Goncourt 2014 con escenario hispano

La concesión del prestigioso premio , el más, a una novela de Lydie Salvayre ha pillado con el pie cambiado a todo dios. << Pas pleurer >>( Seuil, 2014) es el título de esta sintiente novela cuyo centro de gravedad, o telón de fondo, se ubica en la guerra (in)civil hispana del 36-39. 

Tres son las voces que van dando cuenta de la historia, más exacto sería decir “ las historias”: la del escritor católico-apostólico y romano- Georges Bernanos, quien viendo las tropelías sin cuento que cometían las hordas seguidoras de Franco con el beneplácito, y bendición de la santa madre Iglesia, se sintió empujado a posicionarse a favor de la República, a pesar de que esta representase la anti-España, con su pensamiento dominado por el judeo-bolchevismo masónico. La postura del escritor cristiano quedó plasmada de manera nítida, y hasta panfletaria, en su << Les Grands Cimetières sous la lune >>, publicado en plena contienda, que provocó inequívoca repulsa en el seno de la jerarquía católica que no podía creer que uno de los suyos, de los más acérrimos, se uniese a la plebe siempre dispuesta a quemar iglesias y conventos; él que tenía un hijo en las filas falangistas, que militaba en el partido de Maurras, l´Action Française, y que era un monárquico empedernido .

Otra voz, es la de Montse, la madre de la narradora ( que indudablemente es el alter-ego, no disimulado, de la propia escritora, hija de refugiados catalanes); Montse  vivió en su adolescencia los esperanzadores y gozosos tiempos, veraniegos, del sueño anarquista en tierras catalanas, que en su mente dañada por el paso del tiempo y la enfermedad aún permanecen vivos como para ser contados una y otra vez a su hija, que se convierte en la tercera voz a la que me refería. Setenta y cinco años después la señora recuerda, son los únicos recuerdos que permanecen en su deteriorada mente, el estallido libertario y los desprecios sufridos a manos de los poderosos para con ella, como para el resto de seres perteneciente al conjunto de los desheredados, de la plebe, del << mal pueblo >> siempre predispuesto al pecado, a dejarse arrastrar por las pasiones innobles…ya se sabe la fatal mezcolanza entre el rojo y el negro( nada que ver, por supuesto, con los colores de los seguidores de José Antonio Primo de Rivera). Precisamente, se caso con Diego que era hijo de una de las familias más notables del pueblito y que con el paso del tiempo se convertiría en un entregado militante stalinista. Rememora igualmente el ambiente asfixiante del hogar en el que imperaba una mezcla de autoritarismo y devoción, que le hizo huir junto a su hermano Joseph, anarquista que fue asesinado por disparos falangistas, a la ciudad condal, en donde experimentó la libertad hasta las entretelas espirituales y corporales. Más tarde vendía el nacimiento de su hija, fruto de los amoríos con un francés, y posteriormente la huida, junto a su marido Diego, al refugio hexagonal. 

La contraposición de las dos miradas :una , la de un devoto escritor que ve tambalearse sus firmes posiciones, como más tarde todavía mostraría, en dubitativo y titubeante balanceo, al reprochar a Albert Camus que hubiese situado su << Estado de sitio>> en Cádiz en vez de en algún país del Este europeo, lo que venía a suponer que según su concepción debía dejarse en paz al franquismo; la otra, la de la anciana que recuerda las alegres sensaciones experimentadas en su tierra catalana en los tiempos de efervescencia revolucionaria, convertida en animada fiesta.

La escritora mantiene una ejemplar fidelidad a los diferentes registros con que se expresan las dos posturas entrelazadas por el punto de unión guerrero, entre la brillantez del lenguaje culto y el habla popular; esta relación binaria se manifiesta no sólo en el campo léxico, sintáctico y pragmático, sino también en la tensión permanente entre la violencia y la ligereza, entre la bestialidad que toda guerra conlleva y la finura de los sentimientos realmente humanos, demasiado humanos.

Una novela en que cruzan además de las distintas  voces ya señaladas, los lazos genealógicos familiares, y las opiniones sobre otra novela…Escrita con amplias dosis de   empatía propia de un corazón joven que sirve de altavoz a una voz ya cansada que quedó anclada , no obstante, en la alegría  vivida con intensidad en aquel treinta y seis en el que la anarquía parecía tocarse con la punta de los dedos.         

 

 

 

 

 

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