Gobierno inglés: ladrón, pirata y cobarde, pretende robarse la Antártica para asegurar su dominio mundial.

Los piratas inglesesvuelven al ataque&nbsp

Arturo Alejandro Muñoz&nbsp

QUE LA MONARQUÍA es un asco, sea cual sea el infeliz país que la acoja y soporte, ya muy pocos lo discuten. Mantener a una tribu de vagos, flojos e incluso deficientes mentales viviendo gratuita y cómodamente a expensas del erario de una nación, sin aportar una mísera neurona ni un escuálido proyecto, debe ser –a no dudar- un lastre insoportable, doloroso e incluso digno de vergüenza para el pueblo que la aguanta como un pesado fardo.&nbsp

En ello, Inglaterra porta las banderas. Y las ha aireado desde siempre. Hubo excepciones a la regla general, cierto es, pero la habitualidad señala que la mayoría de sus monarcas destacaron por ser estúpidos, enfermos, minusválidos intelectuales y, en muchos casos, aristócratas cómodos, flojos, o también los hubo ladrones y asesinos, como Enrique VIII, el mejor paradigma de lo mencionado. A nivel de sus pares, sólo el Zar Nicolás se le equiparó.&nbsp

Hay consenso en aceptar la frase “el monarca reina, pero no gobierna”. Entonces, ¿para qué maldita la cosa sirve un rey, sino es sólo para estragar el presupuesto de una nación? Pero en el caso inglés las monarquías han sido un buen paraguas para cubrir las acciones que ellas ordenaron (y avalaron) a muchos piratas, algunos de los cuales alcanzaron negativa y trágica notoriedad en las costas de diversas colonias españolas en América.Chile no estuvo exento de esas tropelías inglesas. Drake, Cavendish, Shark…fueron sólo algunos de los ladrones y asesinos de lengua enrevesada que saquearon a sangre y fuego varios puertos en los siglos XVII y XVIII, como sucedió en Valdivia, Talcahuano, Valparaíso y Coquimbo.&nbsp

Años más tarde, cuando Chile recién balbuceaba su independencia, la piratería inglesa cobró una forma distinta, pero igualmente expoliadora y ladrona, vistiéndose con el manto del empresario recomendado por la corona londinense. Fue el caso del genocida y ratero John North, personaje de baja estofa moral e individuo sin fronteras en materias legales y humanas. En el norte salitrero estructuró un Estado dentro del Estado, llegando incluso a financiar parte de la rebelión conservadora que provocó la guerra civil de 1891, rebelión que por cierto él se encargó de incrementar entre los senadores ultramontanos que odiaban al Presidente Balmaceda.&nbsp

A finales del siglo XX, la bandera negra con la calavera en medio –que es el verdadero trapo nacional de Inglaterra- dejó caer su tecnología bélica contra Argentina para mantener la posesión ilegal de las islas Malvinas y el corredor hacia la Antártica. Para desgracia y vergüenza de los millones de chilenos, la dictadura de Augusto Pinochet –aliado y protegido de Margaret Thatcher- coadyuvó desleal y cobardemente con la armada británica. Después de todo, un ladrón infame fue el lógico socio de unos corsarios asesinos dirigidos por una loca mesiánica.&nbsp

Ahora, ya en el año 2007, esos piratas vuelven a la carga manifestando que reclamarán como propia las extensiones de territorio antártico que ocupan Argentina y Chile desde hace largos, largos, largos años. Los hijos de Isabel I –la reina corsaria-quieren echarse al bolsillo el Tratado Antártico firmado y protocolizado en la década de 1950 por todos los países con presencia en el continente blanco. Los leguleyos londinenses acostumbran afirmar que en el siglo XVII los ingleses, y uno que otro español, ‘descubrieron’ ese continente….sin embargo,bastaría leer la magnífica obra épica escrita por Alonso de Ercilla y Zúñiga en el siglo XVI (cien años antes de la supuesta aventura británica), “La Araucana”, donde en uno de sus párrafos se puede leer: “Chile, fértil provincia y señalada en la región antártica famosa”.Huelgan los comentarios.&nbsp

EL PETRÓLEO, EL GAS Y LOS MINERALES ESTRATÉGICOS

Esos son los recursos naturales que procura un desesperado gobierno inglés que adivina, con certeza absoluta, cuáles problemas energéticos y económicos se le vendrán encima en los próximos cincuenta años si no cuenta –rápido y efectivamente-connuevos territorios, independiente que ellos pertenezcan desde siempre a otras naciones.&nbsp

Desde el término de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) Gran Bretaña comenzó a experimentar la pérdida de sus últimascolonias, y la otrora poderosa Commenwealth se fue constriñendo a unas pocas naciones que mantuvieron lealtad a la corona, con lo que el pueblo inglés debió empezar a pagar en libras esterlinas o dólares los productos que antaño obtenía gratuitamente.Las tres exiguas islas que componen ese reino son absolutamente insuficientes en recursos necesarios para proveer la maquinaria industrial y satisfacer el alto estándar de consumo que muestra su población.&nbsp

La aventura iraquí fue uncompleto fracaso para Tony Blair, y los ministerios ingleses concluyeron que era imprescindible agenciarse, pronto y fácilmente, territorios en ultramar para disponer de los recursos impetrados por el avance tecnológico y el desarrollo económico en épocas de globalización. La Antártica es su objetivo. No van a disputarle terrenos a los norteamericanos ni a los rusos, ni al resto de los europeos (lo cual podría ser, incluso, comprensible), sino que pretenden hacerlo con naciones que Londres supone débiles.Es la técnica del genocida y del pirata…atacar siempre con la total ventaja de su parte, cobardemente, a mansalva, desde las espaldas del contrincante.Y ojalá con el apoyo de un poderoso de verdad, como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial donde, de no mediar la intervención soviética y norteamericana, Londres (al igual que París) hablaría hoy alemán.&nbsp

Inglaterra nos ha enseñado que sólo con la fuerza de las armas logró el desarrollo; que con la invasión, el dominio y la expoliación del débil consiguió el crecimiento tecnológico; que de poco sirve la creatividad y el esfuerzo, el buen gobierno y el ahorro, si no van en compañía de la fortaleza bélica y la prepotencia, del robo y la apropiación indebida.Típico de los pueblos sajones.&nbsp

Los adocenados ministros británicos aseguran que recurrirán a los tribunales internacionales…europeos en su mayoría…dominados por Londres y Washington…lo que significa, en términos concretos, que se consultarán a sí mismos. ¿Qué ocurriría si Argentina y Chile declaran que las resoluciones de esos tribunales son insanablemente nulos y jurídicamente corruptos en relación a la controversia por la Antártica?¿Se interpondrá Greenpeace a favor de países sudamericanos quejamás han pretendido contaminar el santuario del continente helado? ¿Qué dirá el Santo Padre en Roma cuando vea que están asesinando a sus palomas?&nbsp

Si USA e Inglaterra deciden apropiarse, por la fuerza de las armas, del territorio antártico que ha estado bajo jurisdicción argentina y chilena, podrán lograrlo sin mayores dificultades…pero una cosa es invadir y apropiarse, pero otra muy distinta es mantenerse tranquilamente victoriosos en el lugar. Vietnam, Afganistán e Irak son ejemplos más que convenientes, y por primera vez en muchos decenios las distintas tiendas políticas chilenas están unidas férreamente en la defensa de los interesesnacionales en la ‘región antártica famosa’.&nbsp

Los piratas ingleses vuelven a la carga, pero esta vez toparán con una unidad sudamericana que les significará más hambre y más derrota política que nunca antes en toda su larga y negra historia de corsarios ladrones y predadores.&nbsp

Alea jacta est. La comunidad internacional será responsable de lo que suceda, de aquí en más, en el último santuario natural de la humanidad que ha conservado su virginal potencialmerced a los cuidados y respetos que países como Argentina y Chile le han brindado en nombre del planeta todo. Si la globalizada mancomunidad mundial no interpone sus buenos oficios en defensa del continente helado, pronto verá no sólo una nueva y creciente contaminación del medio ambiente universal, sino también deberá observar la existencia de una nueva forma de defensa que los cocodrilos capitalistas de habla inglesa ni siquiera imaginan en sus peores pesadillas.

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