó el movimiento 15M, que tuvo una repercusión y alcance universales. Esta plataforma audiovisual permitió darse a conocer, divulgar un mensaje fresco y renovador, e ir llegando poco a poco a la gran audiencia.

Del mismo modo acertó al atreverse a aceptar entrevistas y aparecer en los grandes medios podridos de televisiones y radios al servicio de las oligarquías. Vaya energía y temple hay que tener para salir a la arena de estos espacios, sabiendo de antemano que los ataques, injurias y vejaciones iban a ser la tónica permanente. Sin embargo, supo hacer frente a tergiversaciones y calumnias, y mantuvo el tipo en todo momento, hasta el punto de llamar la atención de millones de televidentes adormecidos, que vieron en su mensaje una actitud original y renovadora, aire fresco en sus pantallas como nunca antes se había visto.

También acertó, en mi opinión, a la hora de transmitir un mensaje político innovador: frente a la hartura de la confrontación IZQUIERDA-DERECHA, él hablaba de la confrontación ABAJO-ARRIBA; y el enfoque de TRANSVERSALIDAD, por mucho que defraudara a algunos e hiciera desconfiar y apartarse a otros, era el concepto básico para ir más allá de un partido que se quedara en la eterna oposición, con derecho al pataleo y poco más (véase lo que ha hecho Izquierda Unida durante décadas). Había que ganar las elecciones, tomar el Gobierno y empezar a repartir justicia social, que es lo más urgente en estos momentos.

Claro que esa transversalidad implicaba darle cabida en sus programas y enfocar de otra forma conceptos como el de PATRIA, EJÉRCITO, RELIGIÓN, ORDEN PÚBLICO, PODER JUDICIAL, ECONOMÍA EMPRESARIAL… Sus incursiones en estos campos, su mano tendida para que sectores de la población con estos valores instalados en su mente como primordiales sintieran la llamada para confiar en el partido, o al menos para mirar a Podemos como una organización honesta y con aspiraciones a gobernar, supuso, por contra, el alejamiento desde el pensamiento de izquierdas de muchas mentes puristas, que reprochaban a Pablo su falta de autenticidad y su inconsistencia revolucionaria. Sin embargo, ésta era la única forma de llegar al gran público, el único camino para conseguir una mayoría en el Congreso suficiente, que por primera vez en nuestra historia reciente pusiera a un partido, revolucionario en lo profundo, a las puertas de gobernar el país.

Concretando más, veo muy sintomático y ejemplarizante de lo que expongo el proceso de críticas que Pablo a sufrido respecto a su actitud con el PSOE. Cuando, a principios de año, se atrevió en el Congreso a hablar a las claras y acusar a Felipe González de tener las manos manchadas de cal viva, eso no gustó a sectores más moderados de Podemos, y recibió la lluvia de críticas correspondiente. Sin embargo, cuando repetía una y otra vez que el enemigo a batir no era el PSOE, que el sorpasso no debería ser contra el PSOE, sino contra los verdaderos enemigos del pueblo, los perros del PP, entonces se criticaba a Pablo de intentar convertir a Podemos en la muletílla del PSOE, a modo de como lo ha venido haciendo Izquierda Unida durante décadas.

No es justo. Si algo caracteriza a este país de idiotas es la gran facilidad con que cualquier ciudadano o ciudadana se arrogan la categoría de analistas políticos, filósofos sociales, o gurús del hacer colectivo. Ahora todo es aposentar el culo en un sillón del comedor y empezar a lanzarle dardos al máximo responsable de la candidatura: «esto lo has hecho mal, Pablo», «no debiste ser tan tibio en esto», «no debiste ser tan duro en lo otro»…

Pues perdonen que les diga que todos lo que quieren hacer recaer la culpa en Pablo Iglesias están actuando, en mi opinión, como unos idiotas engreídos integrales. Cálmense ustedes, y piensen que si no hubiera sido Pablo, otro u otra hubiera tenido que ocupar su lugar para promover todo esto. Alguien tendría que hacer las veces de cabeza visible, de líder carismático, porque es lo que tenemos en el actual sistema electoral.

Así que, el que hubiera querido ponerse en su lugar, que lo hubiera dicho, pero seguro que ahora mismo también estaría recibiendo esos «escupitajos» desde nuestro ámbito que son, sin lugar a dudas, mucho más dañinos para el secretario general que los que pueden venir desde la derecha rancia o casposa, o desde los traidores mentecatos del PSOE.

Así que me dará mucho igual ser una voz aislada en el proceso, pero lo primero que se me ocurre aportar tras la resaca del resultado electoral es esto:

MUCHAS GRACIAS, PABLO,
POR TU ENORME ESFUERZO.

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