Georges Didi-Huberman, palabras, imágenes y cosas

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Por Iñaki Urdanibia

«…no se llegará nunca a pensar la dimensión estética-o el mundo de “lo sensible” ante el que reaccionamos a cada instante – en tanto que se hable de la representación o de la imagen : no hay más que imágenes, imágenes en las que la multiplicidad misma, ya sea conflicto o convivencia, resiste a toda síntesis »

( Didi-Huberman , Rendre sensible )  

       No es la primera vez que hablo de este autor de una treintena de libros y creador de una obra inclasificable en la que se cruzan la política, la estética y la poética ya que los aspectos formales de su escritura no resultan descuidados, ni monótonos, de ninguna de las maneras. Los tres nombres que constan en el título de este comentario son los tres ejes sobre los que se erige la singular obra del francés, son tres hilos con los que teje su visión arqueológica de la historia del arte.

Del mismo modo, y permítaseme la comparación, que Félix Guattari venía a afirmar que en el margen está el corazón del sistema, Didi-Huberman mantiene que en el detalle reside lo esencial en la contemplación de las obras de arte, y así en sus ensayos se detiene en algunos objetos, animales o partes de la anatomía humana, en textos poéticos o en escenas cinematográficas para «coger a traición» a la obra visitada, tomando dichos detalles considerándolas como las « imágenes del pensamiento» que dijese Walter Benjamin. En este orden de cosas podría decirse que en esa labor de despiece, de desmenuzar el conjunto, en desgajar partes del todo, estamos ante un trabajo de deconstrucción ( y que se me excuse por recurrir a un concepto tan manoseado como mal utilizado). Labor que si se me (re) permite( sic) podría considerarse recurriendo al lenguaje deleuziano una tarea de desterritorialización.

Como en otros casos se sirve de un guía ( objeto o sujeto), como lo hizo recurriendo a Bertold Brecht ( en rica conversación con Walter Benjamin) como figura del exilio y de la toma de partido, o a Andy Warburg para penetrar en el mundo de los fantasmas que se cuelan en el arte; en la presente ocasión, ya el propio título del libro tiende a descolocarnos « Falenas. Ensayos sobre la aparición 2 » ( Shangrila, 2015), y paso de inmediato, tirando de diccionario, a aclarar el nombre: « nombre común de diversos insectos lepidópteros de cuerpo delgado y alas anchas y débiles, cuyas orugas simulan el aspecto de las ramas de los árboles » ; conste que no resulta necesario definir el término ya que desde las primeras líneas, nada digamos de las numerosas ilustraciones ( más de ochenta), magníficamente reproducidas sea dicho al pasar, nos las habemos con esas curiosas mariposas que cautivan al ensayista como en su momento cautivaron a los poetas iraníes, Roger Callois, Ernst Jünger, Vladimir Nabokov, W.G. Sebald o Primo Levi,      y el autor se contagia del vuelo derivante y mariposea en diferentes flores ( léase obviamente obras de arte )), empeñado en crear un lenguaje apropiado al caso, un lenguaje innovador y transgresor; al tratar de adecuar lo visto con las palabras que intentan explicarlo . Antes ya había tomado como soporte los gusanos de luz o los fasmas (insecto indiscernible que se vuelve la materia que come y el lugar que habita, pura intensidad táctil ), de cara a reflejar la aparición la desaparición ,la forma y lo informe, la figuración y la desfiguración en un proceso de devenir-animal ( como filtro interpretativo). En la contemplación de las mariposas se observa el tránsito que va de la larva a la imago que es ya la mariposa en acto; transformación que provoca en el ensayista cantidad de reflexiones y preguntas filosóficas acerca del color, el movimiento, la simetría, la aporía, la aparición y la desaparición, etc.

Catorce textos de corte bien diferente( introducciones a libros varios, textos para catálogos de exposiciones, conferencias…) en lo que hace a las obras enfocadas bajo todas ellas con el denominador común de las mariposas que revolotean ante la presencia de la imagen que muestra su fragilidad, su evanescencia que se asemeja al batir de alas con lo que las imágenes se convierten en insectos; labor que lleva adelante con la ayuda de Gilles Deleuze, Maurice Blanchot, Samuel Beckett y otra serie de autores que se mueven por los límites del afuera con respecto al anquilosado academicismo. La figura de la mariposa aglutina( como ellas son atraídas por la luz) como si de un imán se tratase a los autores y obras estudiados; atravesando lo frágil, lo efímero , lo cambiante de las muestras que son representadas en adecuadas ilustraciones que complementan el discurso; y las reflexiones ante el carácter efímero y cambiante de las imágenes, asoman con fuerza las vueltas y revueltas sobre el deseo y sobre las relaciones entre memoria, imagen y lenguaje, llegando a desembocar en los lazos entre la mirada, el lugar y la palabra…todo ello pautado por la metamorfosis de lo observado. Textos-siguiendo la imagen-mariposa – , que van desde acercamientos a obras de Aby Warburg, Erwin Panofsky, Deleuze& Beckett, Alain FleischerRainer Maria Rilke, , Maurice Blanchot, etc., etc., etc. « Mariposas, insectos psíquicos, animales de nuestros miedos y nuestros deseos, imágenes errantes de nuestros sueños, de nuestros fantasmas , de nuestro pensamiento» completando una fenomenología de la fascinación, mariposeando « bailando el deseo contra viento y marea. Suscitar, en distintos puntos, una posible aparición »…provocando metamorfosis psíquicas en el observador que se siente «rodeado por sus danzas incesantes, con sus movimientos brownianos, sus contagiosos pululares», tendiendo a ser emparentadas con los continuos movimientos, desplazamientos, quiebros…y el vuelo de Didi-Huberman se posa sobre el cuadro de Giotto, La Esperanza, o sobre escenas de Un perro andaluz de Buñuel y Dalí, o sobre los diagramas del Quad de Beckett. En búsqueda permanente de algún sentido escondido, bajo la apariencia inicial. El estilo queda contagiado hasta en lo que hace a la pluralidad de discursos ( narración cuento, análisis, ensayo erudito o fábula lúdica ) en un ejercicio rizomático que trata de hallar en las obras visitadas los aspectos azarosos, accidentales, frágiles y / o efímeros que acompañan a la aparición de la figura que habla en paralelo a la prosa del historiador del arte.

Ver y conocer rima con saber y no cabe duda de que cada cual mira con su bagaje acumulado, la mirada la carga el aprendizaje, pues a mirar se aprende y la imaginación se enriquece con el uso. La mirada se enfrenta con el tiempo, con las imágenes y adopta, en ocasiones, la estupefacta mirada de un niño. Así cuando Didi-Huberman se pregunta si todos verán lo que él ve, se han de tener en cuenta algunos de los aspectos que acabo de barajar, pues en la relación entre el sujeto y el objeto el primero impone sus particularidades ( y conste que no me estoy refiriendo a las formas a priori de la sensibilidad de las que hablase Kant) y su imaginación [ Me vienen a la mente algunas lúcidas reflexiones de Siri Hustvedt (<<Los misterios del rectángulo>>. Circe, 2007 ) sobre los cambios de mirada con el paso del tiempo y la aprehensión de formas y detalles ignorados en la primera visita de ciertas obras.

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